Marta Delgado | Especialista en Biomecánica del Yoga, Yoga Progresivo y Sistema Facial

“Es difícil aceptar una enfermedad sin cura y neurodegenerativa, pero no te puedes parar a pensarlo”

  • Diagnosticada de Esclerosis Múltiple, ha encontrado en el yoga su terapia y su salida laboral 

  • Jerezana afincada en Málaga, esta joven intenta ahora ayudar a otros enfermos

La jerezana Marta Delgado, practicando yoga.

La jerezana Marta Delgado, practicando yoga.

Marta Delgado es jerezana de nacimiento, aunque desde hace 18 años reside en Mijas Málaga. Acaba de estrenar su página web ‘Marta EM Yoga’ con la que intenta mejorar la calidad de vida de personas que, como ella, han sido diagnosticadas de Esclerosis Múltiple. “Mi principal meta como instructora de yoga es ayudar a otras personas a mejorar su calidad de vida, conseguir un equilibrio mente-cuerpo y adaptar la práctica de yoga al contexto particular de cada persona de forma segura, siendo respetuosos con la fisiología”, afirma. Es especialista en Biomecánica del Yoga, Yoga Progresivo y Sistema Fascial, “que son los tres pilares en los que me baso para conseguir los objetivos que te marques, sea cual sea tu circunstancia”.

–¿Cómo se asume un diagnóstico de Esclerosis Múltiple con treinta y pocos años?

–En mi caso particular, se recibe como una patada en el estómago y a la vez con un ‘aleluya’ ya que eso suponía el fin de la peregrinación de especialistas, de tener que contar una historia dolorosa una y otra vez y de tener que escuchar algunas barbaridades por parte de algunas batas blancas. Todo eso te desestabiliza, te frustra, te ofusca y te termina llenando de ira que luego repartes como si encendieras el ventilador. Evidentemente, no era la mejor de las noticias pero una vez conoces el nombre del demonio es más fácil enfocarse para manejarlo. En el momento del diagnóstico, poco después de casarme, acudí a la cita sola y mientras conducía de vuelta a casa no sabía si lloraba de pena o de alegría así que me fui a la playa, desde entonces mi máximo aliado, y allí estuve con la mirada perdida hasta que empezó a hacerse de noche. Ya más tranquila volví a la casa y empecé con las distintas “ruedas de prensa” a mi marido, familiares y amigos más cercanos con la escena del discurso de Al Pacino en ‘Un Domingo Cualquiera’ en la cabeza. Se puede salir del infierno, pulgada a pulgada... y cuando tú no puedas, un compañero lo hará por ti. Todavía quedaba por delante un largo camino de duelo, un segundo diagnóstico de confirmación, más pruebas e inicio de tratamientos que condicionarían mi vida pero yo me sentía motivada. Al menos, algo más que los últimos casi 20 años.

–¿Es difícil vivir con una enfermedad que no tiene cura aunque sí tratamiento?

–Así como una tortuga que tiene que cargar con su pesado caparazón toda su vida, dificultándola, haciéndola tediosa y obligándola a ir a un ritmo más lento jajajaja pero, de la misma manera, te hace ver la vida de otra forma, volverte ingenioso e incluso más fuerte y resistente, gracias a ese caparazón. Los tratamientos tienen bastantes efectos secundarios que debes manejar, junto con los síntomas y secuelas de la Esclerosis Múltiple (EM) así que realmente es una carga más. Sobre todo hasta que encuentras el tuyo. Yo he pasado por inmunomoduladores autoinyectables intramusculares, inmunodepresores orales e inmunosupresores monoclonales intravenosos, que es el que tengo actualmente. Y, aunque el precio y el riesgo es mayor, lo pago muy a gusto porque es el que mejor me ha funcionado. Así que sí, es difícil aceptar que no sólo no tiene cura sino que es neurodegenerativa, pero no te puedes parar a pensarlo, la autocompasión es la chispa que dispara muchas depresiones.

–¿Cómo es su día a día?

–Pues depende del día. Cuando tienes una enfermedad de este tipo lo mejor es adaptarte según cómo se presente el día y cada momento del mismo. Mi día a día es vivir en continua evaluación / adaptación. Con el tiempo vas a aprendiendo a controlar los tiempos, aunque la naturaleza anárquica de esta enfermedad no te permite hacer muchos planes.

–¿Cómo le ayuda el yoga?

–El yoga me ayuda a tener una mayor consciencia corporal, que con EM es imprescindible, eso te hace entender y también adaptarte. Mejora la propiocepción, el control postural, el equilibrio que evita caídas y golpes, la percepción (nuestra sensibilidad está alterada), el equilibrio mente-cuerpo (indispensable para no perder el norte), el tono muscular y la fuerza (altamente afectados con EM), a educar secuelas mecanizando movimientos, a manejar los efectos secundarios, a reducir la rigidez y la espasticidad muscular... En definitiva, es probablemente la disciplina más completa para nosotros, al menos de las que yo haya practicado que no son pocas.

–¿Cómo se le ocurrió convertir su terapia con el yoga en su trabajo?

–Fue algo bastante espontáneo y natural. Durante la pandemia decidí dedicar el tiempo a formarme a fondo en biomecánica y sistema fascial para seguir mejorando el método que sin saberlo ya había estado creando para abordar la EM en mí misma. No tenía, al principio, ninguna intención de convertirlo en mi trabajo. Pero poco a poco empecé a sacar conclusiones de la información que iba recibiendo y de mi propia experimentación, a aplicar dichos conocimientos y tanto mi nivel de práctica como la evolución de mi EM empezaron a dar claros signos de que aquello que tenía entre manos y que yo misma estaba creando era oro y que no debía quedármelo para mí. Esto tiene que llegar a muchas personas. Tanto mis compañeros de cursos como el profesorado también lo vieron claro y me animaron mucho.

La joven, durante los ejercicios. La joven, durante los ejercicios.

La joven, durante los ejercicios.

–¿Qué ofrece en su nueva web?

–Ofrezco todo tipo de servicios para mejorar la calidad de vida de casi cualquier persona en casi cualquier contexto, por rarito que parezca. De hecho, cuanto más rarito más me motiva jajajaja. Desde un programa de cambio de hábitos con ayuda de yoga Nidra y yoga mental (Raja Yoga), hasta consultorías personalizadas para revolver, adaptar o abordar algún problema o limitación. También ofrezco servicios para personas sin ningún problema o limitación para potenciar algo o progresar en su práctica de forma eficiente y segura.

–¿Cómo se ha formado?

–Mi formación empezó siendo autodidacta hasta que comenzó la pandemia. Entonces conocí el canal de Youtube de Ariel de Gatica, hice un taller gratuito y todo empezó a tener sentido. De ahí me apunté a la Especialización en Biomecánica del Yoga (EBY), luego un monográfico de Fibromialgia y Yoga, Sistema y Fisiología Fascial y finalmente, yoga progresivo, un curso de profundización para profes. También he asistido a varios eventos presenciales. Y creo tanto en las formaciones de este equipo que a día de hoy soy Embajadora de la EBY 2.0.

–¿Qué le diría a alguien que acaba de ser diagnosticado?

–Que el yoga es un gran aliado a la hora de procesar un duelo y llegar a una aceptación real. Que no tenga prisa en superar el duelo pero que tampoco se quede estancado mucho tiempo en cualquiera de sus fases. Hay muchos ejemplos de personas que estamos consiguiendo tener una vida suficientemente plena, teniendo EM.

–Subió al Teide e hizo el Camino de Santiago, ¿no tiene límites?

–¡Y el Mulhacén! Y escalada... Jajaja. Intento no ponerme yo los límites antes de tiempo pero es cierto que este tipo de retos me funcionaron muy bien en mi fase de volver a retomar las riendas de mi vida; ya que me servían de motivación. Poco a poco el hábito hizo su trabajo y se convirtió en disciplina. Ya no necesito ese tipo de retos motivacionales aunque no descarto pegarme el gusto de volver a hacer alguna locurilla.

–¿Qué retos o proyectos tiene en el horizonte ahora?

–Ahora mismo casi todos mis esfuerzos están puestos al servicio de tener cierta estabilidad económica con todo el catálogo de servicios que tengo, que no es fácil siendo autónoma con EM y otras cosillas; y también de impulsar mi granito de arena para la comunidad esclerótica. El plan es formar con mi método a un buen puñado de profesionales del yoga para poder llegar a más gente por todo el territorio español, en principio, y formar a practicantes con EM que quieran tener autonomía en su práctica y a la par sacar todo el beneficio que pueden obtener del yoga. La idea es ir saliendo poco a poco de la formación online a la presencial, por lo que esta temporada quiero moverme por España para enseñar mi método a muchas personas y disfrutar por el camino. Reconozco que me da cierto vértigo pero lo tengo muy claro, es lo que quiero y es lo que pienso que puede marcar bastante la diferencia en la vida de los afectados de EM.

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