Cofradías

50 años de Antonio Eslava en Jerez

  • Se cumple medio siglo de la bendición de las imágenes titulares del Señor Cautivo del Amor y de la Santísima Virgen de Penas y Lágrimas en Santa Marta

Comentarios 1

Sebastián Santos, Castillo Lastrucci o el genial Ortega Bru fueron algunos de los más destacados imagineros de mediados del pasado siglo que dejaron una profunda huella en nuestra ciudad. Basta con mirar imágenes como el Santísimo Cristo de la Buena Muerte o la Virgen de la Encarnación para descubrir la figura de Castillo Lastrucci. Por su parte, Sebastián Santos dejó dos bellezas maravillosas con la Virgen de la Estrella y Madre de Dios de la Misericordia. Si nos ceñimos a Ortega Bru, con tan sólo mirar la imagen del Señor de la Sagrada Cena o el Sagrado Descendimiento podemos descubrir la genialidad del sanroqueño.

Siguiendo con otro de los grandes exponentes del siglo XX en el mundo de la imaginería sagrada, habría que mencionar a Antonio Eslava Rubio. Un artista que cosechó una prolija producción artística. Antonio Eslava Rubio nació en Carmona en el año 1909. Con la edad de veinte años se traslada a Sevilla para estudiar en la escuela de bellas artes vaciado y escultura, teniendo entre sus profesores al imaginero gaditano Juan Luis Vasallo Parodi. Estuvo vinculado durante años al taller de Antonio Castillo Lastrucci. Antonio Eslava fue un hombre meticuloso y un tanto maniático para sus herramientas y mesa de trabajo. Al parecer, un día descubrió que algún compañero del taller de Castillo le había cogido sus gubias y las dejó sucias  sobre su mesa. Aquello fue el detonante para dejar el taller de Castillo Lastrucci y abrir el suyo propio, en el que se cuenta que no tuvo muchos alumnos ni aprendices. “Era un hombre raro. Bohemio. Siempre prefirió trabajar solo”, comenta el investigador jerezano Antonio de la Rosa Mateos.

Dos cofradías jerezanas celebran importantes aniversarios. Dos corporaciones que tienen sus sedes cerca y que están hermanadas para siempre al tener algún titular con la autoría de Eslava Rubio. Se trata por un lado de la cofradía del Amor que durante todo este año está celebrando el cincuentenario de la hechura de Nuestro Padre Jesús Cautivo y, por otro, la hermandad de Santa Marta en la que hace cincuenta años, Eslava Rubio, culminaba el encargo de la Virgen de Penas y Lágrimas junto a San Juan Evangelista, María Cleofás y María Salomé. Anteriormente, en el año 1961, tallaba la imagen de Santa Marta para, un año más tarde, llegar la imagen del Santísimo Cristo de la Caridad en su traslado al Sepulcro junto a María Magdalena, José de Arimatea y Nicodemo.

La imagen del Señor Cautivo cumplirá el próximo mes de enero de 2020 los cincuenta años de su bendición. La historia de la cofradía narra que fue el cofrade de la hermandad del Amor Juan Pedro Bernal Blanco quien la encargara a Eslava, para su hermandad, un Cristo Cautivo con fecha de 28 de febrero de 1969. La razón de la llegada de esta imagen fue por el convencimiento de este cofrade de agrandar la devoción y crecer en hermanos en la corporación. “Él estaba convencido de que un Señor Cautivo podía aportar mucho. Y así fue, porque son innumerables los fieles que vienen a la capilla del Cristo del Amor cada lunes a rezar ante las plantas del Señor Cautivo”, asegura Juan Luis León, hermano mayor de la corporación del Martes Santo.

Por su parte, las imágenes antes reseñadas que completaban el misterio de San Marta y en la que estaba la titular mariana de Penas y Lágrimas, fueron bendecidas el 15 de febrero del año 1969, con lo que este mismo mes cumplirán sus cincuenta años. Señalar que esta bendición tuvo lugar en el templo de San Mateo y ofició la misma el que fuera párroco y director espiritual de la cofradía, el recordado sacerdote don Francisco González Cornejo.

Antonio de la Rosa recoge, en un interesante artículo dedicado a la obra de Antonio Eslava en Jerez, que la Virgen de Penas y Lágrimas “no representa como en otras ocasiones una Virgen joven y dulce como aprendió cuando era discípulo de Castillo Lastrucci, esta vez talla una Virgen adulta con signos de sufrimientos y amargura, con mirada perdida hacia el cielo. Su boca está entreabierta y es visible el tallado de los dientes y la lengua. Es imagen de candelero, pero cabe reseñar que tiene labrados los pies, llevando sandalias”. Se trata por otro lado de una imagen más que aceptable que forma parte de este misterio portentoso de Santa Marta y que en la hermandad tiene su gran devoción entre los hermanos, sin desmérito de la otra titular mariana de la cofradía, Madre de Dios del Patrocinio.

Por parte del Señor Cautivo, de la Rosa afirma que “la talla sigue el modelo del Cristo de Medinaceli”. En la Semana Santa de 2004 procesiona por primera vez, ya que antes sólo presidía en Cuaresma un Vía-Crucis. Eslava Rubio, además, también haría la imagen de María Magdalena para el calvario que acompaña al Santísimo Cristo del Amor en su paso y unas manos para Nuestra Señora de los Remedios.

El carmonense fue uno de los exponentes más importantes de la segunda parte del siglo XX. Talló imágenes titulares para la ciudad de Sevilla y la provincia.

Por destacar alguna de sus obras en la provincia de Cádiz, nombrar al Señor de la Flagelación de la Línea de la Concepción, el Señor Cautivo de Sanlúcar de Barrameda o el misterio de la Oración en el Huerto de esta misma localidad. Fuera de las fronteras andaluzas habría que reseñar la imagen de la Esperanza Macarena en Madrid, inspirada en los rasgos de la Reina de San Gil en Sevilla. 

Los cofrades de la hermandad del Cristo del Amor y de Santa Marta están de enhorabuena. Dos imágenes con gran calado devocional cumplen cincuenta años de su bendición. La ciudad tiene magníficas obras de los imagineros más importantes del pasado siglo. Y Antonio Eslava Rubio no es una excepción. Penas y Lágrimas o Nuestro Padre Jesús Cautivo son estimables ejemplos y dan buena cuenta de ello.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios