Fundación Vicente Ferrer Casas con corazón jerezano

  • Francisco Valencia y Terete Garrido impulsan la construcción de siete viviendas en la India

Francisco Valencia y Terete Garrido, junto a una placa de reconocimiento a su labor. Francisco Valencia y Terete Garrido, junto a una placa de reconocimiento a su labor.

Francisco Valencia y Terete Garrido, junto a una placa de reconocimiento a su labor.

Francisco Valencia y su mujer, Terete Garrido, viajan cada año a la India para conocer más de cerca los proyectos que desarrolla la Fundación Vicente Ferrer, que atiende ya a más de 3.600.000 personas, y con la que colaboran desde hace años.

De hecho, hace más de dos décadas que este matrimonio, así como familiares, tienen apadrinados a varios niños y niñas, que van a visitar a menudo. “Un día de gozo y alegría para todos y para todos los miembros de las familias”, confiesan.

De este último viaje a la zona relatan que ha habido dos novedades importantes y es que una de las apadrinadas ya se ha casado y una segunda ha sido madre. “Así que se puede decir que ya somos abuelos de apadrinamiento. Es una ilusión porque la apadrinamos cuando tenía tan sólo 2 años”, apunta este ex responsable bodeguero, que reconoce que el apadrinamiento es muy importante para la Fundación.

El matrimonio, junto a algunos de los niños que tienen apadrinados. El matrimonio, junto a algunos de los niños que tienen apadrinados.

El matrimonio, junto a algunos de los niños que tienen apadrinados.

A este respecto, “la recepción cuando llegamos es en la escuela y el director o profesor nos cuenta cómo van sus estudios, entre otros aspectos, y los que han dejado de estudiar pero a los que la Fundación anima a que regresen a la escuela”. “Hay que decir –añade– que la Fundación hace un seguimiento no sólo en este campo, sino en todos los que trabaja, que son numerosas áreas”. Tras esa recepción se va a las casas de cada niño o niña y se habla de las familias y con las familias. En este caso, “Terete, desde el principio, ha sido la primera que nos ha animado a apadrinar”.

Asimismo, Valencia destaca que en el campo de la construcción, la Fundación Vicente Ferrer ha hecho “un trabajo impresionante de edificación de escuelas y casas, algunas de ellas para discapacitados”.

Una iniciativa en la que Francisco y Terete tienen mucho que decir. “Pusimos a la venta unos muebles que teníamos y con las aportaciones de unos y de otros, hemos sufragado la construcción de siete casas para discapacitados. Hemos aprovechado la vista para conocer a las familias que vivirán allí y cómo va la construcción de las viviendas, que tienen baño y ducha, algo que antes no tenían”.

Valencia agradece la colaboración de todas las personas e instituciones que han participado en la construcción de estas casas, que supone un total de 16.000 euros, y que estarán terminadas en junio de 2019. “Nosotros sólo proponemos, pero hay mucha más gente detrás de estas iniciativas”, asegura Valencia.

La Fundación tiene unas 290 asociaciones de discapacitados, que atienden 3.700 personas. Es una de las áreas de trabajo además de la de sanidad, educación, mujeres, ecología, comercio justo y educación para el desarrollo.

La pareja en la tumba de Vicente Ferrer, junto a Anna Ferrer. La pareja en la tumba de Vicente Ferrer, junto a Anna Ferrer.

La pareja en la tumba de Vicente Ferrer, junto a Anna Ferrer.

Otra de las cosas que no falta en la agenda del viaje del matrimonio a la India es la visita a la tumba de Vicente Ferrer, a la que van con Anna Ferrer, viuda del cooperante y presidenta de la Fundación. “En esa tumba hay alrededor cosas muy queridas como la cruz que la preside, que la trajimos desde Jerez. Y me emociono cada vez que lo pienso, porque queríamos que la cruz fuera española, ya que él estaba enterrado en suelo indio. Lugar en que plantamos también árboles, como un olivo. Y en torno a todo ello hablamos y recordamos junto a su viuda Anna, y su hijo, Moncho, la figura del father Vicente”.

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