Tribuna Libre

Gracias siempre, Padre Fuego

  • Francisco Fuego se despide hoy como párroco de Las Nieves tras 42 años 

El Padre Fuego, fotografiado ante la iglesia de Las Nieves, de la que ha sido párroco 42 años. El Padre Fuego, fotografiado ante la iglesia de Las Nieves, de la que ha sido párroco 42 años.

El Padre Fuego, fotografiado ante la iglesia de Las Nieves, de la que ha sido párroco 42 años.

Difícil sintetizar en unas breves líneas cincuenta y seis años de labor pastoral de quien hoy se despide como párroco de Las Nieves, tras cuarenta y dos años al frente de la misma: D. Francisco Fuego Luza.

Fue su madre, doña Paca, quien lo educó en la fe y le transmitió su amor a la Virgen de la Merced, devoción de profundo arraigo en su familia. Con sólo trece años ingresa en el seminario de Sanlúcar de Barrameda, finalizando sus estudios en Sevilla.

En sus primeros años de sacerdocio fue coadjutor de la Parroquia de San Pedro y capellán de las monjas del Barrio Bajo en Arcos de la Frontera. Posteriormente sería coadjutor de la jerezana Parroquia de San Mateo, el barrio donde nació.

Como primer párroco del Corpus Christi, impulsó una importante labor asistencial, compaginando su trabajo pastoral en Picadueñas con la capellanía castrense.Será D. Rafael Bellido Caro, entonces Obispo Auxiliar de Sevilla, quien le encomiende la creación de la Parroquia de las Nieves, erigida como tal el 7 de julio de 1977.

En los inicios, el Padre Fuego celebró misas en los jardines de El Bosque o Fermesa, hasta que se logró adecuar como parroquia el casco de bodega que existió donde se ubica el templo actual. De 1990 a 1992, intervalo en el cual se realizaron las obras para la nueva iglesia, un salón de la Caja de Ahorros en La Rosaleda o un bajo y un sótano en Parque de Capuchinos acogieron las celebraciones y la actividad parroquial.

Vicisitudes que nuestro párroco afrontó con el apoyo de sus feligreses, piedras vivas que, junto a su pastor, posibilitan el sostenimiento espiritual y material de la comunidad. Consciente de ello, su despacho siempre ha estado abierto para todos, así como las dependencias parroquiales a disposición de quienes las necesitaran, gracias también a la dedicación de Pepe, nuestro querido sacristán.

En los primeros años de la nueva parroquia, D. Francisco se afanó en “reclutar” a un nutrido grupo de monaguillos, entre los que fomentó la convivencia con la creación de un equipo de fútbol o la organización de campamentos de verano.

Fueron años en los que se fue costeando la construcción del nuevo templo, gracias al esfuerzo y la generosidad de todos. Ahora que tanto se habla de transparencia, mantuvo el Padre Fuego en esta época una sana costumbre, antes de finalizar cada misa: mensualmente, un miembro de la Junta Parroquial informaba desde el ambón sobre el estado de las cuentas: cuánto se había pagado del nuevo templo, cuánto estaba pendiente, donativos, colectas, etcétera.

Volviendo a la actualidad, nuestro párroco se despide habiendo logrado consolidar algo fundamental para el futuro de la comunidad: un numeroso y formidable grupo joven.

Predicador de reflexión sosegada y de verbo sencillo, pero certero, nunca necesitó levantar la voz para dar notoriedad a su mensaje. Aunque siempre se ha mostrado como una persona de carácter cuando las circunstancias lo han requerido.

Comprensivo y cercano en la Confesión, cuántas emociones habrá vivido D. Francisco durante todos estos años con la administración de los Sacramentos. La alegría de haber unido en Santo Matrimonio a tantas personas. El gozo de recibir en la familia cristiana a tantos niños y niñas sobre los que derramó las aguas del Bautismo.

Su serenidad en la asistencia espiritual a tantos enfermos. O su entereza al presidir el adiós a tantos familiares, amigos y estrechos colaboradores de la parroquia.

En 2014, el pueblo de Jerez y en particular, su feligresía, le tributan un hermoso reconocimiento, rotulando una calle aledaña a la parroquia con el nombre de “Padre Francisco Fuego”.

No siendo posible nombrar a todas las personas que le han acompañado a lo largo de su vida, sí que mencionaremos de forma especial a quien desde muy joven cuidó de él como una segunda madre: su hermana Isabel. A su fallecimiento, sería su sobrina Inma quien tomaría el relevo en las atenciones a nuestro párroco.

Nombrado canónigo por D. Rafael Bellido, fue D. Juan Del Río quien le proclamaría Monseñor por el gran trabajo realizado en la diócesis. De sus compañeros sacerdotes, destacar la unión que mantuvo con el Padre Francisco García de Villegas, el Padre Buenaventura Sánchez Falcón y el Padre Ángel Romero Castellano, que gozan ya de la Presencia de Dios.

Por todo lo mencionado y por méritos innumerables que por razón de espacio es imposible citar aquí, animamos a toda la feligresía a acompañar hoy a D. Francisco, a partir de las 20.30 horas, en la que será su última misa como párroco de Las Nieves, agradeciendo así sus más de cuarenta años de extraordinaria labor pastoral en nuestra comunidad.

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