'Hablamos de Jerez'

Vino, caballo y flamenco con denominación de origen

  • Fundación Cajasol y Diario de Jerez organizan una jornada técnica sobre el patrimonio cultural jerezano como oportunidad para el desarrrollo económico 

  • Jorge Ramos, César Saldaña y Juan Alfonso Romero destacan la autenticidad del vino, los caballos y el flamenco pero echan en falta un modelo definido de ciudad

Un momento del coloquio organizado por la Fundación Cajasol y Diario de Jerez.

Un momento del coloquio organizado por la Fundación Cajasol y Diario de Jerez. / Manuel Aranda

Difícilmente puede entenderse Jerez sin el vino, los caballos y el flamenco, sus tres grandes señas de identidad dentro y fuera de las fronteras españolas y principales elementos diferenciadores que refuerzan la marca Jerez. Vino, caballos y flamenco forman parte del patrimonio cultural de Jerez, a la que dan proyección internacional con el sello de lo genuino y lo auténtico, el valor añadido que aportan estos tres ejes de la economía de la ciudad, en la que quizás se echa en falta que los propios jerezanos terminen de creérselo para exprimir todo su potencial.

Jorge Ramos, director gerente de la Fundación Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre; César Saldaña, presidente del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez-Xéres-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar; y Juan Alfonso Romero, vicepresidente de la Federación de Peñas Flamencas abordaron la oportunidad para el desarrollo turístico y económico de la ciudad de estas tres patas del patrimonio cultural en el coloquio organizado por Fundación Cajasol y Diario de Jerez, dentro del ciclo ‘Hablamos de Jerez’, y moderado por Daniel Lamparero, director de este periódico.

Los contertulios tienen claro que los sectores a los que representan constituyen un patrimonio cultural indisoluble con la ciudad en la que tienen su origen y donde tienen gran arraigo, pero en la que hace falta una apuesta decidida y continuada por un modelo, como el que en su día ideó Málaga, en su caso creado desde la nada, para convertirse en referente de la cultura del sur de España a través de los museos.

Ramos y Saldaña consideran que Málaga es un buen ejemplo a seguir para afianzar el modelo y dar pie a la creación de una gran oferta cultural y desestacionalizada, otro de los handicaps para Jerez, donde según el responsable del Consejo Regulador, “en épocas como la Feria es difícil encontrar habitación para dormir, pero los hoteles tienen que vivir durante todo el año”. “Los visitantes van a Málaga y repiten porque tiene un modelo de ciudad definido; aquí tenemos los mimbres”

La proyección internacional del vino, los caballos y el flamenco de Jerez está fuera de toda duda, algo en lo que coincidieron los tres invitados al coloquio, en el que pusieron de manifiesto el interés y conocimiento de estos tres ‘productos’ culturales de la tierra en el extranjero, donde gozan de gran predicamento desde tiempos remotos.

Lo auténtico vende, pero también el origen, algo que tienen asumido las bodegas y su Consejo Regulador, cuya política de comunicación se enfoca cada vez más a esa asociación de los vinos con Jerez, que en los países anglosajones no estaba tan clara al entender que jerez o sherry era un estilo de hacer vinos y no el origen.

Juan Alfonso Romero encuentra grandes similitudes en el flamenco con el vino y el caballo, a los que considera “grandes escaparates de Jerez en el mundo”. “El flamenco aporta diferenciación, y lo diferente atrae a muchísima gente de todo el mundo”, pero “es una pata más del producto Jerez”, que se caracteriza por su “autenticidad y calidad”.

Para Jorge Ramos, la ciudad es el patrimonio más importante, además de nexo de unión entre vino, caballos y flamenco, por lo que está convencido de las ventajas que ofrece la colaboración entre estas tres patas de la cultura jerezana, eso sí, sin injerencias ideológicas ni partidistas.

Saldaña y Romero suscriben esto último, toda vez que entienden que las administraciones públicas deben acompañar, pero nunca molestar, y también defienden las ventajas de las sinergias que enriquezcan la historia y el mensaje, tan necesario hoy día para vender.

En el caso de los vinos, el enoturismo, –la Ruta de los Vinos y el Brandy del Marco de Jerez ha sido la más visitada de España en los últimos cuatro años, salvando el año de la pandemia– encaja a la perfección con esta idea. En opinión de César Saldaña, “si queremos que nuestro patrimonio atraiga a gente y genere riqueza hay que ser auténticos” y añade: “Nosotros somos competitivos en turismo experiencial, y Jerez es una ciudad perfecta para eso”, pero “los primeros que tenemos que conocer, valorar y cuidar ese patrimonio somos los jerezanos”.

El vicepresidente de la Federación de Peñas Flamencas defiende que “en Jerez está la autenticidad, pero hay que crear la atmósfera para impulsar la industria en clave ciudad y no en clave política”. “Hay que escuchar a los sectores implicados, trabajar, unificar criterios y comunicar”, señala Romero, no sin puntualizar que “Jerez tiene una programación rica, aunque quizás algo dispersa, pero tenemos que creérnoslo para ganar volumen”.

Para el director gerente de la Real Escuela, la clave está en “creérnoslo –muchos jerezanos no conocen la Real Escuela–, estar convencidos de que tenemos algo y Jerez, a diferencia de otras ciudades, invita a pernoctar para disfrutar del flamenco, los vinos, el caballo, la gastronomía...”.

El presidente del Consejo Regulador insiste en que “tenemos que conocer mejor lo que tenemos”, al tiempo que apunta a la necesidad de ser más accesibles, pues “no hay que ser un torta del flamenco para disfrutar de una zambomba”.

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