'Crisis del hielo'

Unos precios para quedarse helados

  • El calor agrava la ‘crisis del hielo’ con la demanda disparada y precios al alza pese a que los fabricantes y distribuidores limitan la subida a sus clientes habituales 

  • El sector afronta el fin de semana de más consumo del año con los stocks agotados y la psicosis por el desabastecimiento en pleno auge

Moldes de hielo en la cámara frigorífica de la fábrica de la empresa Garrido y Padilla en el polígono Bertola.

Moldes de hielo en la cámara frigorífica de la fábrica de la empresa Garrido y Padilla en el polígono Bertola. / Miguel Ángel González

El hielo escasea y todo lo que sale al mercado está adjudicado de antemano. Los supermercados racionan las existencias mientras las tiendas de alimentación encuentran serios problemas para disponer de existencias, sobre todo de cubitos, el formato más demandado por los hosteleros, en particular los dedicados al ocio nocturno, que también se las ven y las desean para hacerse con reservas suficientes para servir las copas largas al gusto de los clientes sin tener que dejarse un riñón en el empeño.

El problema viene de lejos, en concreto de los meses de abril y mayo, cuando se toman las decisiones de la cantidad de hielo que se produce para tener stocks suficientes con los que afrontar la temporada estival, a todas luces insuficientes para atender la demanda que se ha disparado por las sucesivas olas de calor y las temperaturas extremas de este verano, más complicadas de llevar por el ‘deshielo’ nacional, acompañado de cierta psicosis de la población por temor al desabastecimiento, como ocurrió con el papel higiénico en plena pandemia o, más recientemente, con el aceite de girasol por la guerra de Ucrania.

‘Calor, agua ni hielo, nunca se quedan en el cielo’, dice el refrán, que bien podría adaptarse en esta ocasión por algo así como ‘si aprieta el calor, agua y hielo guarda con celo’, pues ya se sabe lo que ocurre con los precios por la ley de la oferta y la demanda, con la última desatada en las últimas semanas. Lo peor, sin embargo, está por llegar, toda vez que el sector apunta a que el pico de la demanda, el momento de mayor consumo, se alcanzará el próximo fin de semana, coincidiendo con el puente de agosto, tras el que poco a poco empezará a regularizarse la situación, para entre finales de agosto y principios de septiembre volver a la normalidad.

Cuenta Jorge Payán, propietario de la discoteca Pandora en la calle Zaragoza, que a mediados de la semana pasada tuvo que acudir a una gasolinera cercana para comprar hielo a precio de oro, en concreto a 2,5 euros la bolsa (14,50 la saca de cinco bolsas), casi cuatro veces el precio que suele pagar ante la imposibilidad de sus proveedores habituales de atender sus pedidos.

Un trabajador de Garrido y Padilla controla la producción de cubitos en la fábrica en Jerez de la empresa. Un trabajador de Garrido y Padilla controla la producción de cubitos en la fábrica en Jerez de la empresa.

Un trabajador de Garrido y Padilla controla la producción de cubitos en la fábrica en Jerez de la empresa. / Miguel Ángel González

La mayoría de operadores del sector señalan a que el desabastecimiento obedece a la limitación del estocaje por el calor y la subida de costes

Payán, que lleva tres fines de semana consecutivos buscándose la vida para reponer hielo, asegura que su distribuidor le facilitó un segundo congelador a mediados de mayo, en las fechas en las que se celebraba la Feria del Caballo, porque ya se sabía que este año habría escasez, lo que unido al aumento de la demanda ha provocado un incremento generalizado de precios. Antes la bolsa para hostelería costaba de 0,50 a 0,70 euros y ahora el precio oscila entre 1,50 y 2,50 euros, por lo que llenar cada congelador, con capacidad para 16 sacas, ha pasado de costarle 53,50 a 127 euros”, se lamenta.

Según este hostelero, “el verano pasado fue malo y este año tampoco se esperaba que fuera mucho mejor, por lo que no hay hielo en el mercado”. A su juicio, la situación es “surrealista”, y se explica: el último fin de semana, por ejemplo, se dio el caso de que el festival Puro Latino celebrado en El Puerto acabó con las existencias de algunos de los principales distribuidores de la zona, a los que ofrecían hasta cinco euros por bolsa, si bien otras fuentes aseguran que la organización de este evento llegó a pagar hasta diez euros por bolsa para garantizarse el suministro.

Como le ocurre a Payán, la factura del hielo deja congelados a muchos hosteleros, que en el mejor de los casos, aseguran que se les ha duplicado el precio, aunque pequeños fabricantes sostienen que no han repercutido el incremento de costes a sus principales clientes, los de siempre, a los que en todo caso, los distribuidores están aplicando sólo la subida de la materia prima en las fábricas de origen, no así la del transporte, gasolina, plásticos…

Pequeños hosteleros consultados por este periódico señalan que están solventando la falta de hielo tirando de grandes superficies, en las que si bien se raciona el número de bolsas por cliente, la unidad se mantienen en torno a los 0,75 euros, y con una saca de cinco tienen suficiente para cubrir sus necesidades del día a día.

Venta de hielo en la fábrica de Garrido y Padilla. Venta de hielo en la fábrica de Garrido y Padilla.

Venta de hielo en la fábrica de Garrido y Padilla. / Miguel Ángel González

Lo que piensan distribuidores y fabricantes

Hielos Garrido y Padilla, con fábrica en el polígono Bertola, aplica la política de fidelización de la clientela fija con subidas mínimas, en su caso, la saca de cinco bolsas la cobra a 3,50 euros frente a la horquilla de 2,50 a 3 euros que regía antes de la ‘crisis del hielo’.

Para José Padilla, de la familia propietaria de esta empresa que cuenta con cinco fábricas en Andalucía –la de Jerez, dos en Huelva, una en Córdoba y otra en Málaga–, el origen de la subida de precios es la “especulación”. Según su versión, las grandes fábricas cerraron contratos de precios a la baja con las grandes superficies en previsión de un verano malo y sin tener en cuenta la subida de costes, y ahora “están apretando, asfixiando”, a los pequeños fabricantes para que dejen de producir y a los distribuidores para poder compensar así sus pérdidas.

“Alguno de los grandes ha dejado de servir e incluso de fabricar para provocar el desabastecimiento y poder especular con el precio”, afirma Padilla, quien detalla que en la fábrica de la empresa familiar en Jerez han duplicado la producción diaria, hasta alcanzar las nueve toneladas de cubitos de hielo y cinco toneladas de escamas, pero siguen sin dar a basto. De hecho, en las últimas semanas han recibido incluso amenazas de no habituales por no poder atender sus pedidos, ya que como otros muchos en el sector, dan prioridad al cliente de siempre.

En Prohi, fabricante y distribuidor con sede en el polígono Vinisol (Picadueñas), también están “desbordados” por la demanda actual de hielo, frente a la que responden con el racionamiento salvo a la clientela habitual, hostelería, alimentación y gasolineras, a las que el encargado del negocio asegura que están respetando el precio previo, de 2,50 a 3 euros por la saca de cuatro bolsas, aunque “depende del consumo”, puntualiza, no sin subrayar que los fabricantes, en estos casos, son los que menos ganan, pues ni siquiera repercuten toda la subida de los costes de producción.

El encargado de la fábrica de Prohi, en el polígono Vinisol (Picadueñas), con las escasas existencias almacenadas en la cámara. El encargado de la fábrica de Prohi, en el polígono Vinisol (Picadueñas), con las escasas existencias almacenadas en la cámara.

El encargado de la fábrica de Prohi, en el polígono Vinisol (Picadueñas), con las escasas existencias almacenadas en la cámara. / Miguel Ángel González

Hielos Iglú, con sede en El Puerto y dedicada a la distribución y venta de hielo y agua en Jerez y la Bahía de Cádiz, también prioriza al cliente fiel, principalmente hostelería y alimentación, a los que únicamente ha trasladado lo que les ha subido el producto en fábrica, que según José Manuel Crespo, encargado de la empresa, viene a rondar el 7%. Eso sin contar con una fábrica andaluza, de la que prefiere no dar más detalles, que llegó a pedirles 13 euros por saca de cinco bolsas, que viene a ser un 200% sobre la subida que ya se está aplicando.

Crespo sostiene que la subida del hielo obedece principalmente al incremento de los precios, sobre todo del recibo de la luz, que desencadenó la limitación del estocaje y la posterior escasez por el aumento de la demanda.

El grupo Procubitos Europe, entre los grandes del sector con un 20% de cuota de mercado en España y fábricas en San Roque (Cádiz), Cebreros (Ávila), Gijón y Valencia, además de en Francfort (Alemania) y Verona (Italia), prefiere hablar de una actualización más que de una subida de precios, que se debe a la necesidad de adaptarse al actual escenario de gran inflación por los estrechos márgenes con los que opera el sector.

Miguel Ángel Vázquez, vicepresidente y consejero de la compañía, señala que la ‘crisis del hielo’ es fruto de una “tormenta perfecta”. “De un lado está la climatología, que nadie podía prever y afecta una barbaridad a este sector, y de otro la inflación y la subida de costes de la electricidad, los combustibles y los plásticos, después además de dos años de covid, cierre del canal Horeca, endeudamiento..., frente a lo que los fabricantes no hemos tenido capacidad financiera para responder con un mayor almacenamiento externo de hielo”.

El vicepresidente de Procubitos, que comercializa sus cubitos bajo la marca ‘Cubers’ explica que el coste del almacenamiento también ha subido este año, para situarse en 45 céntimos de euro para arriba por palé y día –cada palé equivale a 800 kilos– frente a los entre 27 y 32 céntimos que costaba con anterioridad, lo que supone un incremento mínimo del 40%, y luego está el inmovilizado.

En la situación actual, con la capacidad financiera limitada, “el sector ha sido cauto a la hora de almacenar, pues tampoco puedes prever un verano extraordinariamente caluroso como el que estamos teniendo y en el que se ha duplicado la demanda hasta agotarse los stocks, por lo que se está racionando el hielo para atender en la medida de lo posible los pedidos”.

En otras palabras, Vázquez relata que se ha producido “un reajuste del precio, que estaba muy bajo porque en España, donde hay 400 fabricantes desde el que produce 4 toneladas a nosotros que tenemos 450 toneladas, hay mucha competencia y estamos trabajando en márgenes insostenibles”, y añade: “es la pescadilla que se muerde la cola, porque con poco margen y una gran inflación de todo un año no puedes almacenar y eso lleva al desabastecimiento”.

Un congelador con sacas de cubitos de hielo en la fábrica de Prohi. Un congelador con sacas de cubitos de hielo en la fábrica de Prohi.

Un congelador con sacas de cubitos de hielo en la fábrica de Prohi. / Miguel Ángel González

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