Historia

“La historia de las cofradías se ha basado en tópicos”

  • Manolo Romero presenta el próximo martes su libro sobre los orígenes de la Semana Santa de Jerez aportando más de 400 documentos inéditos

Manolo Romero presenta su nuevo libro el próximo martes en los Claustros de Santo Domingo. Manolo Romero presenta su nuevo libro el próximo martes en los Claustros de Santo Domingo.

Manolo Romero presenta su nuevo libro el próximo martes en los Claustros de Santo Domingo. / Manuel Aranda (Jerez de la Frontera)

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Manolo Romero Bejarano está a punto de sacar del horno su nuevo libro. En este caso, el historiador nos acerca a las cofradías y sus orígenes, comprendidos entre los años 1540 – 1589 donde sucede la reducción hospitalaria en el reinado de Felipe II. Un libro que descubre nuevas fechas y, sobre todo, más de cuatrocientos documentos inéditos sacados del Archivo de Protocolos Notariales. Esclarecer documentalmente ha sido la labor del historiador. Y de camino, como dice el autor, “ofrecer un buen puñado de fechas inéditas por si son necesarios más motivos para sacar pasos en salidas extraordinarias”.

-Se trata de un trabajo extenso con cientos de citas de los archivos notariales y con pocas aseveraciones históricas.

-Efectivamente. Hay poca interpretación. No he querido porque venimos de una situación en la que se han dado por hechos cuestiones que siempre debieron de estar en ‘cuarentena’. Por ejemplo lo del Santo Entierro y la presencia de Alfonso XI. Esto lo escribe el padre Rayón sobre unos hechos sucedidos tres siglos antes. Se sabía sólo de referencias pero se ha dado por carta de naturaleza. Así que este libro lo que viene es a reflejar lo que dicen los archivos.

-¿Acudió usted al Archivo de Protocolos Notariales para escribir un origen de la Semana Santa o toda esta documentación le salió al paso cuando investigaba otros asuntos?-Es un libro colateral. Yo acudí a hacer mi tesis doctoral que se basaba en la arquitectura del Renacimiento. Todo esto coincide cuando se originan las procesiones de Semana Santa. Sólo hago una labor de peinado. Todo lo que fui encontrándome relativo a aquellas primitivas procesiones lo iba guardando. Así ha sido cómo se gestó, casi de rebote. Después es cierto que me ha ayudado mucho Jesús Antón y José Jácome. Ellos quizá no han tenido el reconocimiento que merecen. Ellos han hecho y hacen una gran labor pasando horas y horas en los archivos. Así que a ellos le dedico este libro.

-Pero parece que usted ahora ha llegado y ha descubierto toda la verdad que parecía oculta.

-Es que quizá aquí en Jerez, por desgracia, se ha escrito de una forma muy diferente a como se debería de hacer. Para escribir sobre historia hay que acudir a las fuentes. En Jerez lo que se ha hecho por parte de los historiadores ha sido repetir lo que ya otros dijeron. Así que cuando acudes a las fuentes y descubres que existen unos hechos distintos es cuando crees necesario ponerlo en pie y darlo a conocer. La historiadora Silvia María Pérez que es la prologuista del libro, dice que hay historiadores que le temen más a los archivos que a los bancos de las galeras. Escribir historia es trabajar duro y sin saber lo que te vas a encontrar.

-Entonces usted es el que más se ha acercado a los orígenes de todo esto de las cofradías.

-Pues yo le diría que he comenzado casi de cero. No le niego que algunos datos no se supieran de antes, pero la mayoría son inéditos. Esto nos lleva a replantearnos muchas cosas como las fechas de fundación o que las cofradías se fundan alrededor de los gremios. Pues no es así. Está demostrado en esta obra. Además en el libro se narra cómo fueron aquellas manifestaciones religiosas. Se observa que los inicios no son tan distintos a lo que actualmente tenemos. Esos orígenes están basados en una manifestación popular. En definitiva creo que ha sido uno de los mejores trabajos que he hecho como historiador.

-Es también un libro donde se narran los aspectos sociales de la ciudad en aquella época.

-Sí. El entramado social también está reflejado. Ese mundo del que nacen las cofradías yo creo que hay que tenerlo en cuenta y quizá para mí es lo más interesante. Cómo gente corriente, artesanos, roperos o mercaderes son los que fundan las primeras hermandades. Después, la nobleza y las clases más elevadas, ven el impacto social que eso tiene y se suben al carro. Y eso ha ocurrido hasta mediados del siglo XX.

-Hay una fascinación por su parte de ese vigor del que disfrutan las cofradías actualmente ¿Quizá también haga falta un estudio a nivel sociológico?

-Sería interesante. Las cofradías eran muy modestas por los enseres que compraban y las imágenes que sacaban. Quizá nos falten herramientas para ahondar en esa sociedad desde un prisma puramente social. Ojalá hubieran medios para saber qué les llevó a aquellos jerezanos a crear las procesiones de disciplinantes. Eran gente que tenía la fe del carbonero. Personas muy básicas en cuestiones religiosas. Por eso hablo de la posible incidencia de San Juan de Ávila que pasa por nuestra ciudad en ese momento. Estuvo viviendo junto al lugar donde se origina la que quizá sea la más antigua. La de San Antón.

-Los historiadores de la ciudad no escapan bien en su obra.

-Si alguien no hace bien su trabajo no puede salir bien parado. La historia de la Semana Santa se ha basado con tópicos y eso me parece muy grave. Ha habido historiadores que han falseado la historia y han dado lugar a suposiciones no basadas en un estudio serio y acudiendo a las fuentes. El origen de las procesiones se ha focalizado –y hasta yo mismo lo he dicho en algunos de mis artículos- en la Vera Cruz. Después de haber profundizado, tengo mis dudas. Tampoco diré que no lo sea, pero no lo afirmaría categóricamente. Y todo esto viene por unos textos de Hipólito Sancho Sopranis. Hay que decir que mintió. Y así lo demuestro en el libro. No sé la razón por la que lo hizo. Presumiblemente porque la de San Antón, que doy como la más antigua por aparecer en los primeros documentos, en tiempos de Sancho Sopranis, no existía ni se le esperaba mientras que la Vera Cruz estaba ya en estado embrionario y quizá quiso congratularse con los refundadores. ¿Por qué alguien se atreve a escribir un libro de historia de la Semana Santa y no acude a los archivos de protocolos notariales? Pues no lo sabemos. Pero ahí se encontraba mucho material que había que revisar y poner en orden. Y de ahí sale todo lo que yo sostengo.

-¿Cuál ha sido el dato más sorpresa le ha causado?

-Varios. Por ejemplo dónde nace la hermandad del Nazareno que es del hospital del Pilar. Después se van a San Francisco y se une con la de San Andrés que es lo que nos ha llegado hasta hoy en San Juan de Letrán. Cuando se observa todo esto y ves por otro lado lo que se sostiene en la historiografía tradicional que el Mayor Dolor por haber nacido en la de San Bartolomé lleva en su escudo lo de ‘Prima inter omnes’, será segunda porque el hospital del Pilar es más antiguo. También la documentación que se conserva en la hermandad de la Piedad es un tesoro. Allí se recoge cómo en el siglo XVI ya había cargadores de horquilla. Se podría reconstruir un lavatorio de flagelantes porque narran hasta lo que compraban para mitigar el dolor de los latigazos. Ollas de barro, arrobas de vino, polvo de arrayán, papel de estraza o esponja. Todo esto es fascinante poder reconstruir la historia y tener esos datos. Todo esto se cuenta en este libro. El que lea este libro creo que se hace una idea muy aproximada de lo que eran aquellas primeras procesiones de Semana Santa en Jerez.

-¿A partir de ahora habrá alguien que se atreva a rebatir sus tesis?

-Ojalá (risas). Significaría que hay alguien que se ha metido en un archivo a trabajar. Y aquí estaría yo para escuchar y si me he equivocado rectificaría. No tengo la verdad absoluta. Pero lo que no me vale es que venga uno contando batallas de su abuelo. La historia siempre está sujeta a revisión. Pero siempre con documentos.

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