Jerez

La historia de los edificios que componen el Museo de nuestra ciudad

El Museo Arqueológico está constituido por un complejo de edificaciones resultado de las sucesivas rehabilitaciones y ampliaciones a las que ha tenido que adaptarse.

El edificio más antiguo, destinado a salas de exposición permanente, es una casa de tres plantas, con características propias de la arquitectura de tránsito entre los siglos XVIII y XIX. Hace esquina con la calle Justicia y en él se sitúa la entrada principal. Tras pasar el zaguán, accedemos al patio central en dos de cuyas columnas aparecen sobre los capiteles sendos escudos, pertenecientes respectivamente a los Carrizosa y Perea y que deben corresponder a los apellidos familiares de su primer propietario y promotor.

En 1824 la casa es comprada por Juan Sánchez de la Torre, bodeguero, de origen santanderino, de cuya gran fortuna se hizo eco el propio Richard Ford en su Manual de Viajeros por Andalucía. El bodeguero fue un hombre inquieto y culto, un verdadero hijo de su tiempo, la Ilustración, que brindó un apoyo decidido al progreso de la educación y las artes en Jerez. A su muerte en 1838, deja instrucciones precisas para que en la que fuera su casa se funde y se mantenga, con parte de las rentas de su herencia, un Colegio de Humanidades que recibió el nombre de San Juan Bautista en honor de su mecenas y que quedó inaugurado pocos meses después de su fallecimiento. Este Colegio de Humanidades se transforma casi de inmediato, en 1842, en Instituto Local de Enseñanza Media y en 1851 pasa a tener la categoría de Instituto Provincial, convirtiéndose así en el segundo de Andalucía y en el noveno de España, condición que ostentará hasta finales del siglo XIX en que da origen del actual instituto Padre Luis Coloma.

El incremento del número de alumnos obligó a sucesivas ampliaciones en el edificio principal, incorporándose de manera progresiva los solares y casas adyacentes, adquiriendo así todo el conjunto una distribución espacial similar a la que vemos en la actualidad, incluido un gran patio trasero para zona de recreo y gimnasia, donde se ha desarrollado la reciente ampliación del museo.

En el año 1890 se construye, adosada al primitivo edificio y con fachada a la Plaza del Mercado esquina con calle Liebre, la Escuela de Santo Domingo, más conocida como escuela Julián Cuadra, en homenaje a este insigne pedagogo que impartió docencia en sus aulas y fue su primer director. Obra del arquitecto titular de la ciudad D. José Esteve y López, se trata de una gran nave o sala rectangular de una sola planta, destinada a salón de actos y sala de exposiciones temporales. Debido a su primigenia función educativa muestra en ambos frentes una sucesión de amplios ventanales para iluminación mediante luz natural.

Además del patio principal otros dos patios articulan todo el conjunto. Uno de ellos está dedicado a la figura de Manuel Esteve Guerrero, fundador y primer director del museo y el otro, con el nombre de Šariš Ši?una, se dedica a la ciudad de Jerez en época islámica.

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