Hostelería

El cierre de bares se cierne sobre la calle Larga por la pandemia y las obras

  • Según Horeca se venden más suministros en los establecimientos hosteleros del extrarradio de la ciudad que en el centro urbano. El precio de los alquileres se ha erigido “en una losa insoportable”

Dos policías locales realizan labores de vigilancia en una casi desierta calle Larga el pasado mes de junio. Dos policías locales realizan labores de vigilancia en una casi desierta calle Larga el pasado mes de junio.

Dos policías locales realizan labores de vigilancia en una casi desierta calle Larga el pasado mes de junio.

Mal panorama se está cerniendo sobre la principal arteria comercial de la ciudad, la calle Larga, en lo que a negocios hosteleros se refiere. La confluencia de dos verdaderos reveses pare el sector comercial como han sido los meses de confinamiento y el posterior cierre del eje Corredera-Esteve han puesto contra las cuerdas a muchos negocios del centro, una zona en la que tan sólo están funcionando los bares del entorno de la calle Consistorio. Desde Horeca se anuncia que “hay al menos media docena de negocios que podrían echar el cierre en los próximos meses” después de que los efectos acumulados de la pandemia del Covid muestren sus efectos acumulados.

“El alcance de las pruebas motociclistas tan sólo se han dejado notar en los hoteles. En lo que a hostelería se refiere ha sido algo mínimo. Apenas ha habido gasto. El turismo de Superbikes siempre ha sido muy deseado en el centro por su alto poder adquisitivo pero en esta ocasión es que simplemente no ha venido casi nadie acompañando a los equipos para ver las pruebas”.

En Jerez se está produciendo un fenómeno curioso. Por primera vez, los preventistas de Coca Cola, un producto que como es sabido no falta en negocio alguno, están al alza en los establecimientos hosteleros de la periferia de la ciudad, es decir en los barrios, mientras por el contrario en el centro van a la baja. Se trata de un verdadero hito en la historia económica local.

Así lo destaca Francisco Díaz, portavoz de la patronal hostelera Horeca en la ciudad desde hace unos años, y quien también sopesa la posibilidad de echar el cierre. Quizás de forma temporal, quizás de forma definitiva.

“Los gastos fijos están castigando enormemente al sector hostelero. La edad de oro de los alquileres en el centro urbano para poder abrir un negocio ya han terminado. Las cifras se han tornado insostenibles. A los meses parados se han unido los ERTE y a estos el cierre de Corredera y Esteve. Ha sido un golpe muy duro”.

Para reaccionar ante este revés los empresarios hosteleros se han encontrado “con cajas que son absolutamente diminutas, de no alcanzar o rozar los 200 euros al día, una cantidad insuficiente para hacer frente a los considerables gastos, entre ellos el pago de nóminas, los cuales en el centro son amplios pues, quien más y quien menos, tiene entre cuatro y seis sueldos a su cargo”.

De otro lado, el sector hostelero critica ampliamente el “acoso” al que se está sometiendo al sector del ocio nocturno. “En los locales las mascarilla y la separación es obligatoria pero se dan casos en los que se fuerza el cierre y se envía a los jóvenes al botellón donde hay menos control que en el disco-pub”, destaca Antonio de María, presidente de la patronal hostelera Horeca. “Y allí, nadie les controla”, concluye.

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