Investigación

Las huellas de aquel primer encuentro

  • El jerezano Álvaro Castilla-Beltrán lidera un estudio sobre el impacto ecológico de Colón, que reconstruye ecosistemas del pasado y puede ayudar a restaurar los actuales

Mapa que explica la dimensión espacial del estudio. Mapa que explica la dimensión espacial del estudio.

Mapa que explica la dimensión espacial del estudio.

Álvaro Castilla-Beltrán, en plena excavación geoarqueológica en Cabo Verde. Álvaro Castilla-Beltrán, en plena excavación geoarqueológica en Cabo Verde.

Álvaro Castilla-Beltrán, en plena excavación geoarqueológica en Cabo Verde.

Colón, aquí regresa. Ha vuelto al centro del debate público. Mucho queda por descubrir de su legado y vigente impacto en la sociedad. Y es que un nuevo estudio halla indicios de la huella ecológica derivada de la llegada del explorador genovés a las islas del Caribe.

Un trabajo que además está liderado por el jerezano Álvaro Castilla-Beltrán, graduado en Historia por la Universidad de Sevilla, cum laude en el Máster de arqueología de la Universidad de Leiden (Países Bajos),  que ahora mismo está cursando un doctorado en Paleoecología en la Universidad de Southampton.

El investigador ha analizado sedimentos de tres lagunas ubicadas en el norte de la isla de La Española (actualmente República Dominicana y Haití) en torno a la primera ruta de transporte construida por europeos en América, la ‘Ruta de Colón’. Un estudio que es el producto del máster que el joven desarrolló en Holanda. “Haber aprendido mucho sobre culturas indígenas americanas me llevó a querer especializarme en el estudio del pasado y de estas culturas precolombinas. En Holanda así tuve la oportunidad de trabajar en el proyecto Nexus, que se dedica a estudiar ese primer contacto de la civilización europea con la llegada de Colón y las culturas indígenas de las islas del Caribe”, explica.

De esta forma, tuvo la oportunidad de especializarse en el impacto ecológico, de ese choque tanto cultural como biológico que surgió de ese primer encuentro. El equipo, parte del proyecto NEXUS 1492 que está liderado por los profesores Corinne Hofman y Henry Hooghiemstra, vincula la llegada del explorador al Caribe con significativos cambios ecológicos en esta isla, representativos de cómo el contacto entre el ‘Nuevo’ y el ‘Viejo’ Mundo’ alteraron radicalmente los paisajes de América.

La huella ecológica de la llegada de Cristóbal Colón resultó en una primera fase de expansión de los bosques, una fase en la que “la naturaleza retomó lo que es suyo”, frase muy utilizada en tiempos de Covid-19. Sin embargo, ésta no duró más de siglo y medio y fue seguida por la drástica degradación del paisaje natural vinculada al desarrollo de la economía colonial.

El artículo de Álvaro Castilla-Beltrán y su equipo, publicado en la prestigiosa revista ‘Quaternary Science Reviews’, se basa en el estudio de sedimentos de lagunas como archivos de la historia natural, en el que fósiles microscópicos como granos de polen documentan cómo las sociedades alteraron los paisajes del pasado.

Una imagen de la investigación por parte del equipo. Una imagen de la investigación por parte del equipo.

Una imagen de la investigación por parte del equipo.

La isla de La Española fue la puerta al 'Nuevo Mundo' en la que fue fundado el primer asentamiento permanente en América (La Isabela, año 1493 d.C.) y donde se dieron iniciales colisiones culturales y biológicas producto del encuentro de civilizaciones a ambos lados del Atlántico.

Colón ya encontró una isla bien poblada por las culturas taínas, que contaban con lazos comerciales de interacción cultural que se expandían por todo el archipiélago caribeño. Este estudio revela que los pueblos indígenas habían alterado los ecosistemas antes de la llegada de Colón por medio de la agricultura de roza y quema.

Tras la llegada de Colón, la despoblación de la isla causada por epidemias y el desplazamiento forzado de población indígena a zonas mineras dieron lugar a episodios de expansión de bosques tropicales, unos bosques transformados en su composición. Sin embargo, este proceso de expansión forestal fue revertido por la tala masiva para el establecimiento de plantaciones de cultivos como el tabaco y el plátano, que han llevado al preocupante estado de degradación ecológica en el que se encuentra esta isla hoy. El estudio tiene la importancia de aportar una visión histórica del paisaje de la isla que puede servir de guía para restaurar estos ecosistemas.

El trabajo también ha dado pie a un mapa (en la imagen superior, elaborado por Castilla-Beltrán, A., Hooghiemstra, H., Hoogland, M.L.P., Pagán-Jiménez, J., van Geel, B., Field, M.H., Prins, M., Donders, T., Herrera Malatesta, E., Ulloa Hung, J., McMichael, C.H., Gosling, W.D., Hofman, C.L. (2020). ‘Land-use change before and after European incursion in Hispaniola’. PAGES magazine, 28(1), 24-25).

 “Este estudio tiene muchas continuaciones –dice Álvaro– porque todavía quedan muchas islas del Caribe en las que explorar este impacto ecológico. Y estoy haciendo ahora un estudio muy similar pero en Cabo Verde, con la llegada de los portugueses a esas islas que estaban deshabitadas antes de la llegada de los europeos”. 

Álvaro Castilla-Beltrán, nació en Andújar en 1991 y llegó a Jerez con seis años. Cursó el bachillerato de Humanidades en el IES Álvar Núñez, lo cual despertó su pasión por la historia y la arqueología, por lo que quiere dar las gracias a los profesores Jesús Montero y Eduardo Castro. Tras cursar el grado de Historia en la universidad de Sevilla, siguió sus estudios en Holanda, donde se especializó en el estudio de los impactos humanos en los paisajes del Caribe. En estos momentos cursa su doctorado en la Universidad de Southampton, estudiando el impacto de la colonización portuguesa en las islas de Cabo Verde.

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