Jerez, la ciudad navegable en zódiac
Unidades de élite de la Guardia Civil vigilan y rescatan en la zona inundada por el Guadalete en Jerez
Así trabajan los grupos especiales de la Guardia Civil en las inundaciones
En la calle Camino Cortijo de Las Pachecas hay una parada de autobús vacía. A pocos metros, un imponente eucalipto mueve sus ramas al ritmo que marca Leonardo. El fuerte viento zarandea todo lo que hay cerca, todo, excepto las señales de tráfico cercanas. Estas no puede moverlas porque ya están hundidas en el 'nuevo' cauce del Guadalete. Sólo asoma la parte de arriba. Los mástiles han desaparecido.
Borrasca tras borrasca, y van tres en una semana, el río sigue recuperando terreno. En Jerez, la zona rural cercana a la ribera se va ahogando poco a poco. Muchas viviendas han sido desalojadas ya. Unas, porque el agua ya ha entrado. Otras, porque es probable que entre en estos días. Carteles de 'Carretera cortada' y conos de señalización que impiden el paso dan la bienvenida a los conductores en numerosas vías del término municipal. Desde el coche, por la autopista a su paso por Jerez, da igual a qué lado se mire: todo es un gran mar. En realidad, un río, un río bravo alimentado a pasos agigantados por las lluvias que no dan tregua en la provincia.
Mientras el caudal del Guadalete crece, los desalojos también aumentan y se acercan ya al millar. Aun así, muchos vecinos intentan volver una y otra vez a sus casas. Tienen miedo de los daños que está causando la subida del río y de que, además, se produzcan robos. Para evitarlo, los cuerpos de seguridad rastrean cada rincón de las zonas afectadas. A pie y en coche por donde se puede acceder y en zódiac, en los lugares ya inundados.
La Guardia Civil forma parte del dispositivo extraordinario que se ha desplegado en Jerez para paliar los efectos del temporal. En las áreas que han sido desalojadas en la ribera del Guadalete, se encuentran trabajando dos unidades de élite: el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) y el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM). Su labor es estar pendiente de cualquier posible evacuación de personas o del rescate de animales. Además, su presencia y sus rondas continuas en zódiac evitan que sean saqueadas las viviendas que se encuentran vacías. Patrullan entre calles convertidas en paseos fluviales en los que flotan casas prefabricadas, coches y contenedores. Mientras tanto, gallinas y ocas disfrutan de la libertad de vivir rodeadas de agua y sin nadie que les moleste.
Jonay Pérez Díaz pertenece al equipo de montaña de Ubrique y se encuentra en Jerez como punto neurálgico de la problemática. Es uno de los efectivos que estos días vigila lo que ocurre en la ribera. "Estamos aquí en prevención, sobre todo por el riesgo relacionado con personas, por si hay que evacuar según va subiendo el nivel del río, ante posibles pillajes y por los animales o ganado que pudiera estar en problemas", detalla.
Este miércoles por la mañana la borrasca no ha causado grandes sobresaltos en Jerez, la peor parte se la ha llevado, sin duda, la Sierra. Por eso, los equipos desplazados en Jerez están pendientes de cualquier comunicación oficial que cambie sus destinos: "La previsión de agua sigue. Estamos en stand by y donde surja una emergencia, nos movemos desde aquí todos". De hecho, "estamos trabajando todos: Los que estaban de vacaciones, de libre, los que estaban en otros sitios y estos compañeros vienen de Sevilla", explica, señalando a los dos miembros del GEAS que patrullan a su lado en una zódiac por las calles inundadas de Las Pachecas. "No les tocaba el turno, les tocaba Algeciras, pero Algeciras está cubriendo el Campo de Gibraltar. Están bajando más compañeros de GEAS desde Madrid y León y de montaña, también tenemos aquí gente de otras provincias. Además, a nivel de seguridad ciudadana está todo el mundo trabajando".
Mientras tanto el Guadalete sigue subiendo. Anoche, 5,9 metros. Este miércoles por la tarde el caudal ya supera los 6,4 metros. Nivel rojo, otra vez. La Aemet anuncia más lluvias en la provincia, muchas en Grazalema. La zona rural de Jerez pasará otra noche en vilo. Joseph, Kristin y ahora Leonardo han provocado que el Guadalete vuelva a sus orígenes dejando una huella que será difícil de olvidar.
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