Luis de Periquín: de Santiago al mundo

Una conversación con David Lagos

Luis de Periquín.
Luis de Periquín.
David Lagos
- Cantaor

31 de enero 2026 - 04:16

Conozco y admiro a Luis de Periquín desde hace mucho. Ambos tenemos en común el flamenco y el barrio de Santiago, él como oriundo, hijo de una saga gloriosa; yo, como residente. Así que hubiéramos podido quedar a conversar en nuestro barrio con una copa de por medio, como tantas veces al terminar una actuación. En esta ocasión acuciaba el tiempo y terminamos hablando por whasapp, esa red social que usamos todos a diario. La única que no le rechina a él, después de la polémica en que quisieron enrolarlo en otras redes con calificativos y descalificaciones que él prefiere ignorar. Respeto su decisión, faltaría más, y celebro con él su último gran logro: haber firmado con Sony Publishing, una de las editoriales musicales más importantes del mundo, dedicada a autores, compositores y productores a escala internacional. Y decido dejar anotadas en nuestro Cuaderno Vive Santiago las ideas principales de nuestra charla.

Luis resume su esencia en tres palabras: Santiago, el Prendimiento y la Música. Nacido en 1983 en en la Calle Nueva, identifica en ese lugar el inicio de todo lo que significa la música en su vida. Crecer siendo hijo de Periquín ‘Niño Jero’, marcó su camino desde muy pequeño. Siendo niño, por su casa pasaban constantemente artistas, mientras que en la calle con sus amigos compartía vivencias y jugaba a componer canciones. Quizá por eso a le gusta repetir una frase : “Jerez, ciudad de vino y arte donde los niños juegan a otras cosas”.

Aunque reconoce que ser hijo de quien es “pesa”, también se siente un privilegiado por haber vivido el éxito de su padre rodeado de música y gente auténtica. Hoy, cuando sube a su barrio, se siente querido y admirado. La gente lo para, le pregunta cómo está y le dicen que su padre estaría orgulloso. Son palabras que lo emocionan y le dan fuerza para seguir su propio camino.

A sus 43 años atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera, especialmente gracias al fenómeno de Así canta Jerez en Navidad, convertido para muchos en una referencia imprescindible de esas fiestas. Luis defiende que detrás del éxito no hay magia repentina, sino mucho trabajo. Ha tenido la suerte de colaborar con artistas a los que admira profundamente, escribiendo canciones para nombres como Marina Heredia, Remedios Amaya o India Martínez, produciendo discos para artistas como Saraima, Jesús Méndez o Antonio Reyes, y participando desde pequeño en giras como percusionista, corista o guitarrista.

Reconoce que está viviendo un momento bonito, pero insiste en que todo viene del esfuerzo y de poner el corazón en lo que hace. Eso no le impide confesar, con naturalidad y abiertamente , que convive desde hace años con fobias, ansiedad y problemas de salud mental. Una transparencia de alma la suya, poco habitual en el mundo artístico. Dice que a veces eso lo hace sentirse prisionero, pero cree firmemente en la disciplina como forma de superación. Para él, la suerte puede llegar, pero sin trabajo, constancia y corazón, no sirve de nada.

Sobre la Navidad flamenca jerezana, Luis tiene claro que hay una historia que respetar. Recuerda a Parrilla de Jerez como el pilar del género, el creador de los villancicos tradicionales y las zambombas. Después -continua evocando- Fernando Terremoto creó una magia irrepetible, y también la familia Gallardo, cuya forma de escribir es parte esencial del villancico jerezano.

Aún recuerda con emoción cuando vio a Fernando Terremoto con su guitarra cantando Patriarca Manuel y pensó: “Yo quiero ser como él”, o cuando asistió al espectáculo De Jerez a Nueva York con su padre tocando la guitarra y supo que ése era su sitio.

Con Así canta Jerez en Navidad, Luis siente que han propiciado una continuidad natural, aportando un toque más actual: nuevas rítmicas, un trabajo especial de las voces y un concepto muy personal. Destaca la frescura del proyecto y, sobre todo, haber acercado el villancico a la gente joven. Han hecho cursos en colegios, reciben dibujos, vídeos y mensajes. Para él, lo más importante es que la Navidad jerezana siga viva y que el villancico no se quede atrás. Reconoce que hubo una época de vacío después de los grandes maestros y que su intención no es compararse con ellos, sino seguir su propio camino.

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