Juan Carlos Durán Alonso. Geriatra en el Hospital San Juan Grande “Hay miedo a ponerse la vacuna pero es la única opción para inmunizarnos”

  • Tras casi 30 años en la profesión, este médico jerezano analiza los factores de la pandemia y la llegada de la vacuna, así como su breve e intenso paso como director de Mayores en la Junta

El geriatra Juan Carlos Durán. El geriatra Juan Carlos Durán.

El geriatra Juan Carlos Durán. / Vanesa Lobo (Jerez)

–Como geriatra, ¿cómo ha vivido la pandemia?

–Creo que estamos viviendo los momentos más difíciles de nuestra historia reciente. A todos nos ha afectado la pandemia, pero muy especialmente al colectivo de mayores, sobre todo a los más frágiles y vulnerables, y a los que viven en residencias.  Todos los profesionales sanitarios que atendemos a mayores en residencias lo estamos pasando muy mal, y digo estamos en presente, porque hasta que no la superemos podemos tener nuevos frentes. El esfuerzo por que no les afecte a ellos está siendo muy grande, numerosos protocolos, al ingreso, vuelta de vacaciones, test diagnósticos, detección precoz, plan de contingencia… Y a pesar de todo, sigue entrando en residencias. Cuando te das cuenta y rastreas a los mayores, te puedes encontrar un número elevado de positivos. Tomas todas las medidas, y aunque algunos lo superan de forma asintomática, otros un día están bien y al día siguiente se están muriendo. Yo soy consciente de lo duro que es también para los profesionales perder a un residente. Detrás de cada fallecido hay una historia y una familia, y cuando trabajas con ellos te haces parte de su familia. Conozco muchos compañeros sanitarios con profundos sentimientos de culpa, por ser ellos los que sin querer se vieron afectados por el virus y lo transmitieron de forma asintomática. 

–Y los mayores, ¿cómo se han sentido?, ¿qué hay que aprender de ellos?

–Los mayores están mal, sienten miedo, están preocupados. El confinamiento generó muchos problemas en todas las esferas: física, porque dejaron de caminar y de hacer ejercicio y eso les hizo estar más torpes; dejaron de relacionarse como antes, y cognitivamente muchos lo han notado. Y sobre todo, les ha afectado en el plano afectivo, creen que no vamos a salir de esta, están tristes, hay problemas de depresión, de ansiedad y de insomnio. Y en las residencias está siendo muy duro. El aislamiento necesario cuando hay algún caso, para evitar propagación, les obliga a no poder estar con sus familiares y amigos. Todos somos personas rutinarias y los mayores más. Cuando se han tenido que realizar cambios de habitación para sectorizar la residencia ha sido una tragedia, cambiar su cuarto, incluso a veces cambiar de compañero de habitación, y de forma rápida, imagínate. Y a pesar de todo, la mayoría están siendo fuertes y nos están dando una lección de resistencia. 

–En plena pandemia fue nombrado director general de Personas Mayores de la Junta. ¿Qué le hizo aceptar este cargo?

–Fue un reto, en un momento difícil, a principio de mayo, me lo planteé como una oportunidad, aportar mis ideas y conocimientos para mejorar la atención residencial y luchar con la pandemia.  Han sido siete meses muy intensivos: primera crisis, desescalada, vuelta a la “normalidad” y cuando pensábamos que en verano íbamos a estar más tranquilos, nuevos brotes en agosto, progresivos en septiembre y segunda ola que ha sido peor que la primera. 

–¿Qué es lo que más ha valorado y qué es lo que menos le ha gustado durante este periodo?

–Sin duda, lo más importante y positivo ha sido la aprobación del Primer Plan Estratégico Integral para Personas Mayores en Andalucía 2020-2023. Con él se ha marcado una ruta para establecer medidas preventivas para evitar la dependencia, medidas para mejorar la atención a los dependientes con un modelo de atención centrado en la persona, y estrategias para luchar contra la soledad no deseada y potenciar el buen trato hacia los mayores.  También las aportaciones al plan de humanización durante el confinamiento, potenciando las relaciones de los mayores institucionalizados que no podían salir ni recibir visitas, con sus familiares a través de videollamadas, y garantizar la atención durante este periodo, que siguieran recibiendo terapias para mantenerse activos, evitando así las secuelas que antes mencionaba. Y lo que he llevado peor han sido los nuevos casos de residencias afectadas y de fallecimientos que diariamente nos comunicaban. Ha sido un periodo muy estresante, los representantes del sector lo han pasado también muy mal. Han tenido menos ingresos y han aumentado los gastos, nada más que en EPIS y en cubrir personal se ha disparado de forma imprevista.

 –¿Qué le ha hecho volver a Jerez?

–Sinceramente, dos cosas: una que cuando llevaba ya algún tiempo sin ejercer de médico empecé a echar de menos mi profesión, reconociendo mi verdadera vocación. Es lo que siempre he hecho, estar junto a mis pacientes intentando ayudarles.  Y la otra, la familia, que para mí es lo más importante en mi vida. El cambio de trabajo, el estrés, y que tuviera que ir diariamente a Sevilla de alguna manera desequilibra. Cuando reflexionas, ves lo aspectos positivos y negativos y valoras, tuve claro que es mejor rectificar a tiempo. He aportado lo que he podido durante este tiempo tan intensivo y puede haber personas que sepan gestionar mejor que yo. Así lo planteé, y me entendieron.

 –¿Qué augura respecto a nuevas olas o a la respuesta de la vacuna?

–Me preocupa que nos relajemos y vuelva a aumentar la incidencia de nuevos brotes. Nos ha demostrado el virus que no podemos bajar la guardia en ningún momento. En la primera ola nos cogió por sorpresa, pero en esta segunda, Salud ha marcado directrices muy claras y certeras para evitar, detectar a tiempo y actuar rápidamente cuando ocurra en residencias. Hay nuevos test diagnósticos más rápidos y se están haciendo muchos más de forma periódica a los profesionales, para en muchas ocasiones detectar en alguien de forma asintomática y evitar así que llegue a los mayores. A pesar de todo, han seguido existiendo brotes en residencias. En cuanto a la vacuna, tengo esperanzas de que nos pueda ayudar. Hay mucho miedo a ponérsela, pero creo que es la única opción para inmunizarnos: o pillas el virus y generas defensas o te vacunas.

-Respecto a las políticas que se están aplicando para los mayores, ¿qué considera que se debe mejorar?

–Los mayores son un grupo muy heterogéneo, los hay fuertes, otros con enfermedades crónicas, otros frágiles y otros dependientes, por eso las políticas deben ser variadas. La prevención de la dependencia es la mejor opción, actuar precozmente para evitar la progresión de las enfermedades crónicas y tratar a los mayores frágiles para evitar que se hagan dependientes. Y si yo te preguntara a ti ¿dónde prefieres vivir cuando seas mayor, en tu casa o en una residencia? Seguro que tu respuesta es la misma que la mía, y que la de más de 90% de los mayores: en casa. Por eso se deben mejorar los recursos para facilitar que permanezcamos en domicilio el máximo tiempo, pero con las mejores condiciones. Aplicar las nuevas tecnologías al hogar, potenciar la domótica, mejorar la teleasistencia con sensores y vídeos que nos permitan estar en contacto. Así como la ayuda domiciliaria, aumentar las horas de los cuidados, y aumentar los profesionales que puedan ir a domicilio a atenderte: terapias, fisioterapia, enfermería, médicos…   Respecto a las residencias, el modelo de atención debe centrarse en la persona, deben aumentar el número de habitaciones individuales para mantener la intimidad, y las unidades de convivencias (salones donde compartir su vida) deben ser más reducidos, para así poder agrupar en función del grado de dependencia.

– ¿Por qué eligió tratar a personas mayores?

–Siempre sentí una especial sensibilidad por las personas mayores. Probablemente fueron mis abuelos, que me dieron mucho amor en mi infancia. Comencé mis prácticas de Medicina en la Facultad de Cádiz como alumno interno de Medicina Interna en el hospital de Mora, y lo que atendía fueron mayores. Cuando aprobé el mir estaba empezando la geriatría en Andalucía, con las primeras plazas en el hospital Virgen Macarena, y lo elegí, pensaba que era la especialidad del futuro. Y cuando terminé la especialidad me contrataron en San Juan Grande, en enero del 94. En este tiempo he atendido a mayores en hospitalización, en consultas, en la residencia geriátrica y en la unidad de día. Me siento muy feliz como geriatra, y te aseguro que recibo de ellos más de lo que yo puedo darles.  

–¿Qué retos tiene en esta nueva etapa de regreso al hospital San Juan Grande?

–Ahora mismo necesito tranquilidad, volver a mis consultas, y estoy encantado de lo bien que han quedado las nuevas consultas de El Bosque. Pero soy una persona inquieta y siempre me gusta aportar ideas. Llevo tiempo comentando en San Juan Grande que considero que es el lugar ideal en Jerez para dar una atención de calidad y especializada a los mayores de Jerez. Desde las urgencias hasta la hospitalización y ofrecer asistencia domiciliaria. Los mayores ganarían mucho si pudieran acudir directamente a nuestro hospital para ser atendidos y no tener que pasar por Urgencias del hospital de Jerez, para luego tras un tiempo en observación, ser trasladados para hospitalizar en nuestro centro. Podríamos ser un referente en la atención de los mayores. 

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