Jerez

El milagro de Alba

  • Una niña de 20 meses, que sufrió daños cerebrales al caer de un tercer piso, es la primera paciente que recibe rehabilitación en el Instituto Charbel gracias a su convenio con Cáritas

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Alba Ramos, con sus apenas 20 meses, es un auténtico milagro. Sus padres, Sergio Ramos y Belén Pérez, pasaron el pasado 21 de marzo por la experiencia más dura de su vida. Un trágico accidente truncó la rutina diaria de esta familia. Alba cayó desde un tercer piso de un bloque de Puerto Real, donde reside el matrimonio, cuando se encontraba en brazos de un familiar que sufrió un ataque epiléptico. La caída le provocó un edema cerebral, una rotura hepática y fracturas en algunos huesos de la cara y la pelvis. Lo más grave era el edema cerebral y los médicos de la UCI Pediátrica del hospital Puerta del Mar no pudieron más que informar a los padres que había que esperar su evolución en los próximos dos o tres días. "Estuvo en un coma inducido varios días y durante 21 días la tuvieron con un respirador, nos decían que no sabían si saldría del coma, pero conforme le quitaron la medicación salió. Luego nos comentaron que los niños que están tanto tiempo entubados pierden capacidad pulmonar, pero cuando le quitaron el respirador también salió para adelante". Un mes en la UCI Pediátrica y más de dos meses en planta, en los que Alba también tuvo que tener una sonda para la alimentación pero superó aquella etapa. "Ahora come normal por la boca, aunque todo triturado y con alguna dificultad", explica el padre. Pero lo cierto es que su lucha no ha hecho más que empezar: cuando ocurrió el accidente Alba ya andaba, balbuceaba algunas palabras y su madre asegura que era una niña muy simpática y buena, que apenas se quejaba, la única y deseada hija de este matrimonio, al que le costó conseguir un embarazo. Tras el accidente, la niña ha perdido la movilidad y las secuelas son importantes. Aunque su evolución es buena, ningún médico se atreve a dar a la familia un pronóstico de lo que Alba puede llegar a conseguir.

A principios de junio le dieron el alta en el hospital Puerta del Mar y en ese momento la niña se convirtió en la mejor y primera candidata para beneficiarse de las becas contempladas en el convenio entre el Instituto Charbel de Jerez, un centro dedicado al tratamiento del daño cerebral adquirido, y Cáritas. Desde hace unas semanas recibe rehabilitación en esta clínica, tres días a la semana, un tratamiento al que difícilmente el matrimonio podría haber hecho frente económicamente si no hubiese sido por estas becas.

Sergio, técnico de control de calidad en un laboratorio, había ya indagado en distintos centros donde su hija podía seguir la rehabilitación, pero cuando los médicos de la UCI Pediátrica le hablaron de esta posibilidad no dudó en que era la mejor opción. "Nos decían los médicos que el Instituto Charbel no tiene nada que envidiar a cualquier centro de Madrid o de Barcelona, con lo que hubiese supuesto además trasladarnos fuera, incluso para la niña, porque para ella es importante estar en su entorno". No sólo Alba recibe tratamiento y rehabilitación, también sus padres son atendidos. "Esto nos vino de un día para otro y hemos necesitado ayuda sicológica". La madre de Alba, que trabajaba en el Corte Inglés, había solicitado una excedencia cuando nació la niña para su cuidado y tras lo ocurrido, su dedicación es ya absoluta. Ellos no eran una familia usuaria de Cáritas, pero la institución les visitó y emitió un informe que les valoraba como los candidatos más adecuados para estas becas, teniendo en cuenta que incluso para una familia con recursos medios, un tratamiento de este tipo resulta muy costoso y casi inaccesible.

La pareja confiesa que todavía no les ha abandonado la sensación de miedo, "ese miedo que nos daba cuando nos dijeron que la niña abandonaba la UCI Pediátrica, donde estaba tan bien cuidada, para ir a una planta y el miedo y la preocupación que sentimos luego cuando le dieron el alta en el hospital y nos la pudimos llevar para casa, pero para los profesionales solo tenemos palabras de gratitud, nos han tratado siempre estupendamente".

Sergio es consciente de que las becas se acabarán y de que su hija seguirá necesitando una ayuda y rehabilitación que no podrá costear la familia. Por eso este verano inició una activa campaña a través de las redes sociales, cuya respuesta hasta el momento le ha sorprendido, igual que el apoyo que ha recibido de su pueblo, Puerto Real, donde su familia es muy conocida y el accidente causó una gran conmoción.

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