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La obra del centro provoca pérdidas de hasta un 70% a los comerciantes

  • “Ahora que empieza el público a moverse después de la pandemia, nos han cortado el poquito oxígeno que teníamos”, lamenta Francisco García, uno de los afectados de la calle Corredera

Una excavadora circula junto a las terrazas de los bares en el centro. Una excavadora circula junto a las terrazas de los bares en el centro.

Una excavadora circula junto a las terrazas de los bares en el centro. / Pascual

A finales del pasado mes dieron comienzo las obras de mejora del saneamiento en la zona de Corredera, Esteve y Santa María y poco después, en el entorno de plaza Vargas. Casi un mes después de su inicio, comerciantes afectados han denunciado la delicada situación en la que se encuentran sus negocios. El corte de buena parte del centro debido a esta remodelación ha provocado que la clientela haya disminuido de forma considerable, según alertan. Además, llama la atención el trasiego de maquinaria por el centro (incluidala calle Larga) junto a las terrazas de los bares abiertos y de los negocios que vuelven a funcionar. Por todo ello, los afectados instan al Ayuntamiento a colaborar para minimizar el perjuicio que están sufriendo.

Francisco García, de la Carnicería Carlos de la calle Corredera, asegura que el enfado de los comerciantes “es generalizado”. La principal queja de los afectados es la falta de comunicación directa desde el Ayuntamiento, ya que “los que no están asociados tienen también derecho a recibir información”. “Sabemos que por la asociación de la plaza de abastos y la de comerciantes sí ha habido información pero al resto, nada”, añade el responsable de este establecimiento. De hecho, asegura que la única comunicación que han tenido algunos de los negocios afectados ha sido a través de un aviso colocado el día anterior avisando del corte de la calle.

García reconoce que “la obra está claro que había que hacerla” pero señala que quizá no se está realizando en el mejor momento. “Nosotros como negocio de primera necesidad hemos notado la diferencia de la obra. Durante la pandemia hemos tenido afluencia de público pero a partir de la obra ha bajado cuando, en teoría, tenía que haber sido al contrario”, lamenta. De hecho, asegura que durante el confinamiento “la gente venía con cita previa del extrarradio, en autobuses... pero a partir de la obra el acceso es nulo”. Esto ha provocado que “nos hayamos quedado sólo con la gente de cercanía o barrio. Se trata de una clientela superior a los 60 años, lo que implica mucha dificultad a la hora de pasar por la zona”. De hecho, Francisco García recuerda que este mismo martes una mujer se cayó y la ambulancia “no podía llegar y se tuvo que quedar a 400 metros en Las Angustias”.

Los comerciantes lamentan, además, que la obra no está siendo todo lo ágil que esperaban. “Sólo hay un turno de trabajo que termina a las 2,30 de la tarde, cuando podían haber previsto dos turnos para que acabase antes y la incidencia fuera menor”, señala García.

De momento, “las pérdidas de los comerciantes de esta calle son de un 70%. Unas pérdidas que llegan justo después de la pandemia. Ahora que empieza el público a moverse, nos han cortado el poquito oxígeno que teníamos”.

Un camión en la calle Corredera, cortada por obras. Un camión en la calle Corredera, cortada por obras.

Un camión en la calle Corredera, cortada por obras. / Pascual

Por eso, este comerciante, en nombre de muchos de los afectados, reclama al Ayuntamiento que realice una potente campaña de promoción una vez que finalicen las obras. Al menos, “para que se beneficien los que sobrevivamos o sobrevivan”. “Nosotros no pedimos dinero pero sí le pedimos actitud y promoción al Ayuntamiento en el momento que se restablezca la normalidad en su circulación”, añade.

García cree que la promoción puede incluir actividades festivas en esta calle, gratuidad de los autobuses algunos días o descuentos en los aparcamientos subterráneos. “Desde el principio nos hemos encontrado desangelados pero si nos dicen que, cuando termine esto, nos van a ayudar pues nos da esperanzas de futuro aunque el presente sea negro”, señala. En total, detalla que en la calle Corredera hay “unos 25 negocios afectados y se verán afectados también alrededor de otros 20 de la calle Cerrón”.

Las quejas recogidas por Francisco García coinciden con las de Miriam Amati, propietaria de una óptica en Corredera. Lamenta la falta de información y lo poco que se ha cuidado, a su juicio, que la zona sea accesible para que los clientes puedan acceder a los distintos negocios. “Entiendo que la obra se tenía que hacer pero nadie me ha informado como afectada que soy. Yo de política no entiendo ni quiero entender pero creo que se debería cuidar más a los comercios del centro”, asegura. En este sentido, lamenta que “después de dos meses hemos empezado a levantar cabeza pero nos la cortan”.

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