Opinión | Tatas y mujeres por venir: Santiago, femenino plural
Hay barrios que solo se entienden en la acera, en la puerta que se abre para ayudar, en la compra compartida, en el tendedero del patio o en la conversación al paso. Y casi siempre -aunque no siempre se diga- se sostienen gracias a una red de mujeres que hacen ciudad desde lo cotidiano, en lo común, en lo corriente.
En Santiago, esa red siempre tuvo un nombre propio: las Tatas. Mujeres en patios de vecinos con muchas carencias y penurias y de crianza a pulso. Sacaron a sus familias adelante cuando faltaba casi todo, pero no escaseaba lo esencial: la capacidad de organizar la vida. Hicieron convivencia, comunidad, cuidados, pucheros y arreglos de todo tipo. Y también hicieron arte a compás. El barrio late aún sobre esa herencia. A las Tatas se las ha reconocido, sí. Pero quizá no lo suficiente, o no con la profundidad que merece quien sostuvo el barrio cuando el barrio era, muchas veces, una cuesta arriba diaria. Hoy aún tenemos por fortuna a muchas de ellas -tal vez delicadas de salud y entradas en años- y a una forma de vida que no se aprende en libros: se aprende mirando, escuchando y estando.
Esa verdad aparece contada con emoción en el documental Ellas en la ciudad, de la arquitecta y urbanista Reyes Gallegos, que rescata la memoria de mujeres que construyeron barrio y dignidad desde el esfuerzo y la implicación en la Sevilla periférica de los años setenta. Y conviene decirlo: la mirada de género sobre la ciudad no es una moda reciente, sino un campo sólido con décadas de pensamiento y práctica. Urbanistas, arquitectas y sociólogas han demostrado que el urbanismo no es neutro: una calle, una plaza o la proximidad de los servicios determinan quién puede habitar la ciudad con libertad y seguridad. Ahí están los trabajos de Zaida Muxí o Inés Sánchez de Madariaga, entre muchas otras. También desde espacios profesionales se abrieron caminos: en el Colegio de Arquitectos de Córdoba nació el Aula de Mujeres Arquitectas Eileen Gray, impulsando otra forma de mirar la ciudad.
En el marco del 8M, Día de las Mujeres, desde la Asociación Unidos por Santiago impulsamos CAFÉ MUJERES: un encuentro en marzo para reunir a mujeres del barrio -o vinculadas a él- y conformar una red. Pero no solo para reunirnos: para tomar el relevo, reconocernos y sostener juntas la tarea más importante: dar identidad, convivencia y dinamismo al barrio. Porque Santiago no se defiende solo con memoria: se mantiene vivo con presencia, encuentro y vida compartida.
Café Mujeres: mujeres que hacen barrio.
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