Voces empresariales

Una oportunidad histórica

SE acerca el momento en el que, después de un proceso de 15 años, tendremos completo el camino a seguir hacia la acreditación de las competencias profesionales. Es indudable que se necesita una formación y unos conocimientos teóricos de las profesiones: cómo llevar a cabo los trabajos o qué normativa les afecta o las herramientas tecnológicas que los facilitan, entre otros aspectos. Paralelamente, esos conocimientos hay que llevarlos a la práctica, de manera que se demuestre que además de saber en qué sentido gira un tornillo cuando se aprieta, la persona, a pie de tajo, sea capaz de apretarlo con las herramientas y utillaje que la empresa (o la prueba de evaluación) pone a su disposición. Pero, a la hora de acreditar las competencias surge un tercer factor a tener en cuenta, lo que podríamos denominar Criterio Razonable de Realización. Un ejemplo sencillo, si en el sector, lo habitual (o rentable) es que un electricista monte una toma en 20 minutos, ha de evaluarse que la persona que aspira a la acreditación ronde ese tiempo. Si no es así, no tiene las competencias y habrá de seguir formándose en capacidades y destrezas. La Administración tiene ante sí un reto, han de ser elaboradas las Guías de Evidencia que fijan los criterios de realización y el contexto profesional por el que se deben orientar los evaluadores, las personas que, en definitiva, van a considerar al profesional apto o no. Estas guías se adjuntarán al catalogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales para completar el sistema y contar con una herramienta completa, actualizable a los cambios que se produzcan en nuestro sistema productivo y nuestros mercados y que, cuando esté finalizado a 31 de diciembre de 2010, estará compuesto por un total de 678 cualificaciones, agrupadas en 26 familias profesionales. Teniendo en cuenta que la formación profesional es un factor decisivo para combatir el desempleo, que existe una oferta amplia en Formación Profesional para el Empleo y que la vida laboral hace que se vayan adquiriendo competencias profesionales que rara vez se encuentran documentadas, tenemos ante nosotros una oportunidad histórica para llevar a cabo, con criterios fundados y evaluaciones objetivas basadas en la realidad productiva, un diagnostico real de la competitividad de nuestras plantilla, de nuestras empresas y de nuestra sociedad. La Confederación de Empresarios de la provincia de Cádiz está trasladando a la sociedad gaditana este nuevo panorama que se nos abre y ha colaborado activamente en la definición de perfiles profesionales, unidades de competencia y contenidos formativos ya que estamos convencidos de que, para bien o para mal, para poder marcarnos un objetivo de progreso, al menos hemos de saber de dónde partimos.

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