Enrique Remache. Cantaor

"Es un orgullo defender el cante de Santiago"

  • "No me da mayor responsabilidad llevar el nombre de Remache, me lo tomo como un homenaje a mi familia", asegura el artista

En un panorama marcado por la fusión, la voz del joven Enrique Remache se alza con fuerza como abanderado del cante de Santiago. A sus 24 años, Enrique Ruiz Carrasco ha tomado el apodo y el relevo de aquel Enrique Fernández Pantoja, su tío abuelo, un gitano cuyo cante dolía por dentro, como reconocen los que le conocieron. Tiene toda una vida por delante para aprender, pero su quejío ya denota una sensibilidad de las que hoy día se echan en falta.

-¿De dónde le viene el cante?

-Pues mira, vengo de sagas de peso aquí en Jerez, estoy emparentado con los Sordera, los Terremoto, que han dado muy buenos artistas, desde el Tío Luis el Zambo a José Mercé, Vicente Soto, María Soleá...

-¿Y lo de Remache?

-Bueno, eso es por un tío abuelo mío que murió muy jovencito pero que en Jerez se habla muy bien de él por la peculiar forma que tenía de cantar. Se quedó como un cantaor aficionado, porque nunca llegó a ser artista, pero sí como un gitano importante por su manera de cantar. Yo he escuchado algunas cosas que dejó porque no hay mucho.

-Con todos esos elogios que ha dicho de Remache, ¿no cree que se mete más presión poniéndose ese nombre?

-Yo creo que no. El nombre en realidad me lo puso Luis de la Pica. Él me decía 'Remachito'. A mí no me da más responsabilidad llevar ese nombre, al contrario, creo que ahora que lo vuelven a escuchar se interesan por él y eso es lo que yo quiero, es quizás mi pequeño homenaje. Algunos dicen que me parezco en el cante, otros que somos distintos, pero bueno, lo importante es que se hable de uno (risas).

-¿Y quién realmente le llevó a esta profesión?

-Mira, yo siempre he llevado el cante conmigo desde que era muy pequeño. De chico, al contrario que los otros niños, me ponía en el tálamo a escuchar a los mayores en las bodas y en las fiestas. También tengo muy buen recuerdo de mi tía María Soleá, que cuando volvía del colegio me hacía siempre cantar en su casa. Estaba ya ciega y con sus olés, porque era una persona muy crítica y era difícil escucharle un ole, yo sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal. También me ha ayudado mucho mi tío Luis el Zambo.

-Sólo tiene 24 años, pero poco a poco va agrandando su currículo. ¿Recuérda cuándo se subió la primera vez a un escenario?

-Sí, tendría yo ocho años en un espectáculo de 'Alalá romí' que organizaba mi tía. Subí y me hice una seguiriya, una soleá y por bulerías. De aquel día tengo muy buen recuerdo porque Moraíto me preguntó, 'sobrino, ¿tú que vas a cantar?' Y le contesté: Seguiriya, soleá y bulerías. Luego, cuando me escuchó me preguntó de nuevo, '¿pero tú de dónde has salido?'.

-Para un joven como usted, ¿es difícil hacerse hueco?

-Difícil no, muy difícil porque como está la cosa, las peñas, si tienen un dinero, prefieren llamar a artistas consagrados. Soy de los que piensa que un joven no puede pedir mucho dinero cuando va a una peña, porque ya de por sí estar en una peña para nosotros es muy importante. En vez de preocuparnos del tema económico hay que preocuparse de estar en estos sitios, aunque lógicamente se necesita un regalito, porque uno tiene que comer de esto. Lo que hace falta es que las peñas confíen en los jóvenes, porque cuando he ido, el público ha respondido.

-Hay buena afición al cante....

-Bueno, afición no sé, yo diría que en Jerez hay muchos artistas buenos, pero a nivel de afición podrá ser la más crítica pero no la mejor. En otros sitios la gente va a las peñas sin saber quién eres, pero aquí si no es alguien con nombre al público le cuesta responder y es una lástima.

-En una generación como la suya en la que todos los jóvenes optan por la fusión, ¿no se ve un poco fuera de lugar haciendo cante por derecho?

-Ahora parece que lo que vende es la fusión, y hay veces que me pregunto, bueno me voy a preparar haciendo temas por lo que pueda salir. Los puedo hacer, porque de hecho es más fácil hacerte un tema de Parrita que sentarte a cantar por seguiriya, pero hace tiempo que elegí ese camino y quiero seguir, aunque a veces piensa que esto nunca va a levantar cabeza.

-¿Y qué le parece todo eso de la fusión?

-Yo respeto todo, y también lo escucho, no te voy a engañar, pero nos tenemos que dar cuenta de que esto debemos defenderlo nosotros, los jóvenes y si lo dejamos a un lado corre peligro. La fusión es buena y aquí en Jerez tenemos a los mejores, está Diego Carrasco, Sorderita, Navajita Plateá, pero los jóvenes también debemos mirar a lo tradicional. Eso no se puede perder, y más aquí en Jerez.

-¿Y cómo se busca uno la vida?

-Por contactos. Cuando tengo trabajo no es por mi nombre, porque todavía me conoce poca gente, sino porque tiro de contactos que confía en mí. Ahora está la cosa difícil y uno alterna cositas con algunas bailaoras, con algunos ciclos en otras ciudades.

-¿Quién ha sido su referente en el cante?

-Para mí el número uno es Camarón, pero eso es muy fácil decirlo. Para mí Camarón es el número uno, pero a mí quien me inspira y me motiva más es Juan Moneo 'El Torta'. Él ha sido mi referencia, porque ha sido un cantaor enorme y grande en todos los sentidos.

-Que digan que usted es de las pocas voces emergentes de Santiago, ¿qué le parece?

-Para mí es un orgullo. Mira, yo no he vivido en Santiago, pero mi padre y mi madre nacieron y se criaron aquí, y toda mi familia ha vivido y vive en Santiago. Por todo eso me identifico más con este barrio cuando hablamos de cante. Eso sí, cuando canto por bulerías me tengo que acordar de La Plazuela, porque para mí eso de que hay dos barrios y cosas así no lo comparto, hablamos de Jerez y uno tiene que aprovecharse de la riqueza musical que tiene. Aquello pasó a la historia, para mí el cante de Santiago y el de La Plazuela ya no lo hay. A mí, por ejemplo, en La Plazuela siempre me tratan bien, y cuando he cantado en la Peña La Bulería o la Peña El Garbanzo se han volcado conmigo.

-¿Qué objetivo se marca para el futuro?

-Yo me conformo con tener un sustento, no soy una persona ambiciosa. Disfruto cantando donde sea. Estoy casado, tengo mi casa, mi coche y uno lo que quiero es ir tirando, con todo eso soy el más feliz del mundo. Eso sí, artísticamente hay que ir avanzando y creciendo porque todavía tengo mucho que aprender. Ahora mismo me preocupo por aprender la soleá de Alcalá o la de La Serneta, y bueno, en el futuro pues quiero ir metiéndome con la caña, el polo, que ya los hago, pero todavía no los he cantado en público. A gusto a gusto me siento con la seguiriya y la soleá, pero de eso sólo no se puede vivir.

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