Agricultura

En busca del oro verde

  • El cultivo del aguacate, la fruta de moda, se sigue abriendo paso en la provincia

  • 'Sherry Quality', en La Barca, última empresa en realizar una gran apuesta productora y comercializadora

"Los tenemos como si fueran niños chicos". Ana Belén Sánchez de la Corte, técnico agrícola de la empresa jerezana 'Sherry Quality', mima a sus todavía jóvenes árboles de aguacate para que salgan adelante en una tierra donde este cultivo es relativamente nuevo.

Estamos en la pedanía jerezana de La Barca, en la finca Vega de la Florida, donde el empresario y perito agrícola Gonzalo Navarro adquirió a un grupo alemán en 2013 unas instalaciones en las que hasta ahora producía fundamentalmente patata y maíz dulce, ambos para la exportación.

Bajo un sol de justicia en uno de los días más calurosos del verano, Gonzalo y Ana Belén recorren ilusionados las diferentes zonas de la finca elegidas para el cultivo que se está llevando más horas de dedicación y dinero de inversión en la empresa en estos momentos.

Y, ciertamente, los aguacates están cuidados hasta el detalle, desde la selección de los plantones que vienen de Málaga (principal provincia productora del país) hasta los microdifusores de agua pulverizada, que van creciendo en altura con el árbol, y las mallas anti-hierbas que son como una alfombra roja para el éxito del cultivo. Sin olvidar las sondas que detectan cualquier movimiento en el suelo, el aire, la temperatura, la humedad, y que ayudan a controlar el desarrollo normal de estos preciados frutales.

Esta empresa jerezana ha apostado muy fuerte por el aguacate, hasta el punto de que además de la producción propia en La Barca, acaba de inaugurar en Ecuador, en el cantón Mira (zona norte del país) una planta de empacado y exportación de aguacate, 'Mira Fruit', como forma de asegurarse la provisión de esta fruta durante todo el año. Así, explica Navarro, 'Sherry Quality' puede abastecer al mercado europeo sin depender de la campaña de recogida local, que comenzará en diciembre de 2021 con los primeros frutos que saldrán de su empresa. 

Aguacates plantados en La Barca, en una imagen de esta semana. Aguacates plantados en La Barca, en una imagen de esta semana.

Aguacates plantados en La Barca, en una imagen de esta semana. / Pascual

Los aguacates de La Barca permitirán llegar en apenas dos o tres días a los exigentes mercados europeos, muy lejos de los 25 días que suele tardar un barco en llegar desde América con la fruta. Esa es una de las ventajas competitivas que tienen que aprovechar los nuevos operadores como 'Sherry Quality', en cuyas instalaciones existen cámaras de maduración necesarias para almacenar el producto (al aguacate no madura en el árbol) y llevarlo a su estado de consumo óptimo. También con calibradoras para clasificar los aguacates por tamaño.

Estamos ante una inversión costosa. Sin contar el valor de la propiedad de la tierra (tierra negra en este caso), se calcula que una hectárea de árboles de aguacate precisa de una inversión de entre 30.000 y 35.000 euros que no se recuperará antes de cuatro años, en función de la producción (cada árbol puede dar unos 35 kilos por temporada). Con diez o doce mil kilos al año, de media, saldrían las cuentas. Cada plantón de aguacate, del tipo hueso que es el que se utiliza en esta explotación, cuesta entre siete y ocho euros. Los clonados, con una fuerte demanda que no se puede satisfacer rápidamente, están en 15 euros.

En agua, explican Gonzalo y Ana Belén, una hectárea de aguacate necesita 8.000 metros cúbicos. Las heladas prolongadas son el principal enemigo de este cultivo, de ahí que, para evitar problemas con el límite de agua de la comunidad de regantes, este empresa ha construido un enorme tanque de agua que se utilizaría sólo en caso de temperaturas bajas extremas para que las plantas no mueran.

Gonzalo Navarro, perito agrícola propietario de 'Sherry Quality' y socio de 'Mira Fruit', en sus oficinas de La Barca. Gonzalo Navarro, perito agrícola propietario de 'Sherry Quality' y socio de 'Mira Fruit', en sus oficinas de La Barca.

Gonzalo Navarro, perito agrícola propietario de 'Sherry Quality' y socio de 'Mira Fruit', en sus oficinas de La Barca. / Pascual

De esta explotación saldrá, de momento, aguacate de la variedad Hass, la más conocida, que surgió por azar en California hace casi un siglo y que se ha convertido en la referencia comercial porque su cambio de color ayuda a conocer cuándo la fruta está lista para su consumo y por su buen comportamiento post-cosecha. Pero la intención de este agricultor jerezano es ir abriendo el abanico a otras variedades y contar así con más tiempo de recogida. No en vano hay cientos de ellas que, en buena combinación, permitirían tener aguacate en Jerez todo el año. Y como una cosa lleva a la otra, en el horizonte de la empresa, crear una línea de elaboración de guacamole como ya se hace en explotaciones de Málaga con el fruto que  se considera apto para ello.

Los aguacates de 'Sherry Quality' comenzaron a plantarse en 2019 de forma mecanizada aunque el proyecto se remonta seis años atrás. De momento, en estas instalaciones de La Barca se van a utilizar para este cultivo 14 hectáreas, con unos 4.500 o 5.000 árboles. El objetivo es llegar a las 35 o 40 hectáreas, con unos 15.000 árboles. Hablamos de árboles que tendrán 4,5 metros de altura aproximadamente, a partir de la cual se podarán cuando sea necesario para mantener esa talla.

Esta 'pata' de la empresa, junto con la comercializadora antes citada, forma parte de una apuesta nueva de un empresario por el aguacate en la provincia de Cádiz, donde ya existen otras explotaciones que han abierto el camino en la zona, como la finca Salto al Cielo o Las Lomas, donde ya existen 200 hectáreas de aguacates. Muchos agricultores gaditanos ven en el aguacate por ahora sólo un complemento pero para otros tiene un futuro que implica incluso abandonar otros cultivos menos rentables.

Así lo han hecho ya algunos agricultores gaditanos, sobre todo de cítricos, ya que este fruto verde ofrece más margen en la venta. La necesidad no ha llegado al arranque de viñas porque sus suelos de tierra albariza no son aptos para el aguacate.

Gonzalo Navarro ya ha mantenido conversaciones con vecinos de otras explotaciones gaditanas para crear un nuevo núcleo de importancia en el aguacate, el de la provincia de Cádiz, poder realizar acciones conjuntas y competir mejor. Crear una especie de marca diferenciada es otro de los objetivos, "Aguacate de Cádiz"o incluso "Aguacate de Jerez" no son denominaciones descartables y ya se piensa también en mantener encuentros con la administración local y provincial para fomentar el desarrollo de un cultivo que de momento representa una mínima parte del que existe en España pero que tiene un campo, nunca mejor dicho, muy extenso por recorrer.

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