Marta Barrera de la Fuente. Jugadora profesional de pádel.

“Al principio jugaba para pasármelo bien, más que por ganar”

Marta Barrera de la Fuente

Marta Barrera de la Fuente

–¿Qué le conquistó del pádel?

–Empecé jugando con mi padre, en una urbanización. Él fue quien me aficionó. A raíz de ahí me metí en la pista y, aunque no me dejaban jugar mucho, un día tras otro iba, jugaba con la pared, con ellos, y me lo pasaba muy bien. Yo, antes hacía natación, pero no me gustaba nada. El pádel me encantaba. Comencé entonces en una escuela con Javi Plaza en Activa Club y luego me pasé Way Padel Academy, con Manolo Jaén, ambas en Jerez. Esta última es en la que he estado los últimos cinco años. Iba a los torneos para pasármelo bien, me daba igual ganar o perder. Hace dos años una compañera me propuso ya jugar los torneos en World Padel Tour. Al principio fue complicado porque lo tuve que compaginar con los estudios de Bachillerato. Poco a poco fui yendo a todos los torneos hasta el día de hoy, que estoy en Valladolid, donde voy a venirme a vivir.

–¿Por qué Valladolid?

–No hay tantos jugadores como puede pasar en Madrid, pero los que hay son muy buenos. Y porque las comunicaciones para moverme a otros torneos son buenas. Aquí estoy en una escuela, Vegasport, con Gustavo Pratto, en la que lo tengo todo. Ahora mismo le voy a dedicar un año sólo al pádel y el próximo año haré una carrera online para tener un plan b.

–A su edad, ¿ya puede vivir del pádel?

–Por ahora sí. No mucho, pero te da para vivir. Te compensa. Cuando empiezas sí pierdes, como en todos los deportes, pero ahora ya sí compensa.

–¿Es fácil atraer los patrocinios?

–No, es muy difícil, y más en el deporte femenino. Si no estás en el top 5 ó 10... Ahora mismo cuento con dos, que es más una ayuda que un patrocinio.

–Está la 39 del ranking mundial. No se lo imaginaba cuando tenía 12 años y jugaba en la urbanización.

–Sí, sí. Hace un año estaba la ciento algo, así que contenta. Voy progresando rápido. Cada ronda que tienes que pasar es muy dura. No me imaginaba llegar hasta el cuadro final, en el que estamos ahora. Un privilegio, la verdad.

–¿Hay mucha desigualdad entre el pádel masculino y el femenino?

–En comparación con otros años, es verdad que está mucho más igualado, pero con el tema de los premios y los patrocinios, sí hay desigualdad. También es cierto que el deporte femenino ha crecido mucho en los últimos años. En pádel femenino, como se mantiene más la bola y se puede ver mucho más fácil, a la gente le está gustando más. El masculino dura dos puntos y poco más.

–La realidad es que además hay mucha afición a este deporte.

–Sí, hay mucha afición y la gente se lo pasa pipa.

–¿Qué valores destacaría del pádel?

–Ahora que estoy fuera de casa, valoro más lo que tengo. Y el sacrificio y la madurez mental que te aporta. Vives cosas que otras personas no.

–¿Cuáles son sus metas ahora mismo?

–Pues mejorar mucho más, sobre todo, a nivel mental, algo que se nota bastante cuando eres profesional porque nadie se relaja ni baja los brazos. Tengo que madurar un poco en ese aspecto. Y en el físico también, claro. Quiero llegar a lo más alto.

–Nasser El Khelaifi, presidente del PSG, ha creado el Premier Padel, un circuito mundial con premios insólitos en el que ya pueden jugar las mujeres.

–Sí, nos hemos incorporado este año y vamos a empezar en Roma, en julio. El año pasado no, que empezaron sólo con los chicos.

–¿Cómo ve el pádel andaluz?

–Hay mucho nivel, pero es verdad que la gente se tiene que ir fuera. Hay que jugar infinitos torneos para subir en el ranking y conseguir así ayudas y becas. No te da tiempo material a jugar todo el calendario. Eso no nos ayuda mucho. Y, también, vivir donde no hay grandes comunicaciones, pues te lleva mucho tiempo ir de un lugar a otro.

–El respaldo familiar habrá sido crucial en esta carrera.

–Sí. Mis padres siempre me han apoyado, desde que les dije que quería jugar al pádel, aunque al principio les costó más, claro. Pero luego ya no.

–¿Qué referentes tiene?

–Ari Sánchez, como persona... Creo que inculca muchos valores. También Alejandra Salazar, que a medida que han pasado los años nunca ha bajado los brazos, incluso cuando se lesionó.

–¿Cómo se ve dentro de 20 años?

–Pues... Ojalá llegue a lo más alto, ser número 1 en el ranking mundial. Pero, sobre todo, que me sienta satisfecha con todo lo que he hecho.

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