Jerez

Los problemas de Fernán Caballero

  • Quejas vecinales por problemas de drogas y basura en un edificio abandonado en el Agrimensor

Vecinos de la calle Fernán Caballero, junto al inmueble abandonado. Vecinos de la calle Fernán Caballero, junto al inmueble abandonado.

Vecinos de la calle Fernán Caballero, junto al inmueble abandonado. / Vanesa Lobo

Drogas, prostitución y roedores. Estos son los tres principales problemas con los que conviven los vecinos de la calle Fernán Caballero desde hace más de una década. El foco de todas las quejas radica en un edificio a medio construir que quedó abandonado, como otros muchos, durante la crisis inmobiliaria. Se trata de una propiedad privada que tiene a los vecinos en pie de guerra. Pese a que el inmueble ha sido tapiado en anteriores ocasiones, siempre vuelve a ser ocupado convirtiéndose en el blanco de los vándalos.

Los afectados denuncian que han visto casi de todo ahí a lo largo de los años y alertan del peligro que supone para los vecinos este edificio, ya que ni siquiera pueden transitar tranquilamente por esta zona del Agrimensor. Todo ello, además, después de haber soportado numerosas molestias durante más de un año por el derrumbe justo al lado de un muro en la parte trasera de la antigua Peugeot.

Manuela Suárez, vecina de esta calle, asegura que “estamos liados con esto desde 2008. Lo cerraron, nos costó trabajo pero tuvimos la suerte de que el Ayuntamiento se hizo cargo porque esto es una propiedad privada, al parecer. Vinieron lo tapiaron y se limpió, pero eso fue en 2014 y ahora volvemos a estar en las mismas”.

Interior del edificio, lleno de enseres y basuras Interior del edificio, lleno de enseres y basuras

Interior del edificio, lleno de enseres y basuras / Vanesa Lobo

Esta afectada reconoce que ahora están “un poquito más tranquilos” pero hasta hace poco tiempo “ha estado viviendo ahí una pareja y hemos tenido que llamar un montón de veces a la Policía porque no podíamos ni dormir. A la señora que vive al lado la tenían aburrida”.

Tal como recuerda, debido al derrumbe ocurrido junto al antiguo concesionario, parte de esta calle fue cerrada y no se podía transitar pero “algunos listillos tiraron los alambres y han seguido echando basuras dentro”. Todo ello ha provocado que el edificio y los alrededores se hayan convertido en un estercolero en el que han proliferado ratas, cucarachas y otros insectos.

“Lamentablemente sé que hay más sitios así en Jerez pero yo soy una contribuyente que fielmente paga”, recalca Manuela. Por eso, lamenta que haya acudido a Medio Ambiente y no haya obtenido solución. “Han sido muy respetuosos y me han atendido pero no estoy dispuesta a empezar, como la vez anterior, a tener reuniones en Urbanismo para ver qué se hace. Esto no es nuevo, si antes se hizo, ¿por qué no se puede actuar ahora?”. Esta vecina reconoce que “sé que es injusto, si han venido y lo han cerrado, que estemos en las mismas pero es que yo no tengo la culpa”.

Ángel es otro de los vecinos y coincide con todo lo relatado por Manuela. “Viene hasta gente aprovechando que está abandonado para tirar escombros. Da miedo esto y vivir así es infrahumano, sobre todo después de lo que pasamos también para que nos quitaran el peligro de la Peugeot”.

Este afectado reconoce que en el edificio “ha habido hasta prostitución, drogas... se junta todo”. “Esta es una zona de paso para salir más fácil para el centro pero de noche pasar da miedo porque sale gente de ahí. Aunque no estén viviendo ahora mismo, siguen entrando y saliendo a diario. Tienes que estar siempre con el temor”. “Ahí arriba tienen colchones, muebles.. de todo”, apuntan los vecinos. Tan problemático es este inmueble que la calle es bien conocida tanto por los bomberos como por la Policía, “que han venido muchas veces”.

Por todo ello, los vecinos esperan que el Ayuntamiento tome cartas en el asunto de manera subsidiaria (al ser una propiedad privada), como ya hizo anteriormente, para cortar de raíz estos problemas. Además, confían en que el gobierno local termine de adecentar la zona. “Iban a hacernos una plazoleta pero llegó el coronavirus y se paralizó y no han hecho nada más”, lamentan.

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