Cofradías

Un instrumento real para la Reina de San Pedro

  • El realejo u órgano chico se presentará en el marco de un Vía Crucis en San Pedro el próximo viernes día 5 de abril

A Manuel Cosano le suena el teléfono móvil. Como no podía ser de otra manera es el sonido de un órgano profundo y elegante con una obra de Bach. Y es que Cosano comenzó de muy pequeño en su Puerto Real natal a aprender el noble oficio de organero. Persona cualificada para construir o reformar estos aparatos que son como las ballenas de la instrumentación musical.

Por otro lado, José Carlos Gutiérrez, el gran José Carlos, que parece haber venido de la costilla de Leonardo da Vinci, quería hacer algo distinto con su capilla musical de San Pedro Nolasco que tan bien dirige. “Hay que innovar para no morir”, comenta. Pero siempre con un sentido. Y así, junto con Manolo Cosano, comenzaron con la construcción de un realejo. Un órgano de mesa que contiene hasta cuatro octavas. “Se trata de un instrumento que desapareció en el siglo XIX y eran muy frecuentes en procesiones solemnes”, asegura José Carlos Gutiérrez.

Cosano consiguió dar con Antonio de la Arranz, el cual, no se sabe bien la razón, conservaba unos tubos de sonido antiguos que compró hacía años y que tenía olvidados. La base ya estaba. Lo demás fue construir y embellecer el instrumento. Esteban Benítez, con su contrastado buen gusto, colaboró como también en la carpintería Luis Ruiz y las manos sabias de Manuel Cosano que fue dando forma a todo un laberinto de conductos que se entrecruzan y que con la corriente del aire hace que suene de manera deliciosa. “Lo he estado haciendo poco a poco. Cuando tenía un rato libre. Por eso ha costado tres años de trabajo”, afirma Manuel Cosano con cierto orgullo.

Ya estaba la idea en proceso constructivo. Ahora hacía falta hacerles llegar a los cofrades de Loreto la idea. No fue complicado. Eduardo Velo, gran estudioso y conocedor de las cofradías, es persona con la suficiente sensibilidad como para concebir que a su hermandad le venía de perlas el sonido del realejo.

Y así, con mucho trabajo callado y paciencia, se ha ido construyendo este instrumento que nace ya en el siglo tercero antes de Cristo para llegar a nuestra era siendo un instrumento conocido por los romanos. El apogeo llega con los siglos XV y XVI. Y fue en principio un instrumento de cámara para reyes como fue el caso de los Católicos de la que existe constancia de su presencia en la corte.

Posiblemente, el único que existe en España en funcionamiento, sea el ha concebido Manuel Cosano con la colaboración de José Carlos Gutiérrez. La colegiata de Osuna o las catedrales de Toledo o Salamanca los mantienen pero sin uso.

Este año, es el del estreno de este curioso instrumento que acompañará a la elegante cofradía de Loreto el próximo Viernes Santo. Un estreno que causará sensación entre los cofrades. En las procesiones sacramentales era asidua su presencia y poco a poco fue pasando a las penitenciales para formar parte de la música sacra del siglo XVII. “Desde 1669 el cabildo catedral Hispalense permite la música en la Santa Catedral. Lo describen las crónicas de la época con la presencia de cantores, sacabuches, chirimías, bajones y realejos”, sostiene Eduardo Velo.

Con el siglo XIX llega la decadencia de estos instrumentos que son sustituidos por formaciones de bandas de música. Como bien cuenta Eduardo Velo, “ahora con la incorporación al ascético y clásico cortejo de la cofradía de Loreto se recupera y se hace justicia histórica con un instrumento que formó parte sobresaliente del Siglo de Oro de la música sacra procesional”.

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