Un vino para algo más que beberlo

El rebusco

La imagen del Tío Pepe es conocida y reconocida internacionalmente

Arte, literatura, publicidad, series televisivas, cine...

Panel cerámico publicitario en el bar La Moderna.
Panel cerámico publicitario en el bar La Moderna.
José Luis Jiménez García

09 de enero 2023 - 05:57

El famoso vino fino Tío Pepe, el que se cría, embotella y comercializa por las bodegas jerezanas de González Byass, tiene un origen singular que se remonta a mediados del siglo XIX.

En cambio, la conocida imagen publicitaria que lo representa es más reciente, de 1935.

Para conocer a fondo la historia de esta empresa, y la familia que la sustenta desde 1834, cuando la fundó el sanluqueño Manuel María González Ángel, hay que remitirse a los dos magníficos libros escritos por una de sus descendientes: Un paseo por González Byass’ (2008), y ‘En familia’ (2010). Ambos escritos por Begoña García González-Gordon.

Por su parte, los importantes archivos de la bodega, que se custodian en la Fundación creada para tal fin, guardan una documentación fundamental para conocer muchos detalles de ese tío/Tío Pepe, tanto del pariente del fundador, José Ángel Vargas, como de uno de iconos publicitarios más famosos y reconocidos dentro y fuera de nuestro país.

Su presencia durante décadas en la misma Puerta del Sol de Madrid, primero en la azotea del que fuera Hotel París, y desde el 2014, en un edificio colindante, tras una movilización popular que recogió más de 50.000 firmas a favor de mantener el luminoso, le ha valido el reconocimiento de ‘histórico’, con valor sentimental y simbólico por parte del propio Ayuntamiento de la capital.

Desde finales de los ´50 hasta la década de los ‘80 Jerez contó con un Tío Pepe de neón. En este caso sobre la emblemática construcción de Fernando de la Cuadra, sita en los inicios de la calle Lancería, frente a otro no menos importante, el Gallo Azul.

También llama la atención en el paisaje urbano de Jerez, la enorme veleta que se puede contemplar desde 1965 sobre las grandes naves de las bodegas de esta compañía, obra también de Fernando de la Cuadra.

Con una altura de 16 metros y una envergadura de 17, fue construida por los cerrajeros Juan Vicente y Manuel Clavijo Jiménez con diseño del arquitecto Olegario del Junco.

El autor del artículo el día de la inauguración del monumento al Tío Pepe.
El autor del artículo el día de la inauguración del monumento al Tío Pepe.

Sin olvidarnos de los paneles cerámicos, y anuncios, que decoran las fachadas de algunos bares y restaurantes de la ciudad y, por supuesto, el monumento inaugurado en agosto del 2014 en la rotonda que lleva su nombre, del escultor Chiqui Díaz.

La escultura tiene la particularidad que fue elegida por los usuarios a través de una votación desde la web de Tío Pepe y de su página en Facebook.

Un ‘Tío’ internacional

Aunque los inicios del Tío Pepe fueron tímidos, Manuel María se atreve a enviar una bota a su agente en Londres, Robert Blake Byass.

En una carta fechada hacia 1844, conservada en la bodega se puede leer: ‘When Mr. Dubosc arrives in town, we shall see what can be done with the very very pale wine that you so highly recommend’ (Que cuando el señor Dubosc, - socio por aquel entonces de Manuel María -, llegue a la ciudad, veremos lo que podemos hacer con ese vino tan sumamente pálido que recomienda usted con tanto entusiasmo’).

Esas primeras botas de Tío Pepe despiertan un gran interés en el Reino Unido, que poco a poco se va extendiendo a otros países de Europa y el continente americano.

Casi un siglo después, con motivo de cumplirse el centenario de la firma, la imagen publicitaria del Tío Pepe, tal como la conocemos en la actualidad: vestido con chaquetilla corta, sobrero de ala ancha, de color rojo, y guitarra al ristre, toma forma de la mano de Luis Pérez Solero, nombrado jefe de publicidad a mediados de los años `30.

Evolución de la imagen del Tío Pepe desde 1935 al 2000.
Evolución de la imagen del Tío Pepe desde 1935 al 2000.

Este icono universal, que con el paso de los años ha ido teniendo pequeños cambios en su aspecto, mantiene su impacto visual. Un vino que también es aceptado inmediatamente por la misma reina Isabel II y su corte.

Tan tempranamente como 1889, la escritora Emilia Pardo Bazán lo menciona en varias ocasiones en su novela Insolación: ‘Aunque Pacheco había pedido vinos de lo mejor, la dama rehusaba hasta probar el Tío Pepe y el amontillado, porque con sólo ver las botellas le parecía ya hallarse en la cámara de un trasatlántico...’

El autor teatral, y periodista, español, Enrique López Marín, incluye una botella de Tío Pepe, como un ‘personaje’, en su Juguete cómico-lirico en un acto en prosa y en verso original El tío Pepe (1897),

Hasta en una tira cómica del caricaturista Francisco Navarrete, publicada en la revista Blanco y Negro en 1898, se llega a afirmar que el mejor Pepe es el Tío Pepe.

Pepitoria, por Navarrete, en la revista Blanco y Negro, 1898.
Pepitoria, por Navarrete, en la revista Blanco y Negro, 1898.

Con la llegada de la televisión en 1956 la compañía encarga a la agenciade Rasgo un anuncio para promocionar el Tío Pepe.

Serán los Estudios Moro, especialistas en la animación, quien asuma el reto; concretamente el creativo catalán Francisco Macián será el responsable de hacer aparecer de forma casi mágica las botellas y copas al ritmo de una sintonía pegadiza en el Sol de Andalucía.

En el VI Festival de Cine Publicitario de Cannes, en 1959, obtendrían un gran triunfo, como también en el II Certamen Español de Cine Publicitario de San Sebastián.

Tal es el impacto de su figura que artistas de la talla de Eduardo Arroyo y Javier Mariscal se inspirarían en ella para algunas de sus creaciones producidas en los años `70 y `80.

La propia bodega tuvo la iniciativa, en el 2005, de crear su Colección de Tío Pepe de Arte Contemporáneo, en la que artistas como Pep Guerrero, Agatha Ruiz de la Prada, Juan Ángel González, Carlos Laínez, entre otros mostraron su versión de la popular botella, pero en grandes proporciones.

Hasta el japón llega la influencia del Tío Pepe. Hay que considerar que este fino fue el primero en llegar a aquel mercado en 1972.

Ya sea en la literatura popular, como en el manga japonés Bartender (mayo de 2005) de Araki Jo y Kenji Nagatomo, o en las novelas de escritores de la talla de Haruki Murakami y Osaka Go.

En una entrevista a Murakami, publicada en El País (26 de enero de 2019), este declaraba: "Si escribo sobre alguien que bebe una cerveza, espero que los lectores quieran uno. Busco imprimirle a mi literatura esa dimensión porque confío en la reacción corporal como algo auténtico, inmanejable".

Igual ocurre en la producción de televisión Tantei Monogatari, desconocida por estos lares, en la que el personaje principal es un buen bebedor de este fino.

De la copa al libro

El Tío Pepe de González Byass es, como hemos visto, un jerez con mucha historia, y su fama ha traspasado fronteras. Un icono reconocido dentro y fuera de España, capaz de inspirar a grandes creadores de la literatura de diferentes épocas y países, alcanzando la gloria del arte a través de las páginas de sus obras.

El Tío Pepe no solo se guarda en el apacible y umbrío interior de las botas de las bodegas de González Byass sino también en las páginas de millones de volúmenes en las librerías y bibliotecas del mundo entero, dispuestos a ser disfrutados por aquellos que sepan paladear un buen vino y divertirse con una lectura amena.

Portada del folleto De la copa al libro.
Portada del folleto De la copa al libro.

Los ejemplos son muchos y variados. Baste indicar la recopilación de más de 40 autores, entre ellos varios premios Nobel, que he realizado para González Byass en un trabajo titulado El Tío Pepe, de la copa al libro.

Valgan estos tres ejemplos no incluidos en esa relación. En El tonel de Diógenes (1918), el peruano Felipe Sassone, El Tío Pepe aparece en dos capítulos de otras tantas producciones de la BBC: You rang M´Lord (1988), y Llamar a la comadrona. En este último, en el especial de Navidad del 2013, donde uno de los personajes conversa con una de las enfermeras y le comenta que para festejar un acontecimiento ha comprado una botella de Tío Pepe.

Y en el caso de la popular serie americana, Doctor en Alaska, en el capítulo titulado Héroes (1992), el personaje de Chris Stevens, interpretado por John Corbett, se sirve una copa de una botella de éste jerez en recuerdo de un buen amigo fallecido. Cuando toma el trago exclama: “No está mal”. detalla esta lista: ‘...y toda la familia de Jerez, el Tío Pepe, el viejo Solera del 47, el oloroso fino gaditano, el macharnudo, los pálidos, los color caoba, los secos y ásperos, los ligeros y suaves, los abocados y espesos...’.

De la aclamada escritora inglesa Barbara Pym, este texto incluido en ‘A glass of Blessings’ (1958): “Al padre Thomas le gusta tomar una copa de Tío Pepe antes de cenar, ¿a quien no?”.

Cerramos con el novelista español Javier Reverte y su relato publicado en el 2008, Venga a nosotros tu reino: ‘...la secretaría salió del despacho y regresó al poco con una bandeja de plata sobre la que portaba una copa de cristal tallado y una botella de Tío Pepe’.

De la gran pantalla a la pequeña

Si en un artículo anterior dedicamos atención a este aspecto, el de la presencia del Tío Pepe en el cine y a las series televisivas, no quiero dejar pasar la anécdota de la aparición, casi subliminal, en la producción de 1980 El resplandor, de Stanley Kubrick.

Cuando Jack Torrance, interpretado por Jack Nicholson, deambula por el desolado hotel, llega hasta al bar. Allí se encontrará con Lloyd, el camarero. Entre las botellas de las repisas, destaca la etiqueta de la botella de Tío Pepe en la parte inferior central de la imagen.

Detalle de una botella de Tío Pepe en la película El Resplandor.
Detalle de una botella de Tío Pepe en la película El Resplandor.

El Tío Pepe aparece en dos capítulos de otras tantas producciones de la BBC: You rang M´Lord (1988), y Llamar a la comadrona.

En el primero un alto cargo ministerial ofrece la alternativa de Tío Pepe o amontillado.

El especial de Navidad, 2013, de Call the Midwife, uno de los personajes conversa con una de las enfermeras y le comenta que para festejar un acontecimiento ha comprado una botella o Pepe.

Y en el caso de la popular serie americana, Doctor en Alaska, en el capítulo titulado Héroes (1992), el personaje de Chris Stevens, interpretado por John Corbett, se sirve una copa de una botella de este jerez en recuerdo de un buen amigo fallecido. Cuando toma el trago exclama: “No está mal”.

stats