Jerez

Y a las dos semanas, descansó

  • Vuelve la paz en el corazón de la campiña jerezana La Iglesia reunirá las agrupaciones de las dos pedanías para constituir una única hermandad

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... Y descansó la Virgen de Fátima, descansó el párroco, descansaron los vecinos y descansamos todos. Ya hay paz en el corazón de la campiña jerezana. Pelillos a la mar. Imaginaos: En pleno cogollo, a un lado, la pedanía de El Torno, que lleva a gala eso de ser la pionera en los planes de colonización del Régimen. Al otro, sólo a dos kilómetros, la de San Isidro del Guadalete. Y, en medio... Bueno, en medio hay un joven párroco que se multiplica para atender ocho núcleos rurales; él solito, apagando fuegos aquí y allá.

Ahora fijaos en sus coincidencias: El Torno y San Isidro están rodeadas de sus 'hermanas' pedáneas; veneran a una misma Virgen, la de Fátima; celebran (o celebraban) en alegre convivencia desde hace sesenta años una romería; sus calles están cuidadas y limpias, en perfecto estado de revista; sus jóvenes emigran empujados a tropel por la mierda de la loca construcción y la caída del campo y sus alcaldes son del mismo signo político y reciben día a día a una legión de criaturas pidiendo caridad. Pero hay algo que les diferencia: Es la población. El Torno tiene unas 1.300 almas; San Isidro, poco más de la mitad. Podría tratarse de una tonta diferencia, pero para cargarse una tradición sexagenaria, peso, lo que es peso, tiene mucho que tener. Y otra vez aparece entre medias el dinero.

El Torno y San Isidro, o Revilla, como aún le llaman por el nombre de la finca donde se levantó el poblado, compartían a medias los cerca de seis mil euros que se llevaba la Romería de la Virgen de Fátima. El año pasado, ya se desequilibró y Revilla no pudo pagar más del 40% de la cuantía. Y este año, como la cosa pinta más que peor, preguntó a sus vecinos si querían pagar por número de habitantes. Menos gente, menos dinero. Y así lo hicieron, creyendo que se trataba de los más justo.

Los torneros hacen su propia asamblea: Se huelen la tostá. Por habitante, pagarían 2.500 euros y 1.800 sus vecinos. Y se lía parda, como todo el mundo sabrá, pero recordarlo sería largo y aburrido.

Ahora es momento de hacer reflexión, que diría el páter. Estamos en el 'Bar Oreja' de El Torno. Oreja, vaya por Dios, rodeados de mesas ocupadas por los parroquianos. Allí, con los dos alcaldes y el párroco. Pero ya no hay crispación ni cuerno retorcido, quizás rezume algo de congojo entre estos abuelos que se reúnen en el privilegiado bar que mira a su plaza mayor, la plaza de Artesanía (como en toda pedanía que se preste) y el presente de su vecino, el escultor Eladio Gil, al pueblo: Una copia de la 'India Catalina', réplica del original que le colmó de fama en Colombia. Rompe el fuego el cura Diego González:

"En plena tormenta, aplaudí la actitud de los vecinos de San Isidro, que fue humilde, pero que también podía saltar. Me acusan de ser más de Revilla que de El Torno. No es así. Le pedí a un señor que me acompañara y vio cómo en San Isidro les metía caña en la homilía; luego fuimos a El Torno y el hombre comprobó cómo el chaparrón fue mucho más suave".

Miguel Ángel Morales, alcalde de El Torno, es sincero: "Creo que existe una minoría de la 'hermandad' que no reaccionó correctamente. Ni siquiera informaron porqué querían romper con Revilla. Pienso que andan ahora arrepentidos, se han dado cuenta de la triste imagen que hemos dado..."

Sigue indignado el alcalde de San Isidro, Antonio Ramos, por lo que reflejaron esos días algunos medios de comunicación: "Es una auténtica patraña -refiere- que se diga que los vecinos de Revilla se enfrentaron a los de El Torno. Más cuando sólo en El Torno fue donde se produjeron los incidentes. Es una pena que lleguemos a esto, rompiendo una tradición sexagenaria. Mire usted, yo tengo familia en El Torno, como muchos. Nos uníamos y era una fiesta. Y muchos fueron 'fabricados' en la romería". El páter lo recuerda con pena: "Fui insultado, me dijeron cosas que me dolieron cuando se decidió suspender la fiesta. Me dieron en lo más dentro del alma. Fue humillante, sobre todo cuando la Guardia Civil tuvo que protegerme hasta mi domicilio en La Barca. Creo que la 'hermandad' de El Torno no está acostumbrada a que un párroco les guíe... Tienen importantes detalles con la iglesia, con su pueblo, pero creo que, en su seno, hay una pequeña minoría algo 'radicalizada' que ejerce una gran presión".

- ¿Por qué quiso cambiar la cerradura del templo?, ¿temía el robo de la talla?

- Eso fue una equivocación mía. No temía un robo o 'secuestro'; tan sólo que pudieran ocupar la ermita, que siguieran los incidentes... Pero a todos ellos los he perdonado". Tanto Ramos como Morales lanzan un mensaje a sus 'hermandades': "Que sigan trabajando, que lo hagan sin descanso. Los animamos a todos a trabajar e intentar reunir a dos pueblos hermanos".

La pelota sigue en el tejado. El cura Diego planea aplicar las pautas marcadas por el Obispado: reunir a las dos agrupaciones religiosas en una sola como paso previo a su constitución como una hermandad conjunta. Para esta labor, le quedan al páter 350 días. La cuenta atrás ya ha comenzado.

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