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“La teledocencia no funciona si el personal de la UCA no está preparado y, sobre todo, motivado”

  • María Romero estudia de forma no presencial Educación Infantil y asegura que lleva "dos años sufriendo el mismo caos que ahora sufren todos los estudiantes" debido a los cambios docentes por el coronavirus

María Romero, estudiante de Educación Infantil de la UCA. María Romero, estudiante de Educación Infantil de la UCA.

María Romero, estudiante de Educación Infantil de la UCA.

María Romero tiene 24 años y cursa el Grado de Educación Infantil en la Universidad de Cádiz (UCA). Lleva dos años estudiando pero lo hace de forma no presencial porque compatibiliza su formación con el trabajo. “Por lo visto, pertenezco a la generación nini. Y digo por lo visto, porque la mayoría de la gente que conozco de mi edad no sólo estudia o trabaja, sino que hacen ambas cosas a la vez. Como buenamente podemos. O, mejor dicho, como pobremente nos dejan”, cuenta esta jerezana.

Su crítica va dirigida a la UCA ya que, según lamenta, los problemas que han denunciado ahora muchos estudiantes, descontentos con la gestión de docencia y evaluaciones, María Romero los sufre desde hace mucho. “De lo que está sucediendo ahora mismo como tal en la UCA yo no soy consciente en el sentido de que llevo dos años haciendo una carrera no presencial porque estoy trabajando. Según he oído de los compañeros, dicen que es un caos y eso me ha impulsado a contar que todo lo que están pasando con todos ahora es lo que estamos viviendo desde hace mucho tiempo las personas que estamos estudiando y trabajando a la vez”.

Sin embargo, “no podemos tener ganas de quejarnos porque a los mayores se les respeta sólo por serlo y llevarle la contraria a un docente se considera un sacrilegio”. Esta jerezana reconoce que hay profesores excelentes y otros que, a pesar de tener un currículum muy bueno, “de docencia no saben nada”. “Nos impulsan y animan a ser independientes, a buscar nuestro sitio en el mundo laboral, a encontrar un trabajo bueno, bonito y pronto. Pero no faltes a clase aunque sea para ver a un profesor sin vocación leer una presentación en Power Point redactada por compañeros tuyos en años anteriores”, asegura.

Asimismo, denuncia que “nos obligan a hacer uso de las nuevas tecnologías para ampliar nuestras posibilidades educativas pero las tutorías, únicamente presenciales y en horario reducido e inamovible. No vaya a ser que tenga alguien que cambiar su hora del café, sólo para que tú puedas llamarlo en el único descanso que tienes entre los dos empleos con los que haces malabares”. En la misma línea, María Romero hace hincapié en que “lo de contestar a los correos ya es otro cantar. Yo llevo esperando desde el 8 de enero de 2019 a que un docente me responda a las dudas sobre mis posibilidades de evaluación como alumna no presencial”.

Por todo ello, “ahora que todos mis compañeros están sufriendo la incompetencia de esta Universidad a la hora de enfrentarse a situaciones que se salen de su normalidad, creo que es el momento de reivindicar lo que tanto tiempo llevamos otros sufriendo: La teledocencia no funciona si el personal no está preparado y, sobre todo, motivado. Al igual que las evaluaciones no sirven de nada si la persona encargada de hacerlas no presta el menor interés a todas las circunstancias que rodean el proceso de aprendizaje. Y la conciliación laboral y personal (en este caso, académica) es inviable si no se abren pautas específicas, flexibles y con capacidad de adaptación”.

María Romero espera que su denuncia pública y las de otros muchos compañeros que están difundiéndose estos días “sirvan para mejorar el sistema y, si yo no puedo beneficiarme del cambio, al menos que los hagan los estudiantes de los próximos cursos”.

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