Jerez

La tradición bodeguera y culinaria de Jerez en una botella de licor

  • Páez Morilla rompe moldes con el 'Licor de Tocino de Cielo al Brandy de Jerez'

  • Aumenta la producción tras agotar existencias en un mes

Innovación y calidad marca de la casa. Bodegas Páez Morilla sabía que tenía entre manos algo único cuando comenzó a trabajar en la elaboración de un producto que rinde culto a la enología y a la gastronomía jerezanas, un homenaje a dos tradiciones con gran arraigo en la ciudad y que se funden en el 'Licor de Tocino de Cielo al Brandy de Jerez'.

Tras casi un año de intenso trabajo de los enólogos y el equipo comercial de la casa, y precedido del rotundo éxito de su presentación en las ferias Andalucía Sabor y Anuga (Alemania), el lanzamiento comercial en octubre del licor más jerezano superó todas las expectativas, pues no tardó un mes desde su salida en agotar el estocaje. Toda la ilusión puesta en el proyecto se vio recompensada con la excelente acogida en el mercado, que obligó a acelerar la maquinaria para reponer existencias, explica Jesús Martín, director comercial de Páez Morilla.

La señera bodega del Vinagre de Jerez, pionera en el ramo de los tintos de la Tierra de Cádiz, los vinos frizzantes y las salsas balsámicas, se estrena con este producto en el segmento de los licores Premium, gama que ampliarán con una crema y un orujo. Pero eso será a medio plazo.

De momento, la experiencia les colma de satisfacción y les anima a explorar en las raíces jerezanas de las que bebe este licor que, de un lado, incorpora la nobleza del Brandy de Jerez y, de otro, recrea el afamado postre del tocino de cielo, que crearon las hermanas del convento del Espíritu Santo de Jerez en el siglo XIV.

Precisamente, el dulce 'celestial' deriva de otro uso bodeguero de la época, el de la clarificación de los vinos jerezanos para su embotellado con claras de huevo, cuyas yemas donaban las bodegas al convento.

El 'Licor de Tocino de Cielo al Brandy de Jerez' reproduce la forma en que elaboraban los licores los árabes también en el siglo XIV para, a través de un proceso natural y artesano, obtener un licor con los ingredientes de la receta del tocino de cielo , al que la combinación en su proceso final con Brandy de Jerez aporta la finura de la destilación y el envejecimiento de la bebida espirituosa por el sistema de criaderas y soleras. Un giro de sabores realmente sorprendente.

El director comercial de Páez Morilla lo define como un producto único y de gran calidad, que se presenta en una elegante botella de color negro, rematada con una etiqueta en relieve que emula las blondas de los dulces de las pastelerías.

Una creencia muy extendida en Jerez apunta a que la construcción de la Catedral se financió con parte del impuesto especial instaurado por la Corona española para el Brandy de Jerez, leyenda que se reproduce en la caja en la que se presenta el nuevo licor de la familia Páez, el primero de una saga con un comienzo muy prometedor.

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