Turismo

Traveler se rinde a los tabancos de Jerez

  • La prestigiosa revista de viajes promociona la ciudad con un reportaje en el que reúne a míticos y nuevos lugares donde disfrutar de los vinos

Foto del tabanco 'El Pasaje', en la calle Santa María, con la que se abre el reportaje de Treveler. Foto del tabanco 'El Pasaje', en la calle Santa María, con la que se abre el reportaje de Treveler.

Foto del tabanco 'El Pasaje', en la calle Santa María, con la que se abre el reportaje de Treveler.

La revista Traveler, del grupo editorial Condé Nast (Vanity Fair, Vogue) ha dedicado en su último número un artículo especial a los tabancos de Jerez.

Con el título 'Tabancos, ¡qué lugares! La ruta definitiva para beberse Jerez', desgrana los espacios que bajo esa denominación, tanto antaño como actualmente, se pueden visitar actualmente en la ciudad.

"Los tabancos son verdaderos santuarios que llevan desde el siglo XVII acumulando tradición y solera, la misma que se palpa en cada recoveco de sus vetustos locales. La que se siente con cada pequeño sorbo". Así comienza el artículo, en el que, también hay que decirlo, no faltan a veces determinados tópicos o mitos que en ocasiones no tienen mucho que ver con la realidad.

A lo largo del reportaje, se citan lugares con diferentes orígenes y tiempos como 'El Pasaje' en la calle Santa María, el 'Tabanco San Pablo' (del que se dice que sirve 'morenita' a base de "oloroso y moscatel"), 'Las Banderillas' en la calle Caballeros, el 'Tabanco Mariñíguez' en la calle del mismo nombre (más reciente), 'La Pandilla' de la calle Valientes y sus grandes vinos y montaditos, el cercano 'Guitarrón' de la calle Bizcocheros y se incluye la Abacería Cruz Vieja, "que no es tabanco".

Como 'bonus track', la guía de tabancos de Traveler indica 'La Reja', el 'Tabanco Plateros' y hasta 'Las Cuadras', "por lo hermoso, aunque tampoco es un tabanco".

Con más o menos licencias, lo cierto es que la autora de la guía de esta prestigiosa revista acaba rendida a los tabancos jerezanos, su diversidad, y demuestra que, más allá de los tópicos, en Jerez hay una ruta que disfrutar y con capacidad de seguir creciendo.

"Porque los tabancos siguen siendo lugares de moda hoy, incluso siglos después de que se crearan. Y continúan concentrando a amigos y familiares, a desconocidos y a visitantes, en torno a un mismo tesoro: lo que no consiga el vino de Jerez, no lo logra nada en el mundo", termina el artículo de Traveler.

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