Ciudad

Las últimas horas del 'chutadero' de Taxdirt

  • Diario de Jerez fue testigo del grave impacto que tenían en el barrio de Santiago dos viviendas en ruinas, epicentro de peleas, drogas e insalubridad

Los 'chutaderos' unos días antes de que fueran tapiados por Urbanismo.

Los 'chutaderos' unos días antes de que fueran tapiados por Urbanismo. / Miguel Ángel González

En Santiago nadie llama a la calle Taxdirt por su nombre. Todos quienes allí viven la conocen como la Calle de la Sangre, en memoria aún del hospital que siglos atrás se ubicaba en lo que luego pasó a ser el Asilo de San José. 

El barrio, como los castizos de la zona conocen a Santiago, ya no es el que era, a pesar de que los que han persistido han conseguido mejorar lo que encontraron en su niñez. Son los casos, por poner dos ejemplos, de Vicente Soto 'Sordera' y Paco de Paula, quienes tras años de trabajo han conseguido mejorar las casas en las que se criaron, convirtiéndolas en referentes claros de la arquitectura andaluza. Otros inmuebles, por el contrario, han visto pasar los años, el olvido y la degradación has límites difíciles de entender.

Uno de esos ejemplos, hoy felizmente tapiado, se erige en las ruinas del antiguo bar 'Las Tres Copas', en la esquina de Taxdirt con San Onofre, el bar de referencia del extinto cuartel de Tempul. En su interior, tan sólo unas prendas colgadas en la pared en perchas dejan a las claras que allí 'vive' (por asignar un verbo) una persona, mujer para más señas.

"Las escandaleras han sido habituales. A las cuatro o las cinco de la mañana empezaban las voces, las peleas", relata Paco de Paula, un gitano de Santiago que se tiró 45 años trabajando en Marbella. Vive en la calle Nueva "y ya me han entrado tres veces a robar en la casa para llevarse a fin de cuentas unas herramientas abriendo las cerraduras". "El barrio -sentencia- ya no es lo que era, ni la sombra, después de la invasión vandálica que ha sufrido". Se refiere de forma evidente a los clanes de la droga que se han asentado en el tramo final de calle Nueva, procedentes de localidades tales como Linares o La Línea.

En el barrio, a poco que cualquiera se pare y proceda a contemplar el 'paisaje', comprueba que algo anómalo sucede. Drogadictos de paso cansino, 'walking deads' como los llaman algunos, dejan a las claras que hay droga, y mucha, en Santiago.Todo ello conlleva problemas añadidos, los robos (como ha sucedido en forma de tirones en la calle Merced, y casas ocupadas). En lo que fueron 'Las Tres Copas' había una mujer malviviendo y "atrae a drogadictos, imaginamos que para drogarse y lo que se tercie", destaca otro vecino del lugar que vive justo enfrente.

Junto a él, uno de los más afectados por esta situación es Pedro Pérez, otro vecino, y uno de los más concienciados con el problema. Hasta días antes antes de que los 'chutaderos' fueran cerrados Pérez realizó diferentes denuncias y requerimientos al Ayuntamiento, "el último de ellos a finales de diciembre de 2020". Se le tardó en oír, pero finalmente la semana pasada trabajadores de Infraestructuras cerraron el ruinoso inmueble a la vez que procedieron a reparar el acerado de la calle que conduce al Zoológico de Jerez.

Entre los ofrecimientos de Pedro Pérez al Ayuntamiento estuvo "tapiar nosotros mismos los 'chutaderos' y pagar los ladrillos y la mano de obra de nuestro bolsillo"., tal era el grado de desesperación de unos vecinos sumidos en la zozobra de un barrio que, pese a todo, sigue arrojando luces entre tantas sombras.

"La situación actual puede provocar incluso que se espante a inversores que han llegado a dar vida al barrio". Se refiere a propietarios extranjeros (rusos e italianos concretamente) que han adquirido inmuebles de calidad en la calle Taxdirt para restaurarlos y volver a darles vida.

Pero las drogas y las peleas no han sido los únicos problemas. "En innumerables ocasiones se le ha pegado fuego a la casa en ruinas (la última de ellas la semana pasada) y temíamos que en cualquier momento las llamas pasaran de casa en casa". En los cercanos garajes de la calle San Onofre, Manuel Pichaco rubrica con los gestos de su cabeza las palabras de Pérez: "Esto es sencillamete insoportable".

El cierre de estas casas repletas de basuras (este medio fue testigo de la insalubridad que allí se concentraba) es un avance importante para que Santiago, junto con su Plataforma por las calles Nueva y Cantarería, se recupere. Es un paso más, pero aún queda mucho trecho por recorrer y no se debe olvidar que el epicentro del problema está al final de la calle Nueva, en un bloque de pisos.

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