‘Los últimos días de la humanidad’ y otros libros
Lectores sin remedio
Comenzaba el día leyendo, mientras tomaba el primer café de la mañana, el excelente artículo de Paco Cerdá sobre aquel libro de Karl Kraus, ‘Los últimos días de la humanidad’ (“Descenso a la locura de la guerra y al cinismo de la patria”, El País, 3 de enero) que se ha reeditado recientemente (H&O,Editores), y donde el inmenso autor austriaco analiza el ambiente lleno de soflamas y llamadas al belicismo en aquella Europa a punto de despeñarse por el precipicio que fue la Primera Guerra Mundial. Y de repente saltaba la noticia de la operación militar norteamericana sobre Venezuela, algo previsible en un mundo donde el orden internacional saltó por los aires hace tiempo mientras arrecian vientos que no vaticinan nada bueno, y la prueba es la carrera armamentística que se extiende por el Globo, desde el Caribe al mar de China, desde el Cuerno de África al Golfo Pérsico.
No nos encontramos en una situación mejor que la que nos describía Kraus hace tantos años ya, lo que nos hace pensar que los libros de historia o las grandes obras literarias que denuncian el sinsentido de la guerra, no nos han servido hasta ahora para nada, entre otras cosas porque a la mayoría de nuestros dirigentes políticos, los de antes y los de ahora, parece importarles poco la historia o los libros que analizan los errores del pasado. Curiosamente, este pasado año tres libros editados en nuestro país han acaparado por encima de otros la atención, tres libros que desde distintos enfoques analizan nuestra gran tragedia bélica contemporánea: la Guerra Civil. El primero de ellos, del ya mencionado Paco Cerdá, ‘Presentes’ (Alfaguara) y galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2025, sigue ese surrealista viaje por España, desde Alicante a Madrid, del cadáver de José Antonio Primo de Rivera a hombros de sus fieles.
Otro libro, ‘El viaje de mi padre’ (Alfaguara) recoge las impresiones de Julio Llamazares siguiendo las huellas de dos jóvenes combatientes, uno de ellos el padre del autor, que sin saber cómo se ven envueltos en los fragores de un terrible conflicto. Una historia emocionante que invita a la reflexión.
Sobre ‘La Península de las casas vacías’ (Siruela) de David Uclés se ha dicho de todo a estas alturas, también nosotros comentamos el libro en esta sección, por lo que eludiré repetirme, pero qué duda cabe que estas espléndidas historias de los tres escritores mencionados vuelven, desde distintas perspectivas, a ponernos frente a los fantasmas bélicos del pasado, como también lo intentaron en su momento Sweitz, Remarke , el mencionado Kraus y tantos otros, en un intento de comprensión y advertencia sobre los errores del pasado que al parecer no terminamos de asimilar en este complejo presente. Ramón Clavijo Provencio
Una de tópicos
“Ya sé que estamos siempre solos… / que la felicidad se desvanece… / que la vida carece de sentido… / que quienes andan por la calle / son solo muertos con unos días / de permiso. Lo sé. Sé todos los tópicos. / Y sé que son verdad…”, dice José Luis García Martín en uno de sus poemas.
Tan excelente poeta como crítico literario (ver su blog “crisisdepapel.blogspot.com”). Y a todos estos tópicos que Gª Martín va desgranando en sus versos, podríamos añadir otro que también sabemos todos y que, sin embargo, de vez en cuando, nos hace llevarnos las manos a la cabeza: “casi todos los premios literarios en este país están ya dados de antemano” (¡cuidado!: “casi todos”), y si no, que se lo pregunten a García Montero o a Andrés Trapiello, quien tendrá muchas anécdotas que contar al respecto.
Por eso, no entiendo, sabiendo como lo sabemos, que haya levantado tanto escándalo la concesión del Planeta. Antes se intentaba premiar a un primera figura, que midiese su dignidad literaria en euros, caso de Cela, con escándalo de plagio incluido, o de Mario Vargas Llosa. Sin embargo, no se dejó embaucar por la dotación del premio Miguel Delibes, cuya dignidad literaria estaba muy por encima del saldo de su cuenta corriente. Que se premie a una mujer o a un hombre de la casa, y si el personaje despierta cierta polémica no es más que la prueba de que la literatura o, mejor dicho, los premios, como el Planeta, no son más que un negocio, y que la empresa además de recuperar el gasto quiere obtener beneficios, cuanto más, mejor. Y como diría Gª Martín: “Ya sé que somos polvo y sombra/ pero mientras el polvo dura / el mundo está bien hecho”. Pues eso. José López Romero
Reseñas
Antología del microrrelato español (1906-2011)
Ed. de Irene Andrés-Suárez. Cátedra, 2023 (6ª ed.)
Los géneros narrativos breves son muy agradecidos para lectores poco constantes. Las novelas cortas, los relatos y, los que llevan ya sus buenos años de moda, los microrrelatos son lecturas que no requieren, y de ahí una de sus buenas virtudes, de mucha tenacidad y concentración. La antología preparada por Irene Andrés-Suárez para Cátedra recoge un amplio espectro temporal, todo un siglo, y una gran variedad de autores, setenta y tres, entre los que se encuentran desde clásicos y famosos hasta grandes promesas del género. Muchas de estas breves piezas son realmente obras maestras por su sorprendente originalidad y, por supuesto, calidad narrativa. Una lectura muy recomendable para todo tipo de lectores. J.L.R.
Mimoun
Rafael Chirbes. Compactos Anagrama, 2013
‘Mimoun’ es la primera novela de uno de los grandes narradores españoles de finales del siglo XX y principios del presente: Rafael Chirbes. Fue finalista del premio Herralde de 1988 y ya el jurado (en el que se contaba C. Martín Gaite) vio en su autor el narrador brillante, descarnado y crítico que caracteriza su obra. Manuel, el protagonista-narrador, se traslada a Fez como profesor de español; pero prefiere asentarse en la pequeña localidad cercana llamada Mimoun. En una atmósfera cerrada y llena de recelos e intrigas, Manuel se hunde en una vida de alcohol y promiscuidad de la que cada vez le es más difícil salir. Una novela que se lee con sensación de claustrofobia y cierta angustia. Un relato de Chirbes. J.L.R.
El misterio del cisne negro
Tetsuya Ayukawa. Destino, 2025
Ha sido inevitable recordar, mientras leía esta novela, a Seicho Matsumoto el renovador de la novela policíaca japonesa de la posguerra. Sin duda hay mucho de él en ese detallismo con el que avanza esta historia, a la que además Ayukawa aporta una cuidada prosa que trata de llevar a los lectores, sin trampas o artificios innecesarios tan comunes en el género, a un desenlace tan inesperado como brillante. La historia comenzará con la aparición de un cadáver junto a las vías del tren. Es un importante empresario de una empresa envuelta en conflictos internos. Las causas de su muerte parecen pues apuntar hacia este entorno, pero nada es lo que parece y esto es lo que tratará de aclarar el inspector Onitsura y su joven ayudante Tanna. R.C.P.
La Capitana
Susana Martín Gijón. Alfaguara, 2025
Es esta una de esas novelas que cumple con su cometido que no es otro que hacernos pasar unos buenos momentos de lectura. Lo hace además con una prosa fluida que va dando forma a una historia atractiva, donde lo policíaco y lo histórico se conjugan de manera impecable. La historia se sitúa en la Granada de finales del siglo XVI, una ciudad que tras siglos de dominación árabe trata de adaptarse al nuevo orden cristiano. En esta ciudad insegura la aparición del cadáver de un hombre en el convento que gobierna Sor Ana de Jesús, 'La Capitana', hace temer a esta por el futuro de la congregación, por lo que recurrirá a fray Juan, San Juan de la Cruz, formando a partir de ese momento un dúo detectivesco singular sobre el que gira esta adictiva novela. R.C.P.
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