Jerez

"Lo único que sé hacer es llevar un camión, a dónde voy con 58 años"

  • La Audiencia Nacional declara nulo el ERE de Buytrago, obligándola a readmitir a los trabajadores despedidos a finales de abril, aunque la lucha comenzó en marzo...

Juan Caneda era un chaval cuando se subió por primera vez a un camión. Desde entonces no se ha bajado. Hasta el pasado mes de marzo. Este jerezano de 58 años es uno de los trabajadores despedidos en el ERE de Buytrago, un expediente que la propia Audiencia Nacional ha dictaminado "nulo". Juan, junto a sus 32 compañeros de plantilla de Jerez, ha vivido durante nueve meses en la incertidumbre, en el limbo laboral, en la indignación y la rabia de saber que trabajaba en una empresa rentable, productiva -al menos en Jerez- y cuya dirección general ha querido dejarla morir. O como dicen ellos, "asesinarla".

"Todos los delegados sindicales a nivel nacional teníamos un grupo de whatsapp y a finales de febrero leí que el grupo de Valencia 'se va'. Llamé al de Valencia y lo único que me dijo es que no iba a entrar 'en este matadero', ¿pero qué dices chiquillo? ¿Qué matanza? El 4 de marzo nos reunieron a todos los delegados en Madrid y nos comunicaron que la empresa iba mal. Le pusimos sobre la mesa opciones como hacer un descuelgue salarial de hasta el 40%..., 'vamos a sacar esto adelante, aquí hay 900 familias', le dijimos a la dirección. Pero no había voluntad, querían cerrar. Con 58 delegaciones, la mayoría propias, más de 2.000 cabezas de tractores, 1.600 camiones de reparto..., ¿esto cómo va a ser? Cuando llegué a Jerez dije: 'Hoy he ido a un matadero'. Y hasta ahora", recuerda Joaquín Vega, delegado sindical de la empresa en Jerez.

Nadie se explica cómo Buytrago ha tenido este final en la ciudad. La firma de transporte comunicó seis días después, el 10 de marzo, la apertura del procedimiento de despido colectivo -no se hizo efectivo hasta el 29 de abril-, en la que se encontraban afectados todos los trabajadores de las distintas empresas del grupo. 892 empleados. De manera previa, la empresa había cesado la actividad, no recogiendo la mercancía de los clientes y cerrando los centros de trabajo. "El martes (4 de marzo) cuando le estaba dando las recogidas a los repartidores, como todas las mañanas, llegaron los comerciales diciendo que había orden de no recoger mercancía. Me puse a llamar a los repartidores para decirles que había orden de Madrid de no recoger", relata Verónica Cordero, auxiliar administrativa. Aquí comenzó todo.

Verónica es una mujer joven. Hace siete años hizo el curso de transporte y tras hacer la prácticas en Buytrago, la empresa decidió contratarla. Creía tener (como todos) una estabilidad laboral. Ella era la encargada del departamento de recogida y conocía muy bien lo que entraba y salía, "todo iba estupendamente". "Tenía seguridad laboral y me quedé embarazada. Tuve a mi niña, ahora con tres años, y de golpe a porrazo te quedas en la calle. Mi marido era autónomo de Buytrago pero se fue hace un año, y el único dinero que entraba en mi casa era mi nómina", cuenta Verónica. Ahora, ella, su hija y su marido viven con su madre porque no pueden hacer frente al pago de un alquiler. "Te pones a mandar currículos y si cae algo es para pocas horas y poco sueldo. Estoy buscando como loca de dónde sacar el dinero para sacar adelante a mi niña, pero ahora estoy con ayuda de mi madre y mi hermana, que son las que nos están agarrando para no caer. No me explico este final, me lo pregunto muchas veces, pero no tengo respuestas", declara.

"Yo hacía la zona de la Sierra y llegué cargado hasta la boca de aceite. Cuando llego, veo poca mercancía de recogida, pregunto y me dicen que han dado orden de no recoger nada. La única recogida que se hizo ese día fue la mía", cuenta Juan Carlos Barrera, conductor de reparto.

Las preguntas saltaron. Las dudas se hicieron presente. "¿Cerramos?", ¿aquí qué pasa?". Nadie tenía respuesta. Al menos, no una respuesta coherente. Ninguno de ellos podía entender cómo echaba el cerrojo de la noche a la mañana una delegación que había tenido el mejor mes de enero de la historia de la empresa a nivel nacional. "Aquí movíamos todos los días 15 y 16 tráiler todos los días, a 25 toneladas cada uno. Eso no lo tenía nadie. Nadie nos hacía sombra. Se ha matado a una empresa, se ha asesinado de un día para otro", remarca Vega.

Se cerraba la puerta a una empresa que comenzó en la provincia con el reparto de unos detergentes "y cuatro cosillas más". "Costó mucho levantarlo y hacer lo que se ha hecho. Esto ha sido un imperio. Hemos luchado mucho. Llegué hace 29 años, creo que era el trabajador más antiguo en la zona y no me lo explico. Ahora que estaba a tres años de la prejubilación, me dan un portazo..., nunca piensas que va a pasar. Vamos, si estás en una empresa que va mal y que no existe productividad, vale, lo entiendo. Pero en una empresa que días antes de dar el portazo no daba a basto con el trabajo, pues no. No me lo explico. Pienso y puedo meter la mano en el fuego porque no me la quemo, que esta gente llevan ya años descapitalizando la empresa", denuncia Caneva.

"¿Cómo ve su futuro?". "¿Mi futuro? No tengo perspectiva ninguna. Si por desgracia a la juventud, que está fuerte y sana, no le ofrecen un puesto de trabajo, no me lo dan a mí. ¿Quién va a llamarme? Yo no sé hacer nada, sólo sé llevar un camión. Me he llevado 40 años en el transporte y de lo mío soy el tercero mejor de España, y el uno y el dos murieron. Yo no sé fontanería, no sé ni pintar bien. Mi futuro no lo puedo tener más claro: no tengo nada", responde Caneva.

Es el escenario de muchos trabajadores. Una edad 'difícil' y con un oficio en unos de los sectores "quemado" por la crisis. "Siempre he estado montado en un camión. ¿Qué hacemos ahora? Es que no nos quiere nadie. Cuando me ven por el aspecto dicen 'vale', cuando digo la edad, dicen 'quieto'. ¿Qué hago? Esta empresa no tenía que haberse cerrado, porque iba bien. Que nos la hubieran dejado a los trabajadores y nosotros la hubiéramos llevado como autónomos, porque los que somos mayores, ¿a dónde vamos? Porque yo estoy harto de echar currículos y no hay nada", declara ante la mirada de algunos compañeros José Luis Benítez, a lo que añade que "lo único que sé hacer desde chico es montarme en un camión, empecé con mi padre y así he estado toda mi vida. Y ahora no me quieren con 55 años. ¿Qué hago? ¿Hablo con los gobernantes para que nos metan en el Senado como hacen con los parásitos de los políticos? Y anda a cobrar 5.000 euros porque no servís de nada..., y yo cobrando 600 euros de paro. Pues señores, no quiero cobrar el paro, quiero trabajar. Trabajar".

Este trabajador lo tiene tan claro como el agua: "Nos han tirado a la calle porque sí". "Han cerrado la empresa porque les ha dado la gana, la empresa iba bien. Soy el primero en reconocer que si la empresa hubiera ido mal, pues vale, bajo mi cabeza me voy a otro lado y ya está. Y lo reconozco. Pero esta empresa no iba mal. Han querido tirarnos a la calle a todos los empleados y pasar el dinero a otras empresitas. Pero nosotros, nosotros somos los que nos hemos partido la cara y nos hemos jugado la vida cada noche para que la mercancía estuvieran aquí temprano", reconoce José Luis.

Un año más que Benítez tiene Miguel Gómez, chófer de ruta de largo recorrido. Durante 13 años se ha subido en uno de los camiones de Buytrago, pensaba jubilarse en esta empresa pero ahora no le encuentra sentido a nada. "Estaba en Sevilla cuando me llamó un compañero de Jaén diciéndome que esto cerraba. ¿Pero qué dices hombre? Cuando volví, me enteré que habían dado la orden de no recoger material y así hasta que cerró. Mi futuro, yo que sé, muy negro. Ahora este Gobierno da facilidades para contratar al que tiene menos de 30 años..., pero a mí, pues no", lamenta Gómez.

Y es que para ellos se quedan los últimos nueve meses. Nueves meses de guardias de lunes a domingo. De 7 de la mañana a diez de la noche. Para ellos se quedan las largas horas de espera, de imaginarse dentro de la nave entre papeles y mercancía, mientras vigilan en la calle que la empresa no se lleve los camiones. En el suelo del patio se acumulan a día de hoy las colillas de paquetes de tabaco que han 'volado' entre charlas y lamentaciones.

Ahora les toca seguir esperando. Pero esta vez con la sentencia de la Audiencia Nacional declarando nulo el ERE de la firma de transporte. Algo es algo, dicen. Al menos, y gracias a que bloquearon el saqueo con un embargo de bienes, saben que hay material en la nave de Jerez valorado en unos 300.000 euros "a la baja". Han guardado como oro en paño el embargo porque saben que de ahí saldrá sus nóminas atrasadas y el dinero del despido que volverá a presentar la empresa. "Buytrago ha presentado una papeleta para formalizar el recurso de casación para recurrir la sentencia. Creemos que no la va a recurrir, sino que es para alargar los plazos, ya que nos tienen que reincorporar a la sociedad y despedirnos otra vez. Al menos, que nos paguen", informa Vega, quien añade que "aquí nunca habíamos tenido problemas, nunca había tenido que actuar como delegado sindical y de repente me veo metido en un ERE a nivel nacional e ilegal. Yo voy a salir de aquí ya como letrado. Esto ha sido horroroso. Sabemos que con la sentencia de la Audiencia la batalla está ganada pero el libro no ha acabado. Hay que seguir".

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