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Un verano tormentoso

  • Las ventas de las heladerías del centro se resienten de las bajas temperaturas del inicio del verano

  • La facturación de estos negocios no remonta ni con la llegada del calor

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No resulta extraño escuchar a la gente decir más de una vez que el verano de este año es "muy del norte" después de meses como los de junio y julio, en los que las temperaturas no han subido de 30 grados en comparación con la calor "pegajosa" del pasado año.

Según los partes meteorológicos, a pesar de la ola de calor de los últimos días, característica del mes de agosto, estamos ante uno de los veranos menos calurosos de los últimos cuatro años. Los comercios más afectados por las bajas temperaturas del inicio del verano en Jerez son las heladerías que endulzan cada rinconcito de la ciudad y que a pesar de la llegada del calor en agosto, no levantan el vuelo.

El volumen de ventas desciende más de la mitad respecto al verano del año pasado

Con un descenso significativo en el volumen de ventas respecto al periodo estival del pasado año 2017, los heladeros añoran las "típicas noches de verano" dónde las terrazas estaban llenas y las colas para pedir un cucurucho del mejor helado artesano desbordaban los establecimientos. Ni la ola de calor aumenta la facturación de estos negocios.

"La venta está siendo muy mala y el verano muy tranquilo. Hemos notado un bajón respecto a los años anteriores porque la diferencia es muy grande y es una pena porque hay muchas horas muertas. Una heladería no es una tienda de repuestos y se supone que en esta época del año lo que más tiene que venderse es el helado. Mira el calor que hace ahora, pues ni por esas. Esto sigue igual que en julio y seguirá igual en septiembre", explica María del Carmen Morillo, trabajadora de la heladería italiana 'Ferretti Gelato e Cafe' de la calle Larga.

Desde La Polar, una de las heladerías más añejas de la ciudad y conocida por sus famosas horchatas caseras, apuntan que "el cambio ha sido tan importante hasta tal punto de renunciar a abrir otra heladería que tiene en la ciudad. Mi jefe, directamente, no ha abierto la heladería de La Marquesa, porque ¿para qué?. Para colmo, aquí este año somos solo cuatro personas porque no hacen falta más trabajadores, cuando en otros años hemos sido hasta ocho personas", comenta Lola Mateos, empleada del negocio situado en la plaza del Arenal.

En la Rosa de Oro, en calle Consistorio, la situación se repite. Ni los pasteles ni sus helados artesanos están haciendo el agosto en estos raros meses de verano. "Estamos vendiendo la mitad que el año pasado en lo que llevamos de verano. Siempre hacemos caja pero no es para tirar cohetes a pesar de ser una de las heladerías más distinguidas de la ciudad", explica Cori Andrés, regente del famoso establecimiento.

Los diferentes comercios nombrados anteriormente han esperado con desesperación la llegada de los 40 grados típicos del mes de agosto y apuntan que "este mes viene con fuerza y el calor se va notando. Tenemos la esperanza de que las noches sean mejores porque hasta ahora han sido muy flojas a pesar de estar en una de las zonas más transitadas del centro. Con el calorcito la cosa se anima, la gente termina de cenar más tarde y entonces, viene más tarde. Pero el problema no solo está en el tiempo, la clave está en el poco ambiente que tiene el centro. Es una pena porque una ciudad sin el centro animado, no es nada", añade Morillo.

No es la primera vez que los hosteleros del centro denuncian la mala gestión del turismo en el corazón de la ciudad, sobre todo durante los meses estivales en los que Jerez es "una ciudad fantasma". "Desde el Ayuntamiento deberían fomentar actividades lúdicas para toda la familia para revitalizar el centro porque se lo están cargando. Y eso no es lo peor. Lo peor es que un cliente no puede cenar tranquilo en una terraza del casco histórico porque en 15 minutos vienen cuatro pidiendo limosna y, si no les das nada, te amenazan. Eso los turistas no lo quieren. ¿Qué imagen se llevan de Jerez? Es una cosa que no está controlada. Entiendo que la gente tenga problemas pero cada dos por tres tenemos que avisar a la policía", apostilla Mateos.

¿Estaremos ya en uno de los meses más calurosos de este frío verano? Toca esperar. Y los helados, para venderse, también.

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