En torno a Jerez

Ya vienen los Reyes

  • Reyes y reinas en la toponimia de la campiña de Jerez

Cabeza del Real desde el río. Cabeza del Real desde el río.

Cabeza del Real desde el río.

Estos días, cuando todos celebramos las 'fiestas de Reyes', queremos proponerles un paseo por nuestros paisajes y nuestra historia, visitando algunos rincones que guardan en sus nombres alguna vinculación con 'rey', 'reina" o 'real'.

La Laguna del Rey y la Fuente del Rey

Algunos de los topónimos relativos al 'Rey' ya han caído en el olvido, fundamentalmente porque los lugares a los que aludían han sido 'renombrados' o porque se han visto alterados seriamente con el paso del tiempo. Este es el caso de la Laguna del Rey, un antiguo humedal ya desaparecido. Esta laguna, de notable extensión, estuvo situada entre las dehesas de Sianca y Doña Benita, en las proximidades de la actual barriada rural de El Mojo, colindante con la Cañada de los Arquillos o de la Cuesta del Infierno. Por su orilla pasaba también el antiguo camino de Jerez a Paterna. Actualmente, el paraje donde se emplazaba la antigua Laguna del Rey está rodeado por los aerogeneradores del parque eólico de Doña Benita, cuyas lomas se han plantado de olivos. Entre los campos de cultivo de esta finca, todavía se puede apreciar la depresión de la amplia cubeta que ocupaba la laguna, transformada hoy en tierra de cultivo al ser drenada a través de un pequeño canal que desagua en el cercano arroyo de Fuente Bermeja, junto a la pequeña depuradora de El Mojo. Desconocemos el origen de este nombre y puestos a aventurar, podría relacionarse con Alfonso XI, el monarca castellano que, como veremos más adelante anduvo por estas tierras. Con este mismo nombre de Laguna del Rey, se denominaba también a un pequeño humedal existente junto a la antigua Ermita de Guía, hasta cuyas cercanías entraba un brazo de la marisma de la Mesa, a través del Guadajabaque en los siglos medievales (1)

A diferencia de los anteriores, ha llegado hasta nuestros días el topónimo de Fuente Rey (o Fuente del Rey) nombre con el que se denomina a un paraje situado a unos 20 km al sureste de la ciudad, junto a la carretera de Medina. Fuente Rey da también nombre a un famoso cortijo donde se crían los caballos y toros de la ganadería de Fermín Bohórquez. Un antiguo manantial ubicado en este mismo lugar, la Fuente del Rey está en el origen de este curioso topónimo.

Conviene recordar que las tierras de Fuente Rey guardan mucha historia a sus espaldas y ya hace 20 siglos vieron el paso del acueducto romano de Tempul a Gades. Esta colosal obra atravesaba estos parajes procedente del valle de los Arquillos y de Las Piletas, para continuar su camino por El Berroquejo hacia los Llanos de Guerra en dirección al Puente Suazo y Cádiz. Para el profesor Lázaro Lagóstena, coordinador del Proyecto Aquaducta, el antiguo manantial de la Fuente del Rey pudo estar vinculado al acueducto romano y a su entender "rememora la existencia de una fuente de cierta entidad edilicia, posiblemente de origen romano pues era habitual adjudicar la construcción de este tipo de obra importante y pública a un poder relevante, como el real" (2).

Otros autores apuntan al posible origen medieval de este topónimo, que quizás podría relacionarse, como en el caso de la Laguna del Rey, con la figura de Alfonso XI. Este monarca, en sus diferentes campañas militares contra los benimerines para el control del Estrecho, pasará hasta en cuatro ocasiones por los parajes de Fuente Rey, descansando varias veces en sus tierras, junto al castillo de Berroquejo (3). Así, en 1340, para intentar frenar la ofensiva de Abul-Hassan sobre Tarifa, en 1342 (en dos ocasiones), en sus intentos por conquistar Algeciras y en 1349 para cercar Gibraltar, las tropas castellanas con Alfonso el Onceno al frente acamparán y cruzarán por estas tierras (4).

A finales del siglo XV, Fuente del Rey, junto a Cabeza de Santa María, Los Arquillos o Torrecera, se encuentra entre las tierras comunales que ordenan roturar los Reyes Católicos para facilitárselas en arriendo a los agricultores más necesitados. En Fuente del Rey, como también en las Vegas del Vicario, la corona castellana intentó crear nuevas poblaciones para colonizar el extenso alfoz jerezano, como apunta el profesor Emilio Martín. Así, en 1503 se pregonó a los interesados: "Sepan todos que la reyna, nuestra sennora, manda poblar dos lugares en el término de esta çibdad de Xeres: el vno en la Fuente del Rey y el otro en la Vega del Vicario. E que el caballero se le dé vna cauallería de tierra para labrar por pan e al peón vna peonía… e paguen a esta çibdad de terradgo vn cahis de trigo por cauallería de tierra de cada vno anno" (5). La iniciativa se saldó sin éxito.

Sea como fuere, los campos de Fuente Rey -que, permítasenos la licencia, se nos antojan por sus hermosos paisajes como si de un rincón de la Toscana italiana se tratase- acogen hoy una importante ganadería de bravo. Junto a las casas del antiguo cortijo de Campanero, que forma también parte de la finca, se levantó a comienzos de siglo un complejo turístico en el que destaca una llamativa torre-mirador coronando las lomas. Junto a ella, un gran picadero cubierto alberga en su interior una plaza de toros donde se celebran espectáculos taurinos y ecuestres junto a todo tipo de eventos.

Con el nombre de Vega del Rey se conoce también el paraje situado a los pies del cortijo (6) donde se han represado las aguas del Arroyo Salado, en el embalse de la Fuente del Rey visible desde la autovía de Jerez-Los Barrios.

La Viña del Rey y las Aceñas del Rey

Nuestros viñedos cuentan también con algunas referencias al 'Rey', aunque en la mayoría de los casos se trata de viñas ya desaparecidas que hacían alusión al apellido o apodo de sus propietarios. Son los casos de la Viña Rey, que se ubicaba en la Cañada de la Feria (Avda. de Europa), en el actual emplazamiento de Carrefour Norte, o de la Viña Reyes, que estuvo situada en el pago de Cuartillo. Otro viñedo de nombre Viña Rey se encontraba en la Cañada de Cantarranas, a la espalda del actual 'Mosto' de Santa Teresa. Con todo, la más conocida fue la viña Pie de Rey, (que dio también nombre a uno de los conocidos como pagos de 'arenas') en cuyas tierras se construyó una urbanización que todavía mantiene esta denominación (7).

Topónimos ya desaparecidos, pero que nombraban otros tantos rincones de la campiña fueron el de la Huerta del Rey y el de la Aceña (o Aceñas) del Rey. En los siglos medievales hay referencias en las cercanías de la ciudad a la conocida como Huerta del Rey cuya ubicación no hemos podido localizar (8) al igual que la de las Aceñas del Rey a la que hacen alusión distintas fuentes documentales ya desde finales del siglo XIV. Las aceñas eran, por lo general, molinos harineros situados en el curso del río con ruedas verticales movidas por la corriente. Su emplazamiento debió estar junto al Guadalete en los Llanos de la Ina, ya que en ocasiones se alude a ellas como 'aceñas del Rey y de la Ina'. Así se constata, por ejemplo, en sendos legajos fechados en 1410 y 1426 (9), si bien en otros documentos se las menciona como 'aceñas del Rey y de la Reina' (10). Las Aceñas del Rey, se mencionan ya en el testamento del conde Juan Alonso de Guzmán (1396) quien fue copropietario de las mismas. En 1461 aparecen también como una de las propiedades de D. Pedro Ponce de León, primer conde de Arcos, quien era poseedor de un tercio de estos molinos situados en el Guadalete (11). En el siglo XVI aún debían estar en uso y daban nombre a uno de los pagos de viña del Jerez de esa época (12).

Las cuevas de la Reina

Más escasos son los topónimos referidos a las 'reinas'. Junto al ya citado, es conocido desde antiguo el paraje de las Cuevas de la Reina situado, curiosamente, frente a las tierras de Fuente Rey. Colindante con el Castillo de Berroquejo, las 'cuevas' se encuentran entre un paisaje de cerros de escasa altitud cubiertos de monte mediterráneo. El profesor Lázaro Lagóstena, apunta que este topónimo pudiera referirse a las galerías del acueducto romano de Tempul a Gades, que se trazaba entre estas colinas (13) de las que ya no quedan vestigios en superficie. Conviene recordar que hubo también aquí antiguas canteras y que aún se conservan pequeñas 'cuevas' naturales de escaso desarrollo, como las que se muestran en las imágenes, en las que tal vez haya que buscar el origen de este nombre.

De procedencia más enigmática es el topónimo de arroyo de la Reina Loca, que corre por las laderas de la Sierra de las Cabras. Se trata de un pequeño curso fluvial, situado en las cercanías del cortijo de Picado, tributario del arroyo del Caballo que vierte sus aguas en el embalse de Guadalcacín (14).

Cabeza del Real, Campo Real... y Puerto Real

Junto a los 'reyes' y 'reinas', en nuestros paisajes encontramos también otros curiosos topónimos, relacionados con ellos. Desde antiguo, los cerros de Lomopardo han sido conocidos con los nombres de Cabeza del Real o Cerros del Real. La historiografía tradicional jerezana les atribuye este nombre en la creencia de que en ellos sentó su 'Real', el emir Abu Malik, hijo del sultán de los benimerines Abu l-Hasan, quien, en 1339, al frente de un fuerte contingente militar, llevó a cabo incursiones por los campos de Medina, Jerez y Arcos (15). Tal como describen todas las 'Historias' e historiadores de Jerez (El Libro del Alcázar, Gonzalo de Padilla, Fray Esteban Rallón, Bartolomé Gutiérrez, Adolfo de Castro…) en los Cerros del Real tuvo lugar la heroica hazaña de Diego Fernández de Herrera quien allí dio muerte al 'Infante Tuerto', el príncipe 'Abomelic' o 'Abomelique' de las crónicas cristianas, desbaratando así el cerco al que tenía sometido a la ciudad. A resultas de aquella refriega resultó malherido, muriendo días después. Refiriéndose a este episodio, el Libro del Alcázar escrito por Juan Román de Cuenca a finales del siglo XV, dice que, al llegar los moros junto al Guadalete, "… asentaron su real cerca de Nuestra Señora que agora llaman de la Yna, y sentaron la tienda del infante en la cabeça que agora llaman del por aber sentado el infante Tuerto su tienda". En similares términos lo expresa Gonzalo de Padilla a comienzos del XVII: "… la tienda del rey fue puesta en la cabeza de un cerro que llaman ahora por ello, y las demás tiendas se armaron por los llanos del río Guadalete". Martín de Roa apunta que el "Infante Moro… mandó poner su tienda en un cerro alto, que desde entonces por memoria se llama,". Rallón, que toma la historia de Gómez Salido, dice también que "el Infante Tuerto Picazo Abd-al Malik… puso su tienda en el cerro que por eso llaman l". Bartolomé Gutiérrez, precisa más el lugar: "… sentó este Príncipe moro su Real en un elevado cerro que hay del lado de acá del Río, junto donde hoy está el puente cuyo nombre del se le ha quedado hasta hoy" (16).

Pero si en la historiografía, en la toponimia y en el imaginario colectivo jerezano, los Cerros del Real (Lomopardo) quedan ya para siempre como el lugar de la gesta de Diego Fernández de Herrera, los hechos históricos no concuerdan con estas hazañas ya que Abu Malik murió en las vegas de Pagana, cerca del río Barbate y Alcalá de los Gazules (17).

Junto a los Cerros del Real encontramos también en nuestra campiña otros topónimos curiosos como el de Canuto Real que da nombre a un arroyo que discurre por la Dehesa del Charco de los Hurones, tributario del arroyo del Astillero y que tal vez podría relacionarse, como este último, con la vinculación de estos montes a la Armada ya que, especialmente en el siglo XVIII, los veedores de la Marina seleccionaban en estos bosques los mejores ejemplares de quejigos para utilizar su madera en la construcción naval (18).

Más conocido es el topónimo de Campo Real, que está presente en distintos rincones de la campiña. Así, da nombre al Cortijo de Campo Real, situado entre Jédula y las mesas de Santiago, junto a la Cañada Real de Vicos y de las Mesas una de las más importantes del término. Las hazas de Campo Real, junto al cortijo de Mesas de Santiago, están directamente relacionadas con el anterior cortijo. Ambos están relacionados con el marquesado de Campo Real, título nobiliario creado a finales del s. XVII, vinculado en la actualidad a la familia Zurita. Con él también se relacionan en cuanto al origen de su nombre otras propiedades como la viña de Campo Real, junto a la del Aljibe, en el pago de Añina. En el cortijo de Montana, colindante con ella, existe también el haza de Campo Real.

De manera genérica, 'Real' o 'Realengo' aparece como adjetivo en muchos topónimos de nuestra campiña, para indicar que, en su origen, los caminos, cañadas, descansaderos y pozos, tenían esta consideración, y por extensión tenían el carácter de bienes de dominio público. Este es el caso de las Cañadas Reales y vías pecuarias que en nuestro término forman una extensa red cercana a los 500 km.

Ya fuera del término de Jerez, pero estrechamente relacionado con el en sus orígenes sobresale entre todos el topónimo de Puerto Real. El caso de la creación de Puerto Real obedece a los deseos de la corona castellana de contar con un puerto de realengo en el territorio de la bahía de Cádiz, donde los otros puertos existentes estaban en mano de distintos señoríos. La fundación de Puerto Real, aún a costa de la segregación de parte del término de Jerez, permitió a la corona contar con un puerto de mar que estuviese bajo su directa jurisdicción. Así, por real cédula de 18 de junio de 1483, dada en Córdoba, se crearía esta nueva población: "…por la presente, de nuestra sciencia e propio motu e poderío real absoluto, exhemimos e apartamos de la dicha cibdad de Xerez e de otra qualquier cibdad, villa o lugar, o persona que allí pretenda tener señorío e juridición, el dicho suelo e sitio de la Matagorda… e lo fazemos e constituimos térmno apartado e distinto e juridición por sí e sobre sí apartadamente". Separadas de este modo del alfoz jerezano, las tierras de esta nueva villa de Puerto Real limitarían al oeste con el Río de San Pedro, al este con Medina Sidonia, al sur con los términos de Chiclana y La Puente (actual San Fernando) y al norte con el de Jerez. El número de pobladores se fijó inicialmente en 200 vecinos, recibiendo terrenos para plantar árboles y viñas en el plazo de dos años. Con todo, entre 1488 y 1543 la villa de Puerto Real pasó a estar bajo la jurisdicción de Jerez, quien tendría la potestad durante este periodo de confirmar a los cargos del concejo de la villa: alcaldes, regidores, alguaciles y procuradores. (19). ¡Que tengan ustedes buenos 'reyes'!

José y Agustín García Lázaro

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