Tribuna Libre

La Virgen del Rocío quiere quedarse en Almonte

La Virgen a su llegada a Almonte en agosto de 2019, pasando por la calle Venida de la Virgen. La Virgen a su llegada a Almonte en agosto de 2019, pasando por la calle Venida de la Virgen.

La Virgen a su llegada a Almonte en agosto de 2019, pasando por la calle Venida de la Virgen. / J.A.R.

La Patrona de los almonteños y Reina de Andalucía se queda para cuidarnos a todos. Llegó a Almonte en agosto de 2019 como corresponde por su Traslado cada siete años y debería volver a la Aldea el día 23 de mayo próximo pero no será posible a causa del coronavirus. Así lo comunicó, como era de prever ante la evolución de la pandemia, la Hermandad Matriz de Almonte el lunes pasado 23 de marzo. Increíble pero cierto. Todo un año soñando nos despierta una pesadilla en forma de pandemia.

La historia se repite y nos ha tocado la desagradable situación. Los Traslados de la Virgen se realizaban por causas de catástrofes y otras situaciones muy relevantes. Es en el año 1607 cuando se constatan documentalmente los Traslados de la Virgen del Rocío desde la Aldea a su pueblo de Almonte por motivos de epidemias, sequías y otras calamidades. Más tarde ya en 1949 se establece que las ‘Venidas de La Virgen’ fueran cada siete años. Se realiza del 19 al 20 de agosto coincidiendo con la festividad del Rocío Chico. Para este trayecto la Virgen cambia su vestido habitual de Reina por el de Pastora. Vestido de viaje que algunos investigadores datan del siglo XVII aunque otros lo sitúan en el XIX.

Para la ocasión las calles que forman parte del recorrido de la procesión se engalanan con estructuras temporales o efímeras de estilo renacentista y barroco con papel de seda y mástiles de madera, ahora de aluminio como precaución ante posibles incendios. La Virgen una vez llega a Almonte permanece en su iglesia durante nueve meses. Realiza una salida extraordinaria para despedirse de Almonte y una semana antes del Rocío se traslada de nuevo a su basílica en la Aldea. Cuenta la historia y podemos verlo escrito en las calles de Almonte que en junio de 1706 “es trasladada la imagen de Nuestra Señora del Rocío a la Villa de Almonte para implorarle que remedie los grandes males que la Guerra de Sucesión causaba a la Villa y Reinos de España”.

Plaza Virgen del Rocío (con decoración efímera ). Al fondo Iglesia Nuestra Señora de la Asunción en Almonte donde se encuentra actualmente la Virgen del Rocío. Plaza Virgen del Rocío (con decoración efímera ). Al fondo Iglesia Nuestra Señora de la Asunción en Almonte donde se encuentra actualmente la Virgen del Rocío.

Plaza Virgen del Rocío (con decoración efímera ). Al fondo Iglesia Nuestra Señora de la Asunción en Almonte donde se encuentra actualmente la Virgen del Rocío. / J.A.R.

En enero del año 1809 de nuevo es traída la Virgen a Almonte para que “intercediera por las armas españolas contra los invasores franceses”. De ahí la costumbre que tienen los almonteños de acompañar a la Virgen durante el Traslado con escopetas y trabucos de fogueo. En el año 1755 es trasladada por otro motivo especial en la historia como fue el terremoto de Lisboa que causó graves daños en su entonces Ermita hoy día Basílica de El Rocío. En esta ocasión permaneció la Virgen en Almonte hasta 1758. Otra situación extraordinaria que motivó el Traslado de la Virgen fue en octubre del año 1939 para “regocijar el final de la Guerra Civil implorando por las víctimas”.

Como podemos ver la historia se escribe y se sigue escribiendo con épocas de calamidades y no seríamos nosotros los que nos libraríamos. En esta ocasión dramática y triste pero a la vez esperanzadora por su intercesión la Virgen se quedará en Almonte.

La Reina de las Marismas y Pastora de Almonte quiere estar muy cerca de su pueblo. En especial de los más vulnerables, de sus mayores a los que no abandonará, cerca de sus abuelos y abuelas almonteñas. De esas grandes mujeres como dice la sevillana: “Por caminos enfangaos las abuelas almonteñas van con los brazos cargaos con la plata de su dueña…” Por ahora no habrá Romería ni traslado. Llenos de esperanza quedan los caminos hacia la Virgen: el de los Llanos, las parcelas, los Tarajales o el puente de los Olivarejos; en Doñana, el del Ajolí y el río Quema; la Raya Real, Bajodeguía, Malandar, el rincón del peregrino, el Cerro del Trigo, Los Ánsares o el Sopetón. Pediremos salud para los enfermos y consuelo para el que sufre. Fuerza para tantas familias que han perdido a sus seres queridos. Nuestros abuelos nos contaban sus batallas que parecían de ciencia ficción. Eso de las pandemias nos sonaba a ‘chino’, fíjate…

Los rocieros de todo el mundo son gente solidaria y de buen corazón. Acostumbrados a tender la mano al prójimo cuando surgen dificultades en los caminos. Para cada instante del Rocío hay escrita una sevillana. Entonemos ahora esa que dice: “Para ser buen rociero primero hay que ser cristiano y acordarse del que sufre, al tiempo echarle una mano”. Hasta que lleguemos a Sus plantas. Mientras tanto, convertiremos las ‘vereas’ en templos llenos de oración. Hasta entonces, vaya usté condió y con la Virgen del Rocío.

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