Así viven los desahuciados de Caulina 3 años después
La familia que tuvo que dejar su casa vive ahora en Puertas del Sur Agradece al 15-M el apoyo recibido
El drama de los desahucios no deja de acontecer. Numerosas familias se están viendo en la calle y sin casa, pero manteniendo la deuda con la entidad financiera. En 2012 fueron 30.034 desahucios en España, 11.441 daciones en pago, y sobre todo un sinfín de dramas familiares, como el que nos narra Antonia Alhama, una vecina de Caulina que pasó por esa dramática experiencia en septiembre de hace tres años.
Comenta que se enteró en el sanatorio de que el juzgado le había mandado una carta de notificación de desahucio. "Cuando llegué, y abrí la carta me di cuenta de que me tenía que ir de mi casa", dice con la voz medio cortada, recordando aquellos momentos. "Sin perder ni un segundo cogí a mi marido y me fui al juzgado para informarme y ver de qué se trataba el asunto".
José Gutiérrez es su marido y desde siempre se ha dedicado al movimiento de tierras con máquinas, aunque actualmente cobra una paga por invalidez. Según Alhama, "la devolución de un pagaré provocó la presión de Caja Granada para que solicitáramos un préstamo que hiciera frente a ese pago. Solicitamos un préstamo de 24.000 euros, que es por lo que nos quitaron la casa", explica.
Tras solicitar el préstamo y pagar la deuda ocasionada por el pagaré, dejaron dinero en fondo "para lo que pudiera pasar. Bueno, pues de ese dinero no hemos visto nada. Y es nuestro", relata con los ojos enrojecidos. "¿Dónde está ese dinero?" se pregunta.
"Cuando este calvario comenzó acudimos a un abogado de oficio que no hizo nada. Después fuimos a otro, que tras cobrarnos 600 euros nos dice que la única solución es acudir a los 'indignados', al 15-M". El colectivo social se pone manos a la obra, consigue asesorarla, y logran parar el desahucio. "Más tarde, acudimos a un abogado de Sanlúcar que se embolsó 2.000 euros". Todos los profesionales contratados por ella le han dicho que no hay nada que hacer, que el caso está perdido. Pero ella no ha cesado en su empeño de recuperar lo que "heredó mi marido".
Tras paralizar el desahucio en tres ocasiones, y con su marido en el hospital ingresado, el 30 de septiembre de 2011, finalmente, se ejecuta la orden de desalojo. "Ese día no quiero ni recordarlo", lamenta.
Según Alhama, "no ha habido ni subasta, ni juicios, y una vez acudí a la jueza para que me recibiera y no lo hizo. Esto es un estafa. Han visto un chollo y se creían que no íbamos hacer nada por recuperar lo que es nuestro". Isabel relata con impotencia contenida que "el actual dueño de la casa, me ofreció 3.000 euros para que me callara la boca". Los 4.700 metros de tierra, el inmueble familiar y la nave donde José desempeñaba su trabajo estaba todo valorado en el año 2005 en 300.000 euros. Cuatro años más tarde la tasasión era de 48.000 euros. "Han tasado mi casa sin estar yo presente. ¿Cómo midieron mis tierra?, ¿cómo se metieron allí? o ¿cómo cambiaron la titularidad de las tierras a mi nombre, siendo herencia de mi marido?". Son algunas de las preguntas que Isabel se plantea cada día de su 'nueva' vida.
"El Ayuntamiento de Jerez poco ha hecho al respecto" dice con enfado. "Solo nos han pagado un mes de alquiler y el que iba corriendo". Por el contrario, agradece enormemente el esfuerzo demostrado por los integrantes del 15-M. "Sin ellos no hubiéramos resistido tanto". También, tiene palabras de elogio para la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
El 30 de septiembre se cumplen 3 años del desahucio, que acabó con algunos incidentes. El primer año estuvo viviendo de forma nómada en casa de sus familiares. El año pasado accedió de alquiler a una casa de un vecino de Guadalcacín. Ahora vive en un piso situado en la avenida Puertas del Sur, concretamente, frente a la clínica Fremap. Esta vivienda la tiene concedida en régimen de alquiler con derecho a compra. Por el uso de este inmueble la familia desahuciada paga 286 euros al mes, más gastos de luz y agua. "Mi marido solo recibe 600 euros de paga por minusvalía. Y con ese dinero no llegamos a fin de mes. El mes que nos pasan la factura del agua y de la luz, apenas tenemos para comer ". Isabel afirma que sigue a la espera de que el Ayuntamiento le conceda la casa que le prometieron. Y sigue luchando.
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