Notas al margen
David Fernández
Los europeos no sabemos ni qué decir
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La próspera Singapur es la ciudad más cara del mundo para tener un coche, un coste que no hace sino ascender: el certificado de titularidad para poder adquirir uno de categoría media ha aumentado recientemente hasta superar los 100.000 dólares.
En la isla, la aspiración de las cinco 'C' (condominio, coche, tarjeta de crédito, club y 'cash' -dinero en metálico-), una meta medio en broma medio en serio de la ciudadanía, está siendo cada vez más difícil de alcanzar debido a uno de sus componentes, el coche.
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