"Era el momento de dar el salto a Moto2"

Marcos Ramírez | Piloto de Moto2

El único andaluz en el Mundial de MotoGP afronta con ilusión el 2020 en una nueva categoría después de acabar tercero en Moto3

Marcos Ramírez, junto al camión del American Racing, su nuevo equipo
Marcos Ramírez, junto al camión del American Racing, su nuevo equipo / Miguel Ángel González
D. Sánchez

21 de noviembre 2019 - 07:00

Marcos Ramírez volverá a ser en 2020 el único piloto andaluz en el Mundial de Motociclismo. Tras un año fantástico en el Leopard Racing de Moto3, con el que ha conseguido sus dos primeras victorias mundialistas -Montmeló y Silverstone-, el de Conil ha dado el salto a Moto2 de la mano del American Racing, heredando el asiento del también español Íker Lecuona, que a su vez ha pasado MotoGP.

–Marcos, una vez acabada la temporada. ¿Qué balance puede hacer de ella?

–Podemos decir que ha sido un año en el que ido de menos a más. Tuve un comienzo malo, con muchos problemas tanto con la moto como con mi adaptación. A partir de Montmeló la cosa cambió, ganamos esa carrera (la primera victoria de un andaluz en el Mundial de Motociclismo) y empezamos a ser de los más fuertes de la categoría. Pero he tenido muchos ceros que me han lastrado todo el año en la clasificación. Yo me veía luchando por el campeonato con Dalla Porta. Así son las cosas y terminar tercero ha sido increíble para mí, para mi familia y para todo el mundo que me anima y me apoya.

–Después de un inicio prometedor en Qatar con aquel cuarto puesto tras llegar a ir liderando la carrera vinieron dos carreras no tan buenas y luego consecutivamente la caída de Jerez y las dos retiradas en Le Mans y Mugello. ¿Llegó a pensar que le había mirado un tuerto?

–Lo peor fue la caída en Jerez. En ese momento estaba hundido, porque lo tenía todo planeado y diseñado para intentar ganar, me sentía de los más fuertes y me veía con posibilidades de ganar aquí en casa. Estaba luchando en cabeza, un piloto se fue a la zona verde y, cuando volvió a la pista, me dio un toque y me fui al suelo. Aquello me rompió en dos. Pero me dije “venga, en las próximas carreras”. Llega Francia e Italia y dos problemas mecánicos seguidos. Ahí sí pensé ¿qué más me va a pasar este año? Llegué a estar incluso el 18 en la clasificación.

–¿Montmeló fue el punto de inflexión? Imagino que ganar aquella carrera le dio un subidón de moral. ¿El mejor momento del año?

–Sí que fue un punto de inflexión porque a partir de entonces hicimos un trabajo increíble todo el equipo. No sólo ganar, y más después de haber tenido tres ceros seguidos, sino como dices la moral que me dio aquel resultado. Pero me supo mejor ganar en Silverstone, aunque yo prefiero valorar todo el año, que ha salido bien, antes de fijarme en un momento concreto.

–Porque estaba en un equipo ganador. Su compañero ha terminado ganando el título.

–Lorenzo ha hecho un año estupendo. Le ha sucedido lo contrario que a mí, apenas ha tenido ceros, no se ha caído y ha sido el más fuerte. Se merece el campeonato.

Primer plano del piloto conileño, que sueña con ser protagonista en Moto2.
Primer plano del piloto conileño, que sueña con ser protagonista en Moto2. / Miguel Ángel González

–Se ha visto en televisión que se han ayudado en la medida de lo posible. ¿Ha habido buen rollo?

–Sí, y eso es lo más importante en un equipo: que todos estemos unidos independientemente de la rivalidad entre uno y otro. Estaba el título del mundo por equipos, que también cuenta y que hemos logrado. Entre los dos hemos conseguido ese Campeonato para Leopard Racing.

–Es curioso, porque Dalla Porta y usted se jugaron el FIM CEV Repsol en 2016, aunque entonces no eran compañeros de box.

–Me pasó una cosa parecida a lo que le sucedió a Arón este fin de semana -en referencia a la última pueba del Mundial en Cheste-, aunque él tuvo suerte y pudo salir a la carrera. Creo que Valencia me la tiene jurada un poco. Lorenzo y yo fuimos rivales aquel año y creí que la relación con él iba a ser más complicada en el equipo pero tanto él como yo nos hemos comportado muy bien, hemos formado un equipo fantástico y creo que esa ha sido la clave para ser campeones del mundo.

–Volvamos a lo que ha sido la temporada. Victoria en Silverstone y una segunda mitad fantástica.

–Los resultados empezaron a salir, pero después nos vino otro cero en la República Checa. Ahí no sabemos exactamente qué sucedió porque teníamos un gran ritmo y en carrera desde la primera curva no podía ni controlar la moto. Creemos que fue un neumático defectuoso. Cada vez que me acercaba a los puestos delanteros sucedía algo. No tiré la toalla aunque en Aragón me caí por pisar una línea blanca que estaba mojada cuando estaba superfuerte. En la gira asiática es donde mejores carreras hice. Hasta conseguí mis dos primeras ‘poles’.

–Y llegamos a Valencia, donde lucha por el subcampeonato del Mundo.

–Ahí se nos escapó la ‘pole’ por muy poco y luego tuve mala suerte con esa bandera roja cuando ya me había escapado. Así son las carreras. Luego, en la segunda cambiamos de neumático, nos equivocamos y no salió como esperábamos. Y al no poder luchar por el subcampeonato y al ver que Arbolino se había caído preferí conservar la tercera posición.

–¿En qué ha mejorado Marcos Ramírez en estos tres años en Moto3? Pese a sus 21 años, se le ve un piloto más maduro.

–La progresión ha sido constante, pero sobre todo este último año he creído más en mí y me ha salido un año fantástico. Los otros dos fueron de formación. Llegué a un campeonato del mundo donde hay mucho nivel y es complicado. Ha sido una formación y ya era el momento de subir a Moto2.

–¿Tenía claro ese salto o se va a quedar con la intriga de saber si 2020 podría haber sido el año de Marcos Ramírez en Moto3?

–Pienso que si me hubiese quedado otro año más en Moto3, y sin el mal fario de este año, podría haber estado luchando por el Mundial. Pero soy un piloto demasiado grande y demasiado pesado para Moto3. Si me comparo con mi compañero Lorenzo o con Arón Canet, pues les meto más de 10 centímetros y de peso seis o siete kilos y al final, en una moto tan pequeña y con tan poca potencia, se nota demasiado y tengo un lastre que ellos no tienen. Aún así, hemos estado luchando con ellos hasta el final. La Moto2 es una moto con más potencia, más grande, más peso y creo que se adapta mejor a mis condiciones físicas.

–¿Cómo se plantea este primer año en el American Racing?

–Está claro que es un año de aprendizaje, aunque uno siempre lo quiere hacer lo mejor posible. Espero que al principio la adaptación sea más rápida al haber pilotado motos de 600 y 1000 en el Mundial de Supersport. Yo creo que eso me va a ayudar.

–Como piloto que sigue todo el Mundial, ¿qué le ha parecido la retirada de Jorge Lorenzo y la subida de Álex Márquez a MotoGP para ser compañero de su hermano?

–Jorge Lorenzo es cinco veces campeón del mundo y hay que respetar la decisión que ha tomado. Ahora tiene toda la vida para disfrutarla. Por lo demás, yo soy un piloto que todavía está aprendiendo y no me gustaría entrar en debates.

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