Campaña por la decencia

Irán La Policía se despliega para 'aleccionar' a las jóvenes incorrectamente ataviadas

Las autoridades iraníes consideran que la falta de decoro en el vestir propaga el adulterio en la sociedad, lo que relacionan con la multiplicación de terremotos

Una joven iraní, en su puesto de trabajo, enseña el pelo, lo que es inadmisible para el régimen.
Una joven iraní, en su puesto de trabajo, enseña el pelo, lo que es inadmisible para el régimen.
Javier Martín (Efe) / Teherán

02 de mayo 2010 - 05:03

El régimen iraní ha puesto en marcha un plan para acabar con lo que denomina "el erróneo uso del hiyab" o pañuelo islámico, que incluye medidas para corregir y extender su uso incluso en las guarderías.

Una plataforma ciudadana será la encargada de hacer cumplir la norma, apoyada por clérigos jóvenes que ya han iniciado una campaña para informar de cómo deben vestir las mujeres, explicó el ministro de Interior, Mustafa Mohamed Nayar, a quien cita el diario pro reformista Arman.

Nayar, que fue ministro de Defensa durante el primer mandato de Mahmud Ahmadineyad (2005-2009), reunió a los directores de las oficinas de asuntos de la mujer de las diferentes provincias para detallar la estrategia. "La mejor vía para luchar contra el mal uso del velo son la educación cultural y un fortalecimiento de la sociedad que lo haga invulnerable (a la invasión cultural extranjera)", argumentó el ministro.

"Una plataforma de defensa de los derechos de la ciudadanía ejecutará ahora el plan de la lucha contra el mal uso del velo", tanto en la calle como en comercios, empresas privadas y la administración pública, subrayó.

Desde que en 1979 triunfara la Revolución Islámica que derrocó el régimen pro occidental del último Sha de Persia, Mohamed Reza Pahlevi, ninguna mujer, ya sea iraní o extranjera, puede salir a las calles de Irán sin cubrir su cabello con un pañuelo y su cuerpo con un guardapolvos o capa que oculte su cuerpo.

La observación del código comenzó a relajarse a finales de la década de los 90, durante el primer mandato del presidente reformista Mohamed Jatamí (1997-2001).

En el norte de Teherán, más abierto, muchas mujeres empezaron a sustituir el negro chador -pieza de tela que cubre desde la cabeza a los pies- por el hiyab y el mantoo (guardapolvos o abrigo hasta las rodillas), primero blancos y con el tiempo de multitud de colores. En el sur de la capital, y en general en el resto del país, el chador es aún la prenda más utilizada.

Pero en los últimos años, el mantoo se ha ido acortando y ciñendo, y el velo estrechando, permitiendo la visión de los flequillos por delante y la melena por detrás, lo que ha desatado una ola de reprobación de los sectores más radicales de la sociedad y el clero.

La semana pasada, varios clérigos denunciaron que esa "indecente forma de vestir de las mujeres" es la causa de las desgracias naturales que sufre el mundo, y en particular de la oleada de terremotos.

"Muchas mujeres que no visten con decoro inducen a los hombres al extravío, corrompen su castidad y propagan el adulterio en la sociedad, lo que incrementa los terremotos", dijo el hayatoleslam Kazem Sedighi, que suele dictar sermones los viernes.

En la misma línea se ha expresado la plataforma ultraconservadora Ansar Hezbolá (los Seguidores del Partido de Dios), que en comunicado divulgado también por el diario Arman advierte que las desgracias son consecuencia de la inmoralidad al vestir. "El incumplimiento de las normas de la vestimenta islámica ha sido tan claro en los últimos meses que el presidente iraní ha tenido que advertir que puede causar castigos celestiales como terremotos", destaca la nota.

A este respecto, el ministro del Interior admitió que el respeto al código de vestuario ha decrecido en el último año y vinculó este hecho con los disturbios poselectorales que sumieron a Irán en la peor crisis política y social que vive desde la fundación de la República Islámica.

"La cuestión del uso del velo es preocupante hasta en las guarderías. Esperamos que con la colaboración de los instructores podamos introducir la cultura islámica en los jardines de infancia", explicó Nayar.

El pasado viernes, efectivos de la Policía se desplegaron en una de las principales arterias del norte de Teherán, lugar de encuentro ente jóvenes iraníes, donde paraban al azar coches con mujeres que dejaran entrever su cabellos. "No estamos asustadas, es una forma de afirmación. Pensar que la forma de vestir de las mujeres trae desgracias no es muy lógico", explicó una joven iraní.

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