Lula, interrogado por la Policía por sospechas de corrupción

Brasil

La Fiscalía dice que existen evidencias de que el ex presidente brasileño recibió dinero de la trama de Petrobras. Varias de sus residencias han sido registradas.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, junto al Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, en la cumbre del G20. 

Foto: Agencias
El presidente de Brasil, Lula da Silva, junto al Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, en la cumbre del G20. Foto: Agencias
Dpa

04 de marzo 2016 - 13:32

El ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) fue llevado a declarar por la Policía Federal y varias de sus residencias fueron registradas a raíz de presuntos delitos de corrupción vinculados al caso Petrobras. A través de un comunicado, el Ministerio Público Federal (Fiscalía) afirmó que existen "evidencias de que Lula recibió recursos procedentes de la red de Petrobras por medio de la entrega de un apartamento tríplex (en Guaruja) y de una chacra en Atibaia y de la entrega de muebles de lujo para los dos inmuebles", entre otras ventajas.

"Se están cumpliendo órdenes de búsqueda y confiscación (de materiales) y conducción coercitiva para profundizar la investigación de posibles delitos de corrupción y lavado de dinero procedente de desvíos en Petrobras", señala la Fiscalía. El ex presidente brasileño ha salido de la comisaría tras declarar durante tres horas.

Estos delitos habrían sido practicados "por medio de pagos disimulados, hechos por (el empresario amigo de Lula) José Carlos Bumlai y por las constructoras OAS y Odebrecht al ex presidente de la República Luiz Inacio Lula da Silva y personas asociadas", agrega el comunicado. "También se investigan pagos hechos al ex presidente por empresas investigadas en la Lava Jato, a título de presuntas donaciones y pagos por conferencias" impartidas por Lula.

Los investigadores destacan que la acción contra el ex presidente no constituye un juicio de valor sobre su figura y el significado histórico de su persona, sino que es una investigación sobre hechos y actos determinado que están bajo sospecha. "Dentro de una República, incluso las personas ilustres y poderosas deben estar sujetas al escrutinio judicial cuando haya fundadas sospechas de actividad delictiva, la cual se apoya, en este caso, en decenas de testimonios y amplia prueba documental", indican los fiscales. Puntualizan, asimismo, que aun cuando el ex presidente "merezca todo el respeto en virtud de la dignidad del cargo que ocupó (sin perjuicio del respeto que merece cualquier persona), esto no significa que sea inmune a la investigación, puesto que existen justificaciones para ello".

Según el diario Folha de Sao Paulo, Lula fue llevado a declarar en un vehículo sin distintivo policial al aeropuerto de Congonhas, donde la Policía Federal tiene oficinas, al ser considerado un lugar más seguro. El medio afirma que el ex mandatario reaccionó bien cuando la Policía Federal llamó a su puerta a las 06:00. Diez agentes encargados de trasladarle llegaron en cuatro vehículos al edificio en el que vive Lula junto a su esposa, Mariza Letícia, quien no fue llevada a declarar.

El registro policial, que responde a peticiones de búsqueda y confiscación de documentos y otros materiales, se extiende a todas la residencias que pertenecen o son frecuentadas por el ex mandatario. Dos de los inmuebles relacionados con Lula, que están bajo sospecha de haber sido usados para pagos de sobornos, son un lujoso apartamento en Guarujá y una chacra en Atibaia, ambos en el estado de Sao Paulo. Se presume que los inmuebles fueron una forma de retribución de las constructoras a cambio de haber sido favorecidas económicamente por el ex mandatario.

Además de Lula, fueron llevados a declarar uno de los hijos del político de izquierda, Fabio Luíz Lula da Silva, conocido como Lulinha, y el presidente del Instituto Lula, Paulo Okamoto. La fundación se encarga de la oficina de prensa del ex mandatario, entre otras actividades. En una primera reacción, el Partido de los Trabajadores (PT) publicó en Twitter un mensaje en el que considera que Lula pasó a ser un "preso político" y advierte que "no dejará las cosas así". "¡Debemos reaccionar todos. Ahora!", proclama el partido de Gobierno.

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