Los países bálticos levantan vallas en las fronteras con Rusia ante la crisis de los refugiados

Bulgaria amenaza con vetar el acuerdo entre la UE y Turquía si no cubre también su territorio

Agencias Riga · Sofía · Atenas

12 de marzo 2016 - 05:03

Letonia y Estonia planean levantar vallas en sus fronteras orientales con Rusia, proyectos diseñados para reforzar la seguridad de la región báltica que contribuirán también a controlar los flujos de refugiados que intenten usar esa vía para entrar en el espacio Schengen.

Desde las autoridades fronterizas de ambos países se insiste en que, aunque las vallas, la limpieza de la vegetación en las zonas de demarcación y el refuerzo de las patrullas permitirán a Letonia y Estonia estar mejor preparadas para gestionar cualquier flujo de solicitantes de asilo, los planes se aprobaron antes de que la crisis de los refugiados en Europa adquiriera su actual dimensión.

Letonia proyecta limpiar un área de doce metros de ancho y levantar una valla de 2,7 metros de altura a lo largo de 92 de sus 276 kilómetros de frontera con Rusia, una zona con densa vegetación, bosques y pantanos que dificultan las patrullas de vigilancia y que han facilitado a los traficantes locales de ambos lados ayudar en cruces ilegales de la frontera.

También Estonia ha comenzado a reforzar su frontera con Rusia ante el aluvión, aunque todavía se está a la espera de que la Duma apruebe el tratado de demarcación suscrito por los dos países.

El Gobierno de Bulgaria amenazó ayer por su parte con vetar el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía si no le incluye, junto a Grecia, como país desde el que se puede devolver a los refugiados, informó la emisora estatal BNT. "La UE no debe centrarse tan sólo en la ruta migratoria entre Turquía y las islas griegas", advirtió el primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, en una carta enviada a al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Al tiempo, el Gobierno griego ha comenzado con las primeras reubicaciones hacia nuevos centros de acogida de 16.000 refugiados de los más de 42.000 que están atrapados en su territorio por el cierre de la ruta balcánica, mientras el flujo de personas desde las costas turcas a las islas del Egeo no cesa.

Se van a habilitar 15 nuevos centros de acogida, con el objetivo de aliviar la presión sobre el campamento fronterizo de Idomeni y el puerto ateniense del Pireo, con capacidad para albergar a 16.000 personas.

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