David Fernández. Director de Diario de Jerez y Rey Melchor 2015

"Es un honor, no se puede describir con palabras"

  • El director de Diario de Jerez recuerda en estas fechas la Navidad con su abuela. Ahora con sus hijos, amplía cada año el Belén de su casa.

Cada día su mesa aparece con los periódicos del día. Desde que acabó la licenciatura de Periodismo, ha trabajado construyendo historias, páginas de un periódico, Diario de Jerez, que ha soplado este año las velas de su 30 aniversario. En estos días, David Fernández, asegura que “no tengo palabras” para describir lo que supone “un grandísimo honor”, encarnar al Rey Melchor en la cabalgata del próximo 5 de enero. A falta de unas horas para la gran noche, el periodista combina los cafés en La Moderna y Canterbury, la campaña solidaria de Sus Majestades y sus funciones como director. Y aunque la agenda reconoce tenerla “hasta arriba”, ya sabe que echará de menos estas jornadas en las que ha vivido la solidaridad de Jerez.

–¿Alguna vez imaginó que tendría el privilegio de encarnar a uno de los Reyes Magos en su ciudad?

–Para nada. A veces, cuando iba a alguna cena benéfica o a algún acto de los Reyes (fue paje real hace 10 años) sí que pensaba que tendría que ser muy bonito encarnar a uno de ellos, ¡que cosa más grande! Pero de ahí, a que te lo confirmen..., ni por casualidad. Es una ilusión muy grande, aunque suene a tópico. Se vive todo con mucha intensidad y cada vez más, a medida que se acerca el día de la cabalgata. 

–¿Qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza cuando se lo comunicaron?

–Primero te quedas un poco sin saber qué decir, pensando en la gran responsabilidad que trae este nombramiento y el reto de responder a lo que se espera de SusMajestades. Es un honor y un privilegio, algo que no se puede describir con palabras. Es una emoción muy grande. 

–Hablamos de la Navidad de hoy, pero ¿cómo vivía las fiestas cuando era un niño?

–Recuerdo que intentaba por todos los medios no quedarme dormido la noche del 5 de enero hasta que no llegaran los Reyes. No olvidaré una noche en que me pareció —no sé si llegó a ser un sueño— ver entrar una sombra en mi cuarto y dejarme una de esas escopetas que disparaban un tapón de corcho. Vi o soñé, no sé aún, a un Rey Mago que me dejaba este regalo. Fue especial. Y en cuanto a la Navidad en general, no puedo olvidar los pestiños de mi abuela, que era para mí como una madre, había que probarlos por decreto. Decoraba los pestiños con mucho cariño y me encantaba comerlos; con ella, ¡cualquiera decía que no! (risas).

–¿Qué es lo que nunca falla en su Navidad?

–Hay un momento muy especial  que es irme con los peques –tiene tres hijos– a comprar una pieza del Belén. Desde que nacieron vamos construyendo nuestro Nacimiento con algún ‘amigo’ nuevo o algún adorno. Vamos en familia y todos disfrutamos mucho. También disfruto con la zambomba de la peña flamenca Los Cernícalos.Mis niñas llevan tiempo aprendiendo con Ana María López a bailar allí y es un clásico este día grande. Es una de las zambombas jerezanas por excelencia y no me la pierdo ni por todo el oro del mundo.

–-¿Cuál es la noticia que le gustaría dar en Navidad en el periódico?

–Pues que entre todos hemos frenado la sangría del paro. Me gustaría dar la noticia de que esta ciudad deja de negarse a sí misma y empieza a creer. Hay que ser exigentes con nuestros representantes. De hecho, ellos saben que hoy se les mira bajo el microscopio de una tremenda frustración e indignación. Ahora bien, tenemos que transformar esta sociedad entre todos, dando lo mejor de cada uno, adaptándonos a esta nueva era en la que vivimos, porque no es sólo una crisis económica, es un cambio como el que se vivió hace 125 años cuando pasamos de la sociedad agrícola a la industrial. 

–Dentro de unas horas será el Rey Melchor. ¿Cómo se siente al pensarlo?

–Ya hay cosquillas, mariposas en el estómago.En realidad, no quiero que llegue, porque sería acabar con todo lo que estamos viviendo, algo irrepetible. Hace poco ayudamos a muchas familias necesitadas, a través de Servicios Sociales y distintas ONGs, y la satisfacción de haber ayudado a acercar un juguete a esas casas es muy grande. Eso nos da la vida. Así que, aunque por un lado tengo todas las ganas del mundo porque llegue el momento de la cabalgata, tampoco quiero decir adiós a estas semanas tan intensas.

–¿Con qué momento se queda de lo vivido hasta ahora?

–El reparto de regalos entre las familias necesitadas, en colaboración con el Ayuntamiento, ha sido un gran momento. También el ver en la ‘bodega real’ a todos los pajes colaborando mañana, tarde y hasta algunas noches. Debo recordar la primera visita que hicimos al hospital a un amigo que estaba enfermo, ver cómo se encendía de ilusión la mirada del personal sanitario y de  los pacientes cuando llegamos... Son muchos momentos. 

–¿Cuál es el comentario o mensaje que más ilusión le ha hecho desde que fue nombrado Rey Melchor?

–El otro día en la cena benéfica de los Reyes Magos –se celebró el pasado 27 de diciembre y batió récord de participación– me dijo un amigo que habíamos generado una energía muy bonita, un buen ambiente. Creo que eso es lo que más te llena, ver que efectivamente la Navidad es generosidad, solidaridad y ser feliz con las cosas más sencillas. 

–¿Cuáles son sus deseos para el año que ya hemos empezado?

–Pues deseo que hayamos aprendido la lección con esta crisis y que salgamos de ella reforzados. Hemos de ser felices con las cosas sencillas y valorar lo que tenemos. La felicidad está en las cosas pequeñas, la sonrisa de un niño, un rato con los tuyos... Recuperar valores como la generosidad es tarea de todos. Exigirnos el máximo para aportar lo mejor de nosotros estaría bien. También le pido al nuevo año que podamos recuperar ese colchón social en materia de Sanidad, Educación y Justicia que con tanto trabajo y sacrificio consiguieron nuestros abuelos y padres, y que desgraciadamente se ha visto muy mermado. Para 2015 deseo un futuro más posible para nuestros jóvenes. No debemos permitir que se vaya ni uno más fuera y para eso hay que darles un motivo para que crean en esta ciudad. No hay que descansar un solo minuto hasta que todo el mundo se dé cuenta de que merece quedarse en Jerez.  

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