Navidad

El primer fin de semana oficial de zambombas rompe los pronósticos

  • Miles de personas llenan el centro de la ciudad con ambiente de gala en las múltiples zambombas celebradas

  • Las hermandades y peñas protagonizan las mejores imágenes

La llegada de diciembre multiplicó en Jerez el número de zambombas. No hubo una barriada, y sobre todo el centro histórico, donde no sonasen los característicos villancicos, y por supuesto, ese aire festero por bulerías intrínseco a nuestra cultura.

Hermandades, asociaciones, establecimientos hosteleros, bodegas y algún que otro particular celebraron sus pertinentes zambombas en una día, con buen tiempo y buena temperatura, que invitaba a salir de casa y vivir el ambiente de la Navidad de Jerez.

Hasta la Plaza Belén, que ayer curiosamente no había ninguna zambomba, se llenó de curiosos para ver uno de los grandes alicientes del alumbrado de la ciudad en este 2018, la gran bola musical y de color que copa la remozadaba plaza del centro histórico.

El centro fue, sin duda, una de las zonas más concurridas, lo que propició, por ende, que encontrar un sitio con el coche fuese toda una odisea (con los párkings a rebosar).También, en muchas fases de la tarde-noche, la gran cantidad de tráfico propició alguna que otra retención de vehículos.

Pero lo realmente importante es que en este primer fin de semana de zambombas oficial, recuerden que el bando municipal fijaba el 30 de noviembre como inicio oficial de esta festividad, deparó un ir y venir de personas por los distintos eventos programados.

Entre las clásicas no faltó la de la Hermandad del Cristo de la Expiración, que en esta ocasión cambió de ubicación para situarse en las Bodegas Fundador. El ambiente del barrio se trasladó con los villancicos tradicionales y con alguna que otra aportación flamenca con las voces de Momo Moneo, y los bailes de Esther Aranda y el Zorri, parte de la representación de la Peña Los Cernícalos que acudió a la llamada de la hermandad.

Sin salirnos del centro, los villancicos sonaron también en la Plaza de San Lucas, con la zambomba de la Hermanda de las Tres Caídas, en la Plaza de San Miguel, con la del Santo Crucifijo y en la misma Alameda Cristina, con la del Nazareno. A pocos metros, en el bodegón de la Calle Carne, la Peña Rociera Los Pelotitos, y en la Plaza las Cocheras, con la de la Hermandad de la Coronación, también se congregó bastante público.

Un poco más al sur, en la sede de la Asociación de Vecinos de San Miguel, la Peña El Garbanzo reunió a un buen puñado de vecinos y artistas para pasar un rato ameno, y que se prolongó hasta bien entrada la noche.

La fiesta no se redujo a medida que nos separábamos del centro. El ejemplo fue en la barriada de la Vid, con la Hermandad de las Viñas a pleno rendimiento. Las carpas situadas frente a la casa de hermandad sirvieron para que la zambomba se ambientase a medida que avanzaba la tarde. Lo mismo ocurrió en la Hermandad de la Candelaría, en el corazón del barrio de La Plata.

Muy cerquita de allí, en la calle Oloroso, la Bocatería el TBO, con Luismi Manteka liderando la fiesta, congregó a buena parte del barrio de Santiago, que por momentos convirtieron a la barriada de Icovesa en un punto fundamental para saborear buenos villancicos y un poquito de compás de la tierra. Pero si queremos hablar de raíz hay que hacerlo de la Peña Fernando Terremoto, otro punto candente en la tarde de ayer. Sus socios convirtieron, un año más, a la peña en un escenario improvisado donde el arte rebosó a raudales, en especial con la aparición de María Terremoto, que también puso de grano de arena a la zambomba.

Ya por la noche, la calle Merced y la Hermandad del Transporte asumieron el protagonismo en su tradicional zambomba. Y a nivel de peñas flamencas no faltó el compromiso de la Peña El Pescaero, una entidad que siempre cuida su zambomba y sobre todo a los que se acercan cada año a su sede.

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