La diáspora de la provincia

Cádiz tiene el peor saldo de movilidad laboral de España

  • El diferencial entre trabajadores que vinieron y los que se fueron fue de 71.000 personas. Los gaditanos firmaron 114.000 contratos fuera de la provincia

Taberna La Caleta, en el barrio de Lavapiés, en Madrid.

Taberna La Caleta, en el barrio de Lavapiés, en Madrid.

La provincia tiene de largo el peor saldo de movilidad interprovincial en el terreno laboral de toda España. En el pasado año, según el último dado a conocer por SEPE y analizado en el informe Ramstad sobre este índice económico territorial, ese saldo negativo fue de 71.000 personas. En total se firmaron 114.000 contratos de salida, mientras que de entrada fueron 43.000.

Cuantitativamente es un abismo en comparación con la siguiente provincia, que fue Toledo, con 45.000 contratos en negativo. Pero es que ni siquiera así se puede comparar por dos motivos. Uno es puramente geográfico. La gente de Toledo se va a trabajar en su mayoría a Madrid y en la mayor parte de los casos regresan a Toledo a dormir. El otro, al ser temporal, es un índice estructural, no coyuntural. Cádiz lleva liderando este índice desde el año 2001, lo que supone un auténtico éxodo poblacional.

Cádiz lleva liderando este índice desde el año 2001, lo que supone un auténtico éxodo poblacional

“Desde el año 2001 Cádiz es la provincia española que se mantiene con mayor saldo emisor y que se ha acentuado en 2018. La segunda emisora es Toledo, que aunque ha aumentado de forma moderada su saldo durante el último año, es la provincia que ha protagonizado uno de los cambios más acusados durante la última década ya que en 2007 era nítidamente receptora. Alicante, que es la tercera con el saldo negativo más elevado, ha continuado con la tendencia de los últimos años, incrementando su carácter emisor. Tarragona, unaprovincia tradicionalmente emisora durante el último año ha sido una de las que más ha acentuado este carácter”, analiza el SEPE.

El mayor diferencial en Cádiz, como es normal, se produce en el sector servicios, en el que se realizaron 29.000 contratos para personas de otras provincias, pero en el que 67.000 gaditanos firmaron contratos para marcharse de la provincia. Agricultura tuvo un saldo negativo de 15.000, que se explica por las diferentes campañas a las que acuden los temporeros gaditanos, sobre todo de la Sierra, Construcción tuvo un saldo negativo de 13.000 y en la Industra sólo fue de 3.000, aunque aquí hablamos del sector que menos contratos genera, los más estables y mejor remunerados. El único grupo equilibrado, pero también negativo, es el de dirección de empresas. En 2018 se fueron 222 directivos gaditanos y llegaron 194 a las empresas de la provincia.

Por grupos de población, la principal sangría es la de trabajadores no cualificados, con un diferencial de 24.000 contratos que se fueron al exterior, seguido de los 14.000 de trabajadores de los servicios de restauración, personales, protección y vendedores de comercios.

Los lugares de destino de los gaditanos que deciden moverse a otra provincia se analiza en los flujos de dirección. Cádiz aparece en varios de ellos dentro de los conocidos como grandes flujos, es decir, más de 15.000 contratos al año. En Andalucía existen flujos en ambas direcciones entre Sevilla y las provincias de Cádiz, Córdoba y Huelva, además de los de Cádiz y Sevilla hacia Málaga. El otro gran flujo detectado es desde Sevilla, Valencia, Ciudad Real, Málaga, Cádiz y Alicante hacia Madrid. “Durante el último año, los mayores incrementos en valores absolutos se dieron en los desplazamientos hacia Barcelona procedentes de Madrid, Girona y Tarragona; los desplazamientos a Madrid procedentes de Barcelona, Toledo, Baleares y Cádiz; los desplazamientos de A Coruña a Pontevedra y de Murcia a Valencia”, se explica en el informe.

El SEPE analiza los movimientos interprovinciales en Andalucía con algo más de profundidad cuando observa que “en términos de género todos los flujos presentan mayoría masculina, pero los más equilibrados son los que se dirigen a Sevilla desde Jaén, Granada y Málaga y los que se desplazan de Granada hacia Cádiz”.

Por sectores los desplazamientos entre Almería, Jaén y Huelva están protagonizados por extranjeros contratados en actividades agrícolas, principalmente hombres. La industria tiene peso entre los desplazados de Huelva a Cádiz, la construcción entre los desplazados de Cádiz a Málaga y los servicios en los flujos de Granada a Cádiz y de Almería a Sevilla y Málaga. La construcción tiene un importante peso en los flujos entre Ciudad Real y Madrid en ambas direcciones, de Cádiz a Baleares, entre Málaga y Granada y de Murcia y Alicante a Baleares.En cualquier caso, es el sector servicios el que más mueve y lo hace en dirección de salida. Esto quiere decir que los gaditanos se van a trabajar al sector servicios, mientras que los de fuera vienen a Cádiz a trabajar en la industria, es decir, los trabajos más cualificados. La deducción es un antiguo lamento de los analistas del empleo en la provincia: seguimos teniendo un déficit de formación en nuestras propias potencialidades de lops sectores laborales más estables.

También llama la atención un hecho puntual, como es el tránsito en doble dirección de jóvenes de Cádiz a Granada y de Granada a Cádiz, algo muy relacionado con el ámbito universitario y que ha creado un vínculo entre dos provincias relativamente lejanas.

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