Provincia de Cádiz

Humedales: Frágiles burbujas de vida

  • Desecación, contaminación y presión urbanística amenazan gravemente a cinco de estos valiosos ecosistemas acuáticos, denuncia Ecologistas en Acción

Si en 1973 Serrat ya se quejaba de  que el río ya no era el río, más de cuarenta años después, los humedales en los que desembocan, tampoco. Fue en aquellos primeros 70 cuando la Convención de Ramsar puso de manifiesto el incalculable valor de estos ricos pero frágiles ecosistemas, capaces de depurar y recargar acuífero y proporcionar pescado y cultivos a miles de millones de personas en el mundo. De actuar como escudos costeros, como esponjas frente a inundaciones y sequías y como retardantes del cambio climático. Pero esto no se ha traducido siempre en políticas de protección, regeneración y conservación. Al menos no en las suficientes ni en las más eficaces, según Ecologistas en Acción. Cinco humedales gaditanos figuran entre los 11 andaluces y los 26 españoles que la organización considera gravemente amenazados. Por eso reclaman para ellos medidas extraordinarias de protección. 

 Laguna de Medina

Si exceptuamos la de La Janda, que merece mención aparte, se trata de la laguna más grande de la provincia y la segunda de Andalucía, después de Fuentedepiedra (Málaga). Protegida bajo la figura de reserva natural, este excepcional refugio jerezano para aves en peligro de extinción, como la malvasía, no pasa por su mejor momento. Las causas: una superpoblación de carpas comunes que está acabando con la vegetación, problemas de colmatación y actos vandálicos contra equipamientos, denuncian los ecologistas. "Las carpas llegaron por los canales de riego y se han reproducido en tal medida que aquello es ahora una bomba ecológica que varias campañas de erradicación no han conseguido desactivar", explica Ángel Barroso, coordinador de la organización en la provincia.

 

Parajes de los ríos Palmones y Guadiaro

El informe de Ecologistas en Acción difundido con motivo del Día Mundial de los Humedales alerta de que los Parajes Naturales de los ríos Palmones y Guadiaro (en Algeciras y Los Barrios, y San Roque, respectivamente) están en peligro de extinción como consecuencia de la erosión antrópica. Las llanuras de inundación se han rellenado con materiales permeables y se producen continuas extracciones de agua para construcciones urbanísticas. En noviembre de 2013, la Junta de Andalucía aprobó su declaración como Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y los planes de ordenación de los recursos naturales de estos espacios. A las marismas del Palmones se incorporaban 55 nuevas hectáreas, correspondientes al cordón dunar costero y a zonas de influencia mareal. Y al estuario del Guadiaro se sumaban otras ocho entre el puente de Sotogrande y la línea de costa. Verdemar-Ecologistas en Acción tacha de inadmisibles estas ampliaciones desde los puntos de vista ecológico, hidrológico, social, paisajístico y económico. Y acusan a Obras Públicas de haber ejecutado en Palmones proyectos en zonas inundables incompatibles con los planes contra avenidas y de no actuar contra las usurpaciones de terrenos en el estuario del Guadiaro.

 

Laguna de Tarelo

Su particular forma cuadrada delata un origen artificial. De hecho, como las de Bonanza, fue excavada para la extracción de arenas destinadas a los cultivos de esta zona de Sanlúcar. Con una extensión de 17 hectáreas incluidas dentro del Parque Natural Entorno de Doñana, en sus aguas conviven varias especies de aves amenazadas, como la malvasía, la cerceta pardilla, la espátula o la garcilla cangrejera. "El gran problema aquí es la contaminación de nitratos y fosfatos, sustancias muy tóxicas procedentes de los cultivos intensivos que padece el acuífero. Los fertilizantes se filtran a la laguna provocando un crecimiento desenfrenado de las algas, una indigestión de alimento,  que acaba asfixiando al ecosistema". Así resume Ángel Barroso el proceso de eutrofización que padece la laguna. Otros peligros que la amenazan son la salinización debida a la evaporación y al ingreso de sales del acuífero en época de lluvias y la caza furtiva, según consta en el informe de los ecologistas.

 

Lagunas de Bonanza

Son cuatro, también artificiales,  y están muy cerca de la de Tarelo y de la Colonia Agrícola Monte Algaida, donde residen unas 5.000 personas. Acoge a poblaciones nidificantes de malvasía cabeciblanca, avetorillo común, carricerín común, calamón común y ruiseñor bastardo, entre otras especies. Padece los mismos problemas que Tarelo, además de la extracción ilegal de aguas para riego, caza furtiva, residuos agrícolas y usurpación de terrenos perimetrales. Los ecologistas piden para ella una protección eficaz.

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