75 años y una pandemia tras el mostrador

El aniversario de un comercio histórico de San Fernando en pleno estado de alarma

Durante el confinamiento, la zapatería San Rafael (La Infantil) ha cumplido sus 75 años de historia

Ha sido la primera vez que este histórico comercio se ha visto obligado a cerrar

El veterano comerciante Juan Luis Ruiz posa en la zapatería San Rafael (La Infantil) con una fotografía histórica de la calle San Rafael, donde se asienta el comercio.
El veterano comerciante Juan Luis Ruiz posa en la zapatería San Rafael (La Infantil) con una fotografía histórica de la calle San Rafael, donde se asienta el comercio. / Román Ríos

San Fernando/Juan Luis Ruiz Delgado es uno de esos comerciantes de raza. Lo ha sido toda su vida. Varias generaciones de isleños han calzado zapatos que han salido del negocio familiar que siempre se ha asentado en la isleña calle San Rafael. Medio en broma medio en serio dice que antes de nacer ya andaba detrás del mostrador porque su madre, cuando estaba embarazada, ayudaba a su padre en la zapatería.

Su padre era de Jimena y su madre de La Línea. Pero la familia había vendido todo lo que tenía en el Campo de Gibraltar para venirse a La Isla. Un primo de su padre –Juan González, también comerciante y padre de reconocido comerciante– les había hablado de las oportunidades que había en La Isla y les había convencido para que se vinieran. Así, a mediados del siglo XX, comenzó la historia de este comercio histórico que ahora celebra un aniversario redondo –cumple 75 años– en plena pandemia.

Juan Luis todavía conserva la licencia de obra de aquella modesta "tienda de venta de alpargatas" que abrió el 4 de abril de 1945, cuando la II Guerra Mundial tocaba a su fin en Europa, el régimen de Franco se asentaba y San Fernando se convertía en "la ciudad de las 14 cosechas" para encarar gloriosas décadas de prosperidad de la mano de la Armada, de la Bazán y de la Fábrica de San Carlos... El contexto es importante porque supuso un momento redondo para el comercio y, en general, para cualquiera que quisiera hacer carrera en San Fernando.

"En La Isla no había paro, era una ciudad emergente", afirma este comerciante al referirse a aquellas fechas en las que tan solo era un crío. Juan Luis todavía recuerda con cariño esos años en los que cada tarde, tras sonar el 'pito' de la Constructora que marcaba el final de la jornada, la calle San Rafael se llenaba de obreros que regresaban a casa y de los marineros que salían de los cuarteles. “Esto era cada día como un Domingo de Ramos”, rememora. También de cuando vendía alpargatas para los salineros. "Venían a comprarlas los sábados por la tarde, que era cuando no trabajaban. De la sal, enseguida se les pudrían las suelas".

Ya entonces la zapatería –calzados San Rafael– formaba parte del paisaje urbano de La Isla, aunque su ubicación original estaba justo enfrente. El nombre de La Infantil lo toma de la zapatería que regentaba su tía también en la misma calle, donde vendía zapatos para niños. Tras su padre –explica– se vinieron a La Isla sus abuelos y toda la familia que se asentó en este céntrico tramo de la calle San Rafael.

Así que el establecimiento se integra por derecho propio en ese selecto y reducido club de los comercios históricos de la localidad de San Fernando que se siguen en activo. El negocio familiar ya va por la tercera generación y acaba de cumplir 75 años de vida en pleno estado de alarma y con la baraja irremediablemente echada, lo que les ha impedido celebrar la fecha como se merece, aunque esperan de alguna manera poder retomar la celebración en próximas fechas.

La tienda, como todas, ha estado cerrada durante dos mes meses y medio, algo que no había ocurrido nunca antes en toda su historia. Los efectos del temible virus han sido todo un auténtico mazazo para el comercio, reflexiona Juan Luis. "Han sido semanas muy duras, en las que se ha pasado muy mal", admite. Hace poco que el negocio ha vuelto a abrir sus puertas en una de las principales arterias comerciales de La Isla y poco a poco se acerca a esa 'nueva normalidad': la de las mascarillas, las colas en la puerta y una cadenita para controlar el acceso y asegurar que en el interior del establecimiento no hay más gente de la que debe... Es lo que toca.

Juan Luis Ruiz señala algunas fotos antiguas de la zapatería isleña.
Juan Luis Ruiz señala algunas fotos antiguas de la zapatería isleña. / Román Ríos

Yeso que Juan Luis, con 71 años ya, creía haberlo visto todo en el comercio. Nunca antes en siete décadas y media en activo había estado en una situación así a pesar de que todo negocio –admite– siempre pasa por altibajos y de que todo comerciante se lleva sus noches sin dormir por las preocupaciones que acarrea el negocio.

Concretamente en La Isla, reconoce, el panorama es bastante complicado desde hace años. "Desde la crisis de 2008, el comercio aquí lo que hace es sobrevivir, resistir". Conoce bien la situación porque también forma parte también de la directiva de la Asociación de Comerciantes de San Fernando (Acosafe) desde su fundación, hace ya más de 30 años. Lo del virus ahora añade una nueva incertidumbre a esa tormenta perfecta que azota al pequeño comercio.

Juan Luis está jubilado desde hace cuatro años. Hoy es su hija Ángela la que se encarga de llevar las riendas del negocio que en 1945 abriera su padre, Francisco Ruiz Ferrer. "Son ya tres generaciones", dice orgulloso mientras reconoce que, a pesar de estar retirado, no puede desvincularse de la zapatería que ha sido toda su vida. "Sigo viniendo todos los días", afirma.

Aunque literalmente se crío en el comercio familiar no fue hasta los 14 cuando en contra de la voluntad de sus padres dejó los estudios en el Instituto Rafael Estrada Arnáiz para dedicarse de lleno a la zapatería. El negocio pasó a sus manos cuando se lo compró con sus ahorros a su padre. Y ha sido toda su vida. En este 2020 cumple 75 años abierto. Ysigue vendiendo zapatos a los isleños deseando dejar atrás la crisis del coronavirus.

Juan Luis Ruiz, en el negocio familiar que va ya por la tercera generación y regenta en la actualidad su hija.
Juan Luis Ruiz, en el negocio familiar que va ya por la tercera generación y regenta en la actualidad su hija. / Román Ríos
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