Provincia de Cádiz

La uña de gato resiste en El Palmar

  • Greenpeace documenta la diferencia entre la zona virgen de Castilnovo y las deterioradas dunas de la playa de Vejer, colonizadas por una planta invasora que tenía los días contados en 2002

En 2002, el Ministerio de Medio Ambiente se planteó restaurar el sistema dunar de la playa de El Palmar, en Vejer, y entre otras medidas contempló la eliminación de una planta exótica invasora que suponía una amenaza para las especies dunares: la uña de gato (carpobrous edulis). La idea era sustituirla por grama marina y barrón, especies dunares fijadoras de arena y favorecedoras de la colonización natural de las arenas. Diecisiete años después, la uña de gato campa a sus anchas en la playa de El Palmar.

Aunque no en toda esa zona: playa adelante, en Castilnovo, no se deja ver. Allí, donde no ha llegado la presión humana, donde nadie ha construido, el ecosistema dunar alberga especies características de ese entorno.

Es lo que han comprobado estos días Paloma Nuche, doctora en Ecología y responsable de la campaña de Costas de Greenpeace, y el ecólogo Jesús Villellas, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Ellos han hecho el trabajo de campo de un experimento que pretende constatar el efecto de la urbanización de la costa en el sistema dunar. Comparan una zona natural (Castilnovo), alejada de cualquier urbanización, con una zona cercana a una urbanización (El Palmar), con lo que pueden cuantificar el efecto en la biodiversidad de la vegetación y en la presencia de plantas.

El experimento forma parte de una red internacional. “En muchos países del mundo hay ahora investigadores realizando el mismo experimento que nosotros pero en diferentes localizaciones. Se trata de obtener una localización a nivel mundial del efecto antrópico, del efecto de las actividades humanas en los ecosistemas, en la biodiversidad”, explica Nuche.

Además del objetivo científico para conocer el funcionamiento de los ecosistemas, el experimento tiene un carácter conservacionista. Castilnovo forma una unidad ecosistémica, un ecosistema completo, con la playa de El Palmar. Lo que quiere Greenpeace es mostrar con claridad el valor que tiene el ecosistema de la playa de Castilnovo, demostrar que es una playa virgen, muy valiosa. Ahora únicamente posee una protección a nivel municipal (del Ayuntamiento de Conil). Lo que busca Greenpeace es que sea reconocida y protegida también a nivel autonómico y estatal.

“Compartiremos esta información con las administraciones competentes para evitar que el proyecto hotelero Malcucaña finalmente se lleve a cabo, porque supondría un incremento de la amenaza que ya estamos documentando que tienen las dunas de El Palmar”, señala Paloma Nuche.

El proyecto que menciona es un hotel de 452 habitaciones proyectado desde hace casi dos décadas. El pasado noviembre, el Ayuntamiento de Vejer dio el visto bueno al proyecto de urbanización de la parcela que ocupará el hotel en El Palmar. Tras haber recibido el proyecto hotelero la autorización municipal, Ecologistas en Acción de Cádiz anunció su intención de llevar este asunto ante los tribunales.

La parcela en la que está proyectado el hotel, dice Nuche, “linda con la actual aglomeración de El Palmar y el arroyo Conilete. Comparando Castilnovo con El Palmar podemos mostrar que si se construye más, va a aumentar la presión y a empeorar el ecosistema”.

“Es un gran reto que tenemos por delante”, reflexiona. “España es un gran país turístico, con un 11% del PIB debido al turismo; y tiene que ser sostenible en el tiempo; si destrozamos los ecosistemas costeros y esas playas tan maravillosas que realmente son el reclamo turístico, estamos hipotecando la sostenibilidad de la economía. Y eso lo reconoce el propio sector turístico: dicen que hay que cambiar un modelo de masificación turística por un modelo de calidad; y un modelo de calidad tiene que pasar por la conservación de la naturaleza”.

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