Imposible hormiguero 'chanante'
Campamento Flipy. Comedia, España, 2010, 90 min. Dirección: Rafa Parbús. Guión: A. Díaz, Flipy, A. Trashorras. Fotografía: Javier Cerdá. Música: Jorge Magaz. Intérpretes: Flipy, Carlos Areces, Eloi Yebra, Pablo Carbonell, Ernesto Sevilla. Cines: Ábaco, Al-Ándalus Bormujos, Arcos, Nervión Plaza, Metromar.
Parece inevitable que el cine español acuda a la televisión como tabla de salvación en tiempos de crisis. El (pen)último trasvase nos llega de la mano de Flipy, popular personaje televisivo salido del inofensivo y blando programa de Cuatro El Hormiguero, tipo que ha hecho de sus experimentos rocambolescos y de su gafapastismo generacional toda una seña de identidad para audiencias con eterno síndrome de Peter Pan.
Lo interesante aquí era comprobar cómo empasta el humor blanco y familiar (produce Buena Vista, filial de Disney) de Flipy con el toque absurdo y surreal, antihumor lo han bautizado algunos, de la troupe de Muchachada Nuí, cuyos miembros son los invitados de lujo en este disparate inclasificable que no acaba de encontrar nunca ni su tono ni su público, quedándose a mitad de camino entre los guiños a aquel cine infantil nacional de infausto recuerdo (de las aventuras de Parchís a las de Enrique y Ana) y la revisitación nostálgica y kitsch de la cultura popular de los años 80 (del cine de Joe Dante a las teleseries más casposas, pasando por otros iconos del mal gusto) tan característica del genial colectivo cómico oriundo de Albacete.
Campamento Flipy se propone, por tanto, la imposible tarea de conciliar al nuevo público infantil y a los cómplices habituales del humor chanante en una imposible fórmula mixta que tan sólo ofrece algunos destellos cuando más loca, libre y retrospectiva se pone, a saber, cuanto más se aleja del modo Flipy (insoportablemente blando) y más se entrega a las gamberradas sin sentido y a la tipología freakie de unos Carlos Areces, Ernesto Sevilla y Raúl Cimas sin pudor ni sentido del ridículo alguno. Ni siquiera el corto incial de Enjuto Mojamuto, nuestro héroe cibernético favorito, nos recompensa el mal trago y la incómoda sensación de vergüenza ajena.
También te puede interesar
Lo último