Poesía sin igual
Poesía
Juan Bonilla reúne en un volumen su personalísima obra poética, tan repleta de influencias como de insobornable originalidad
La ficha
'Poemas'. Juan Bonilla. Comares. Granada, 2023. 212 páginas. 20.00 euros
Veinticinco años de éxitos fue el título del primer libro de Juan Bonilla. Publicado en 1993, aquel volumen inauguraba la carrera de un escritor que se distingue por sus originales propuestas –biografías noveladas, con ecos de poesía, sobre Mayakovski o Nahui Olin-, por su inteligencia crítica –ahí sus ensayos o sus textos en prensa-, por su extraordinaria erudición, su personal acopio de lecturas, desprovisto de clichés y de lugares comunes. Sospecho que esto ya se ha dicho antes, lo reitero si es así: no muchos escritores han leído como Juan Bonilla, no muchos escritores han sabido leer como ha leído Juan Bonilla. Esta particularidad ocasiona una feliz consecuencia: una obra hecha al desamparo de la moda de turno. Juan Bonilla es de esos autores que sí es escritor –la afirmación puede parecer una tontería, y quizá lo sea, pero esta coincidencia no siempre se da-.
Tras aquel primer libro noventero en el que el autor recopiló sus colaboraciones en el desaparecido El Correo de Andalucía, llegó Partes de guerra, poemario publicado en Pre-textos –una de las casas editoriales de Bonilla- en 1994. El autor no había aún cumplido la treintena, pero ya se percibe, en estos poemas, eso que suele llamarse la voz. El estilo. La mirada. En este primer poemario observamos la ironía, cierto humor amargo, la reflexión que nos sorprende. Así en el poema La caracola, La verdad, Oferta de empleo o Biblioteca. Este último dice así: “Alguien al ver los libros preguntó / cuál de entre todos ellos / te llevarías a una isla desierta. / Entonces no supiste responderle. / Pero ahora que estás solo y los contemplas / -soldados de un ejército vencido: / tantos días perdidos en qué búsquedas- / obtienes la respuesta: / Ya vivo en una isla desierta”.
Domina Juan Bonilla ese tono, esa atmósfera, de lo antipoético. Prescinde del corsé de la poesía, que por otra parte quizá sea más corsé que poesía. Bonilla sigue la estela de Nicanor Parra o de Miguel d'Ors, haciendo de lo coloquial un lenguaje insólito. Hay imágenes en estos poemas que maravillan a cualquier lector. Un ejemplo podría ser Camiones, del segundo libro del escritor jerezano, El belvedere. Citamos unos versos: “Mi infancia entre sus ruedas también huye, / nudo de sombras hacia el horizonte / donde un perro, la muerte inagotable, / les ladra a los camiones”.
Maestro de coetáneos y de las generaciones que le han seguido, Juan Bonilla nos sigue entusiasmando con el poema ¿Quién soy si soy yo?, del poemario Cháchara. La divagación sobre nuestra identidad, sin bonituras pretenciosas ni poses solemnes. Tan sólo un reparo: hemos echado en falta en esta poesía reunida el poema Borrador de un poema, incluido en el libro Poemas pequeñoburgueses. Un magistral tributo al padre.
De Gottfried Benn a Rafael de León. De Julio Mariscal a Agustín García Calvo. Del haiku a las asonancias. En Juan Bonilla convergen propuestas de aquí y de allá. Asimiladas desde el estilo propio. Ofreciendo así una obra poética que no tiene igual.
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