Un fuego inextinguible

La espléndida revista 'on line' 'Lumière' publica su tercer número, en el que toma el pulso al mejor cine de 2009

Jane Balibar emerge de las sombras en 'Ne change rien', de Pedro Costa.
Jane Balibar emerge de las sombras en 'Ne change rien', de Pedro Costa.
Manuel J. Lombardo

04 de mayo 2010 - 05:00

Desde hace un año, los colegas de Lumière vienen iluminando y orientando nuestro caótico tránsito por las procelosas aguas del (mejor) cine contemporáneo con una de esas revistas de crítica cinematográfica que sólo pueden nacer de la pasión cinéfila incondicional, el entusiasmo propio de la juventud y un inusitado altruismo (lo suyo es verdadero amor al arte) que asientan las bases de su rigor, su buen gusto (extensible a la maquetación, las ilustraciones o las fotografías que acompañan y/o complementan los textos), su amplitud de miras, su desprejuiciado eclecticismo (en el que caben, como no podía ser de otra forma, de Hollywood al cine experimental más radical) y, lo que es más importante, su insobornable independencia en el panorama de las nuevas publicaciones online dedicadas al cine.

El pasado viernes se colgaba en su web oficial el tercer número de la revista listo para su descarga en formato pdf, un enjundioso número con más de 200 páginas, duplicando así el volumen de sus dos anteriores entregas, en el que, con los retrasos habituales de una publicación amateur que no quiere ser presa de la actualidad informativa o mediática, podemos tomarle el pulso a lo más estimulante de la producción cinematográfica del pasado curso y, de camino, adelantar también aquello que vendrá más tarde o más temprano, ya sea a través de los cada vez más raquíticos circuitos de exhibición comercial o, como ya es costumbre entre la nueva comunidad cinéfila, a través de generosos préstamos o intercambios.

La tercera entrega de Lumière, dedicada a los recientemente fallecidos Rohmer, Zulueta, Nunes, Schroeter y Chesnutt (hay cinefilias que, por fortuna, van más allá del cine), depura imperfecciones, balbuceos y digresiones primerizas para asentar sus secciones fijas -Aventuras, dedicada a la crónica de festivales (Gijón, Navarra, Sitges); Noches, dedicada a las críticas; Las amigas, dedicada a DVD (Félix García de Villegas elabora una imprescindible lista de las mejores ediciones internacionales de 2009); Eclipses, dedicada a réplicas y debates (Van Sant, Assayas, Gallo, Hsiao-Hsien); y Tiempo recobrado, dedicada a la revisión y el descubrimiento de clásicos modernos (Warhol, Garrel)- y avanzar considerablemente en lo que respecta al nivel de estudios y entrevistas.

Así, encontramos aquí exclusivas y jugosas conversaciones con el patriarca del New American Cinema Jonas Mekas, al que la revista, de vocación viajera e internacional, encontró en Lisboa; con Aurélia Georges, directora de la espléndida y giacomettiana L'Homme qui marche, entrevistada en París; con el chino Wang Bing (Al Oeste de los raíles), con quien se charló en Barcelona; también con Paulino Viota, director de la recuperada Contactos; con Pierre Léon (en segunda entrega), Ben & Joshua Sadfie (Go get some Rosemary) y el japonés Nobuhiro Suwa, cuya Yuki y Nina ocupa un lugar destacado en el cuadro crítico en el que los colaboradores intentan poner en orden sus filias y fobias.

Primitive, del tailandés Apichatpong Weerasethakul (Tropical maladie), una instalación que se ha exhibido en museos y galerías de arte, ocupa el lugar de privilegio (también la portada) de un top ten de 2009 en el que también encontramos lo último de veteranos como Oliveira (Singularidades de una chica rubia), Rivette (36 vues du Pic Saint-Loup), Bellocchio (Vincere) o Resnais (Les herbes folles) y jóvenes como Hong Sang-Soo (Like you know it all), Pedro Costa (Ne change rien), Raya Martin (Independencia) o Greg Mottola (Adventureland), nombres, generaciones y estilos que nos dicen mucho del espíritu libre y la sensibilidad exquisita de la revista.

Lumière. Francisco Algarín, Fernando Ganzo y Moisés Granda (directores) www.elumiere.net. Descarga gratuita.

stats