Rocío Pérez. Soprano

“Además de cantar es importante actuar, la gente viene a ver un espectáculo”

  • La cantante madrileña debuta en el Villamarta con ‘Doña Francisquita’, los próximos días 27 y 29 de enero 

  • Habituada al repertorio contemporáneo, se estrena además en la zarzuela clásica

La soprano Rocío Pérez, en los decorados de ‘Doña Francisquita’ en el Teatro Villamarta de Jerez.

La soprano Rocío Pérez, en los decorados de ‘Doña Francisquita’ en el Teatro Villamarta de Jerez. / Miguel Ángel González (Jerez)

Nacida en Madrid, la soprano Rocío Pérez estudió clarinete y teatro desde niña, y participó a los 14 años en el Teatro Real como Sophie de The Little Sweep de Britten. En 2014 ingresó en el Opera Studio de la Opéra National du Rhin de Estrasburgo. Posteriormente participó en proyectos para jóvenes cantantes de la Opéra de Lyon. Su carrera despega tras recibir grandes elogios por su participación en La Fenice en L’occasione fa il ladro (Berenice) de Rossini, en la Deutsche Oper Berlin, como Reina de la Noche y su debut como Lucia di Lammermoor (papel principal) y en Helsinki como Olimpia (Contes d’Hoffmann). Ahora, debuta en el Teatro Villamarta con Doña Francisquita en el papel protagonista, los días 27 y 29 de enero.

–Debuta en el Teatro Villamarta, en el papel protagonista de Doña Francisquita. ¿Cómo se siente?

–Tenía muchas ganas de venir porque tengo familia por la zona y siempre me decían que cuándo iba a cantar por aquí. Y finalmente ha llegado la hora. Estoy muy contenta y deseando hacer estas dos funciones, que van a ser súper divertidas.

–Es la primera vez que se enfrenta a una zarzuela clásica.

–Sí. Ya he trabajado zarzuela y ópera española pero todo más contemporáneo, y la verdad es que la zarzuela clásica me ha sorprendido porque tenía yo la sensación de que no me iba a sentir tan cómoda contándola, pero en el caso de Doña Francisquita me siento muy a gusto y me está sorprendiendo muy bien la experiencia. Lo cierto es que lo estoy disfrutando muchísimo, el ambiente en los ensayos es maravilloso y el equipo que hay detrás es estupendo, muy profesional. bailarines, coro... Me siento como en casa y el proceso de ensayo está siendo rápido pero intenso. Estamos trabajando muy bien y el resultado va a ser muy positivo.

–Háblenos de su papel.

Doña Francisquita es un papel joven, de una mujer muy inteligente, que se demuestra durante la obra porque ella es la que urde todo el plan para conseguir el amor de Fernando. Es un papel muy interesante, la verdad.

–¿Qué supone hacer un clásico frente a obras contemporáneas?

–Pues no se puede bajar la guardia porque es incluso más difícil muchas veces porque la gente ya tiene en sus oídos cantantes que han hecho el rol anteriormente y parece que siempre hay como que dar un plus, algo más de lo que ya han dado. Siempre es más complejo que hacer algo nuevo que nadie ha oído nunca. Pero yo me siento muy cómoda y espero que el público lo disfrute.

–¿Cuál ha sido, en este caso, su aportación personal, su plus?

–Yo diría que a nivel vocal, el rol de Doña Francisquita es para una soprano lírico ligera, mi voz es más tirando a ligera, soprano coloratura, entonces brilla mucho en las zonas más agudas. He tratado de sacarle todo el partido a todo el registro agudo del personaje y con la ayuda del maestro Carlos Aragón, pues la verdad es que creo que va a quedar muy bien y me va a brillar bastante el rol.

–¿Había trabajado antes con Francisco López, director de escena?

–No, y está siendo una gran sorpresa porque para mí es muy importante la parte actoral también además de cantar, porque la gente viene a ver un espectáculo. Paco ayuda muchísimo porque él tiene todo clarísimo de cómo lo quiere todo, cómo se tiene que hacer, siempre deja que aportes, pero explica muy bien. Está siendo muy interesante y me está gustando trabajar con él.

–Usted viene del clarinete, del teatro. ¿Cuándo comenzó a cantar?

–Yo empecé con el clarinete, pero enseguida me llamó la atención cantar y lo tuve muy claro desde joven. Y aquí estoy y no me puedo quejar. Y respecto al teatro, lo descubrí en mi adolescencia porque yo era muy tímida y me ayudó bastante a soltarme. Y desde entonces valoro mucho que los cantantes o las producciones que hago se le dé un valor a la parte actoral y yo intento también dárselo. Si no, la gente iría a un concierto si quiere ver a gente cantar y, además, se exige cada vez más. Hoy somos tantísimos cantantes, hay tanta competencia, que cada vez te exigen más: que estés en forma, que actúes, que cantes y que tengas todo. Así es.

–Y el clarinete es un punto más.

–Sí (risas), aunque tengo que decir que lo tengo un poco olvidado desde que me dediqué a cantar. Pero la formación en clarinete me ha ayudado mucho en mi carrera de canto.

–¿Qué proyectos tiene a la vista?

– Vengo del Teatro Real de Madrid, donde he estado haciendo La Sonnambula de Bellini, y en abril estaré en la Opera de Niza con Falstaff de Verdi, donde debuté en el Concierto de Año Nuevo. Debutaré el papel de Blonde en El rapto en el serrallo de Mozart (versión semi-escenificada producida por la Orquesta Ciudad de Granada) y mi debut en la Ópera Nacional de Chile como Gilda de Rigoletto.

–¿Su carrera se va desarrollando como planeó?

–Pues sí. Digamos que sí, que lleva el camino que yo quería. Pero hace un tiempo que me dejo de poner metas y me dejo llevar. Es una carrera imprevisible, hay muchos factores que no controlamos, que no están en nuestra mano. Yo trabajo lo mejor que sé, pero estoy abierta a sorpresas.

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