Alberto del Castillo, un fotógrafo que ve la luz

Tribuna de opinión

Es la primera vez que se publica su retrato

José Luis Jiménez

16 de octubre 2013 - 01:00

LA historia de la fotografía jerezana aún depara muchas y agradables sorpresas. Si hace unos meses dábamos a conocer el trabajo del peculiar y activo fotoperiodista jerezano Enrique Butler Ortiz (1893-1981), otro tanto sucede en esta ocasión con su colega de profesión, Alberto Del Castillo Garcés (1880-1953).

Con seguridad, muchas familias jerezanas guardan en sus casas los retratos de algunos de sus parientes que les hiciera este prolífico fotógrafo, que aunque nacido en Ayamonte el 11 de febrero de 1880, se instaló en Jerez en 1906, con 26 años de edad.

Sus datos biográficos tampoco estaban claros, ya que incluso una reciente publicación daba una fecha de nacimiento errónea y tan sólo unos breves trazos de su vida profesional. La información aportada por sus hijas y la consulta de documentos en el Archivo Municipal han despejado dudas y ampliado la información con la que podemos hacer un retrato más fidedigno del personaje.

Alberto del Castillo Garcés era el menor de ocho hermanos. Sus primeros estudios los hizo en su ciudad natal, Ayamonte, para más tarde iniciar la carrera de Derecho en Sevilla, estudios que tuvo que abandonar por motivos económicos, ya que sus cuñados enajenaron las fincas propiedad de la familia y eso afectó gravemente la posición financiera de sus padres, ya mayores. Fue entonces cuando descubrió la fotografía y empezó a hacer su primeros pinitos. Ante el panorama saturado de estudios de fotografía que ofrecía Sevilla prefirió establecerse en Jerez. Esto ocurría en el año 1906. Inmediatamente es aceptado por la sociedad jerezana, instalado su estudio en la céntrica calle Algarve, en un primer momento en el número 27 y más tarde en el 29 de la misma calle, donde además tendría su casa.

En 1908 participaría, junto al afamado Diego Calvache, en un congreso de fotógrafos celebrado en Valencia, representando a los profesionales jerezanos. Otro elemento de prestigio para su carrera será el Gran Diploma y medalla de oro obtenido en la Exposición Franco-Española de París, de 1909, por una espectacular ampliación fotográfica.

Su integración en otras facetas sociales de la ciudad será como cofrade de la Hermandad del Mayor Dolor, participando en varias de sus juntas, sin embargo, mantenía sus vínculos con Sevilla vistiendo la túnica de nazareno en el Gran Poder. También fue devoto rociero, pero de la Hermandad de Sanlúcar, puesto que la de Jerez aún no se había fundado, aunque colaboró en la creación de la misma en las reuniones que se llevaron a cabo en el Tabanco El tablón, de la calle Algarve.

Sus trabajos como reportero gráfico, en especial en los años 20 y 30 del siglo pasado se publicaron en el periódico ABC, así como en las revistas La Unión Ilustrada, de Málaga, y en La Esfera, de Madrid.

Viudo de su primera mujer, veinte años mayor que él, volvió a contraer nuevas nupcias con Josefa Alegre Lozada, veinte años más joven, el 8 de diciembre de 1929, con la que tuvo cuatro hijas. Una de ellas continuaría con la tradición ayudando a su padre en el estudio, y más tarde se casaría con un fotógrafo, abriendo su taller en la barriada Icovesa como Estudio Terán. Uno de los hermanos de Alberto, Manuel, llegaría a ser pintor y también fotógrafo de cierta reputación.

Del Castillo Garcés fallecería en Jerez el 21 de marzo de 1953. Desgraciadamente gran parte de sus trabajos fotográficos se perdieron cuando la familia tuvo que dejar la casa donde vivían. Sin embargo, sus hijas permitirán la reproducción y tratamiento digital de las fotos familiares que aún conservan.

José Luis Jiménez es presidente del Cine- Club Popular

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